Los autónomos estallan contra Hacienda

La asociación de autónomos UPTA denuncia que la asfixia fiscal obliga a más de 57.000 autónomos a convertirse en sociedades en 2025 para poder sobrevivir

04 de Marzo de 2026
Actualizado a la 13:40h
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El sistema tributario español atraviesa una crisis de equidad que amenaza con desmantelar el tejido productivo más básico del país. Lo que comenzó como una diferencia técnica entre figuras impositivas se ha transformado en un agravio comparativo que la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) califica de insostenible. Bajo el actual diseño del Ministerio de Hacienda, ser una persona física en el ámbito de los negocios se ha convertido, financieramente hablando, en un castigo sistemático.

La raíz del conflicto reside en la divergencia extrema entre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto de Sociedades. Mientras que un autónomo con rendimientos netos que alcanzan los 60.000 euros se encuentra en un tramo impositivo que escala hasta el 37%, las medianas y grandes empresas disfrutan de una arquitectura legal que reduce su tipo efectivo de forma drástica. Esta asimetría numérica es aplastante, pues la realidad de las sociedades mercantiles, gracias a la aplicación de deducciones, bonificaciones y reservas de capitalización, permite que los grandes grupos empresariales tributen en la práctica con tipos que oscilan entre un escaso 7% y un 15%.

Esta brecha impositiva no es solo una cuestión de porcentajes, sino de capacidad de maniobra y supervivencia. Como advierte Eduardo Abad, presidente de UPTA, la presión fiscal para autónomos está forzando a miles de pequeños negocios a constituirse como sociedades mercantiles no por una vocación de crecimiento o expansión, sino por pura supervivencia financiera. La planificación fiscal se ha convertido en una ventaja competitiva exclusiva para aquellos con estructura jurídica de empresa, permitiéndoles deducir con mayor amplitud gastos de estructura, vehículos, suministros y retribuciones que para el trabajador por cuenta propia son, a menudo, trabas burocráticas infranqueables.

La injusticia invisible se manifiesta también en la posibilidad de diferir dividendos o aplicar reservas de nivelación, estrategias que permiten al socio modular cuándo y cómo tributa. Por el contrario, el autónomo medio, aquel cuyo perfil declara rendimientos que en el mejor de los casos no superan los 60.000 euros, se ve atrapado en una progresividad que devora sus márgenes en un contexto de aumento de costes. Desde UPTA denuncian la "apatía" estatal y advierten que esta falta de equilibrio fiscal no solo erosiona la competitividad del pequeño negocio, sino que incentiva indirectamente la economía sumergida al asfixiar al contribuyente más expuesto.

La exigencia hacia la administración es firme: un IRPF justo para los autónomos que corrija una desigualdad que castiga al pequeño mientras favorece estructuralmente al grande. La consolidación de estas ventajas para las grandes compañías frente al estrechamiento de márgenes del trabajador independiente requiere un reequilibrio inmediato. Si el Ministerio de Hacienda no adopta reformas reales para aliviar esta carga, el sector advierte que no dudará en tomar medidas drásticas para forzar un cambio de paradigma que garantice una contribución proporcional y el fin del exilio fiscal de los pequeños negocios.

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