Se estima que en el año 2050 se producirán alrededor de diez millones de muertes anuales en el mundo por microorganismos resistentesEl resultado de dicho estudio reveló que «España, como otros países del sur de Europa, se ha caracterizado por un elevado uso de antibióticos y, paralelamente, por una elevada tasa de resistencias». Según el mismo informe, «todo hace pensar que ambas variables están relacionadas».De ahí la importancia que tiene el seguimiento de su uso. Cabe destacar la campaña llevada a cabo por el hospital La Paz en Madrid alertando que «la utilización indebida de antimicrobianos, y en ocasiones indiscriminada, está teniendo consecuencias importantes en el medio ambiente, en los pacientes actuales, y afectará en mayor medida a gran parte de los pacientes del futuro».Cambios en la flora intestinal, alergias e intolerancias alimenticiasLos antibióticos revolucionaron la medicina en los años 50 gracias al descubrimiento de la penicilina. La mejora del sistema de aguas, así como de la alimentación, y de la higiene han sido los tres principales ejes para una mejora de la salud y esperanza de vida a nivel global. Los antibióticos también han participado, pero su fácil manejo y su mal uso, no solo a nivel humano sino también a nivel animal, está generando un cambio en la flora intestinal, lo que participa activamente en los procesos alérgicos de los niños, tanto de alergias estacionales, como intolerancias alimenticias, que antes prácticamente no existían, afirma para este medio el experto en medicina integrativa, Enrique de Juan.Otro de los efectos secundarios demostrados, y prácticamente desconocido para la población, indica el doctor de Juan es la hepatotoxicidad aguda y el amoxiclavulánico. Algunas de las actuaciones relacionadas con la seguridad de medicamentos, tanto por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) como de la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos (EMEA) indican que «el riesgo de hepatotoxicidad aguda de amoxiclavulánico es conocido desde hace años y se encuentra recogido en la ficha técnica de todos los productos comercializados en España». El patrón funcional de hepatotoxicidad puede ser variable, aunque hasta ahora se han descrito fundamentalmente «lesiones colestásicas y mixtas que parecen relacionarse con una edad más avanzada».
El mal uso de los antibióticos está generando un cambio en la flora intestinal, lo que participa activamente en los procesos alérgicos de los niños, tanto de alergias estacionales, como intolerancias alimenticiasSu uso abusivo también podría provocar, en palabras del Dr. Enrique de Juan, tendinopatía (problemas de los tendones, que llegan a romperse) por efecto de la familia de un antibiótico: las quinolonas.Y qué decir de las bacterias resistentes a la mayoría de los antibióticos. La OMS ha publicado doce entre las que se encuentran el grupo de prioridad crítica especialmente peligrosas que pueden provocar infecciones en la piel, úlceras, gastroenteritis, gonorreas e incluso meningitis neonatal, existiendo un alto riesgo de contagio en hospitales, residencias de ancianos y entre pacientes inmunodeficientes. Se incluyen las siguientes bacterias: Acinetobacter, Pseudomonas y varias enterobacteriáceas como Klebsiella, E. coli, Serratia, y Proteus. Otras, como el Staphylococcus aureus que se puede multiplicar a gran velocidad por el organismo, o la Stenotrophomonas, una bacteria ampliamente difundida en el medio ambiente presente en hospitales que es panresistente. No existe ni un solo medicamente capaz de combatirla.La clave: el desarrollo de nuevos antibióticosUn mundo que se enfrenta a bacterias resistentes plantea nuevos retos científicos, clínicos y financieros importantes como el desarrollo de nuevos antibióticos. En este sentido cabe destacar el proyecto del Servicio Madrileño de Salud quien, a través de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario La Paz y la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Ramón y Cajal, participa en una iniciativa, junto a más de 30 universidades europeas, institutos de investigación y empresas, para desarrollar nuevos antibióticos frente a patógenos Gram-negativos. El programa ENABLE tiene una duración de seis años y agrupa a 13 países.El Grupo de Microbiología Molecular dirigido por el doctor Jesús Mingorance, conjuntamente con la empresa Biomol-Informatics, y los laboratorios liderados por el Dr. Paulino Gómez-Puertas del Centro de Biología Molecular del CSIC y el Dr. Miguel Vicente del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, han diseñado tres compuestos dirigidos contra una proteína implicada en la división de las bacterias. Con este hallazgo se abre la vía para el diseño y desarrollo de nuevas moléculas antimicrobianas.Toda una batalla que plantea retos científicos, clínicos y financieros importantes junto con una concienciación y reflexión profunda por parte de la sociedad y todos sus estamentos.
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