España cerró 2025 con dos titulares que, a simple vista, parecen indiscutibles: la Seguridad Social sumó 506.451 afiliados más que un año antes y el sistema rozó los 21,9 millones de cotizantes al final de diciembre. Al mismo tiempo, el paro registrado bajó en diciembre y el total se quedó en 2.408.670 personas, encadenando una larga racha de descensos interanuales.
Ahora bien: cuando una noticia llega cargada de términos como “serie original”, “desestacionalizado”, “afiliados medios” o “fijos discontinuos”, es normal que se pierda lo esencial. Y lo esencial, en este caso, es doble: Qué mide exactamente cada indicador y qué lectura prudente se puede hacer del “buen dato” sin caer ni en la euforia ni en el alarmismo.
Afiliación: contar cotizantes no es lo mismo que contar empleos
La afiliación a la Seguridad Social es el recuento de personas que cotizan en un momento dado (porque trabajan y están dadas de alta). Es un termómetro muy útil porque se actualiza con rapidez y tiene un vínculo directo con la actividad real: si suben los afiliados, normalmente hay más gente trabajando.

Pero hay dos matices clave:
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“Afiliados en la serie original”: es el dato tal cual, con toda la estacionalidad encima (campañas navideñas, turismo, fin de contratos en educación, etc.). Según la nota oficial, diciembre cerró con 21.844.414 afiliados en la serie original y un aumento anual de 506.451.
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“Afiliación desestacionalizada”: es una estimación estadística que intenta quitar los efectos típicos del calendario para ver la tendencia de fondo. En esa lectura, diciembre sumó 33.076 afiliados en el mes y el total se situó en 21.871.328, máximo de la serie.
Dicho de forma sencilla: la serie original te dice “cuántos hay hoy”, y la desestacionalizada intenta responder “si la economía va mejor o peor, descontando lo de todos los años”.
Paro registrado: qué es y qué no es
El paro registrado cuenta a las personas inscritas como demandantes de empleo en los servicios públicos (SEPE y servicios autonómicos). En diciembre bajó en 16.291 personas y el total quedó en 2.408.670. También se destacó que el descenso interanual fue de 152.048 personas (en torno al -5,94%) y que la racha de caídas interanuales suma 56 meses. (Servicio Público de Empleo Estatal)
Importante: paro registrado no es lo mismo que “tasa de paro”. La tasa de paro se calcula con la Encuesta de Población Activa (EPA), que es una encuesta a hogares con metodología europea y que incluye a gente que puede no estar inscrita. Por eso, cuando se habla de “bajar del 10%”, esa discusión suele remitirse a la EPA, no al paro registrado.
En resumen: el paro registrado es un buen indicador mensual, pero para comparar con otros países y hablar de “tasa”, el foco pasa a la EPA.
¿De dónde sale el crecimiento? sectores, edades y trabajadores extranjeros
En el balance oficial se subraya que el empleo crece con especial fuerza en algunos segmentos de edad: la ocupación sube por encima del 23% desde antes de la reforma laboral tanto en menores de 30 como en mayores de 55, frente al 11,8% del conjunto.
También se destaca el peso del empleo extranjero: en diciembre se roza el 3,1 millones de afiliados extranjeros y suponen alrededor del 14,1% del total.
¿Qué significa esto? Que el mercado laboral español, además de crear empleo, está sosteniendo parte de su crecimiento sobre una base demográfica en la que la población migrante es ya estructural, no un “extra” coyuntural.
La palabra clave: “calidad” (y por qué hay debate)
Cuando se discute la calidad del empleo, el término que más aparece es “indefinido”. Un contrato indefinido es, en teoría, el que no tiene fecha de fin preestablecida. Pero dentro de “indefinido” hay categorías que conviene entender:
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Indefinido a jornada completa: suele considerarse el estándar de mayor estabilidad e ingresos.
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Indefinido a tiempo parcial: es indefinido, sí, pero con menos horas (y, normalmente, menos salario).
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Fijo discontinuo: es indefinido, pero el trabajo se realiza por periodos (muy común en actividades estacionales). No es lo mismo que “temporal”, pero tampoco equivale a trabajar todo el año.
La nota oficial insiste en que “nueve de cada diez afiliados son indefinidos” y contrapone esa foto a etapas previas en las que la temporalidad era mucho mayor. Aquí está el punto crítico para el lector: que suba el peso de indefinidos es relevante, pero para valorar “calidad” conviene mirar también horas trabajadas, salarios, continuidad real de actividad y capacidad de pasar de parcial a completa. Son debates distintos que a veces se mezclan en un mismo titular.
Diciembre fue más flojo: ¿señal de alarma o ruido habitual?
El propio balance reconoce una desaceleración del dato mensual de diciembre frente a años anteriores. No tiene por qué ser una mala noticia por sí sola: diciembre es un mes muy sensible a campañas, cierres de ejercicio y al comportamiento típico de sectores como construcción, industria u hostelería.
La pregunta correcta no es “¿diciembre salió peor?”, sino: ¿se confirma una tendencia de enfriamiento en los próximos meses cuando se miren los datos desestacionalizados y el patrón sectorial? Si el enfriamiento se repite, entonces sí hablamos de cambio de ciclo; si no, pudo ser simplemente un ajuste.
La traducción final: cómo leer 2025 sin perderse
Si hay que quedarse con una idea, sería esta: España cerró 2025 con creación neta de empleo robusta y con descenso del paro registrado, y eso es un hecho respaldado por datos oficiales.
Pero entenderlo de verdad exige tres filtros sencillos:
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Afiliación = personas cotizando; útil y muy rápido, pero con estacionalidad.
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Paro registrado = personas inscritas; no equivale a la tasa de paro EPA.
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Calidad del empleo = no solo “indefinido sí/no”, también jornada, continuidad, salarios y estabilidad efectiva.
La buena noticia es que el mercado laboral aguanta y suma. La tarea pendiente es que el lenguaje deje de ser una barrera: cuando los datos se entienden, el debate público mejora. Y cuando el debate mejora, es más difícil vender humo, tanto para celebrar como para atacar.