El primer ministro polaco, Donald Tusk, rechaza enviar tropas a Groenlandia como ya han anunciado países como Francia, Alemania, Noruega y España y asegura que si Trump invade la isla será “el fin del mundo tal y como lo conocemos”.
La situación en Polonia es delicada. En noviembre del pasado año, el primer ministro polaco acusó a Rusia de estar detrás del reciente sabotaje en una línea ferroviaria clave para el envío de ayuda a Ucrania. El jefe del Gobierno polaco señaló en una intervención ante el Parlamento a “dos ciudadanos de Ucrania que operan y colaboran desde hace tiempo con los servicios rusos” como autores materiales del ataque sufrido por esa infraestructura ferroviaria. Además, denunció que los ataques rusos contra Polonia son diarios. “Acabo de recibir un mensaje de Varsovia informándome de que hemos tenido un incidente con la flota en la sombra de Rusia. Hace dos días tuvimos otro... Todas las semanas hay algún incidente en nuestra región, en el mar del Báltico. Casi cada día. Los ataques de drones son los más espectaculares, pero tenemos provocaciones similares casi a diario”, aseguró.
Tusk expuso cuál es la situación que sufre su país. Los incidentes casi diarios con Rusia pero, también con Bielorrusia. “Nuestra nueva rutina es la confrontación con Bielorrusia, también con la inmigración ilegal organizada por Putin y Lukashenko”, afirmó durante su intervención en la sesión inaugural de la reunión de la Comunidad Política Europea (CPE) en Copenhague.
“Estamos en guerra. Un nuevo tipo de guerra, muy compleja, pero es guerra”, resumió de manera muy cruda. Un enfrentamiento, efectivamente, híbrido y en el que las armas y las fuerzas convencionales se combinan con la desinformación, la utilización de los movimientos migratorios provocados y la amenaza sobre los recursos naturales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que Groenlandia es vital para la seguridad de su país y que Washington debe poseerla para evitar que Rusia o China la ocupen. Añadió que todas las opciones están sobre la mesa para asegurar Groenlandia, que es un territorio autónomo de Dinamarca. Militares de Francia y Alemania se han dirigido ya hacia Groenlandia , mientras Dinamarca y sus aliados se preparaban para unos ejercicios para tratar de garantizar a Trump su seguridad.
“Un intento de apoderarse de (parte de) un Estado miembro de la OTAN por parte de otro Estado miembro de la OTAN sería un desastre político”, dijo Tusk en una rueda de prensa. “Sería el fin del mundo tal y como lo conocemos, que garantizaba un mundo basado en la solidaridad de la OTAN, que frenaba las fuerzas del mal asociadas al terror comunista u otras formas de agresión”, señaló. Asimismo, indicó que hará todo lo posible para garantizar que Europa permanezca unida en la cuestión de Groenlandia.
Defensa colectiva
La Unión Europea está considerando activar el artículo 42.7 del Tratado de la UE, su cláusula de defensa colectiva, como principal dispositivo jurídico‑político para proteger Groenlandia en caso de una agresión externa. Este mecanismo permitiría a Dinamarca (el Estado soberano sobre Groenlandia) solicitar ayuda militar del resto de países de la UE.
Este artículo establece que si un Estado miembro es objeto de agresión armada en su territorio, los demás países de la UE tienen la obligación de prestarle ayuda y asistencia por todos los medios a su alcance. Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, que sí es miembro de la UE. Aunque la isla no forma parte del mercado interior, sí está cubierta por las obligaciones de defensa mutua del Tratado, según la interpretación que se está discutiendo en Bruselas.
Varios países europeos (Francia, Alemania, Suecia, Noruega) ya han enviado tropas a Groenlandia en misiones de reconocimiento y cooperación militar, dentro de ejercicios como Arctic Endurance o Operación Resistencia Ártica. La Comisión Europea, con Ursula von der Leyen, estudia activar formalmente el artículo 42.7 si se produjera una agresión contra el territorio groenlandés.
