Vox teme a los dosieres de Génova sobre los supuestos escándalos del equipo de Abascal

Los ultras saben que Génova tiene buenas fuentes de información desde los tiempos de la Kitchen y el comisario Villarejo

06 de Abril de 2026
Actualizado a las 17:08h
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Feijóo con Abascal en una imagen de archivo. El líder de Vox rechaza cada propuesta del gallego
Feijóo con Abascal en una imagen de archivo. El líder de Vox rechaza cada propuesta del gallego

La dirección nacional del Partido Popular, ubicada en la sede de Génova, dispone desde hace meses de dosieres, información considerada “sensible” sobre diversos escándalos internos que afectan a Vox, según confirman fuentes del entorno popular. Entre los datos recopilados figuran testimonios de exmilitantes que abandonaron Vox denunciando prácticas internas que consideran poco transparentes, así como informes sobre tensiones entre dirigentes provinciales y la cúpula nacional. También se incluyen referencias a disputas por la financiación de campañas locales, conflictos laborales con antiguos empleados y episodios de enfrentamientos internos que no han trascendido públicamente. Aunque ninguna de estas informaciones ha sido utilizada de forma abierta, su existencia influye en la lectura estratégica que el PP hace del tablero político. El partido de Santiago Abascal ha denunciado estas prácticas como propias del “clan gallego de contrabandistas de la ría”. Y no es para menos. El PP fue el partido de los años del comisario Villarejo y la Kitchen, una maquinaria perfecta de espionaje a rivales y adversarios políticos. Además, Génova tiene fuentes fiables y de primer orden no solo en la Policía Nacional y la Guardia Civil, también en la judicatura.

El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha acusado a la dirección del Partido Popular, encabezada por Alberto Núñez Feijóo, de estar detrás de un “ataque brutal, calumnioso y miserable” contra la formación, según recoge una carta remitida a afiliados y simpatizantes en la que sostiene que existe una “maquinaria mediática” impulsada desde el entorno del líder popular.

En la misiva, el partido de Santiago Abascal ha defendido que las informaciones publicadas recientemente sobre las “supuestas irregularidades” de la formación responden a una estrategia para frenar su crecimiento político tras los resultados obtenidos en Extremadura, Aragón y Castilla y León.

Asimismo, Vox asegura que está preparando “las correspondientes demandas y querellas” frente a lo que considera “insidias repetidas y aumentadas por algunos medios”, especialmente –según señala– los “más vinculados a Ferraz y Génova”, y sostiene que sus cuentas son “tan cristalinas” que no se ha podido “montar ningún caso” contra el partido.

La carta subraya además que el origen del “ataque” procede de la actual dirección del PP y señala expresamente, junto a Feijóo, a su asesora Mar Sánchez y al secretario general del partido, Miguel Tellado, a quienes atribuye haber “puesto en marcha la maquinaria mediática contra el tercer partido de España”.

No obstante, Vox afirma que “la mayoría de los barones del PP no han participado en esa estrategia” y defiende que con algunos dirigentes territoriales sigue siendo posible alcanzar acuerdos sobre medidas concretas. Según expone el partido en la carta, uno de los objetivos de ese supuesto ataque sería impedir que la formación pueda centrar su discurso en cuestiones como “los olivos arrancados, la vivienda inaccesible, la sanidad colapsada, los impuestos abusivos y la corrupción”, así como en la inmigración, asunto que considera prioritario en su agenda política.

Además, Vox sostiene que esta situación está beneficiando políticamente al presidente del Gobierno y advierte de que España “no puede permitirse otra legislatura” encabezada por Sánchez. Por último, la formación llama a sus afiliados y simpatizantes a “salir a la calle y a las redes” para alentar a la convocatoria de elecciones “lo antes posible”.

Analistas políticos consultados señalan que este tipo de dinámicas no es inusual entre partidos que compiten por un electorado similar. La recopilación de información sobre el adversario (o el socio incómodo) forma parte de la lógica política, aunque su uso público pueda resultar arriesgado. En este caso, el PP parece optar por una estrategia de contención: mantener la información en reserva, sin explotarla mediáticamente, pero utilizándola para calibrar riesgos y oportunidades.

Mientras tanto, Vox continúa enfrentándose a desafíos internos derivados de su crecimiento acelerado y de la rotación constante de cargos en su estructura. La dirección del partido insiste en que estos procesos forman parte de la normalidad organizativa, aunque algunos antiguos dirigentes sostienen que la falta de mecanismos internos de deliberación ha generado tensiones que podrían aflorar en el futuro.

Por ahora, Génova mantiene su estrategia de discreción. La información sensible seguirá guardada en los despachos, a la espera de que el contexto político determine si se convierte en un instrumento de presión, en un elemento de negociación o simplemente en un archivo más dentro de la compleja relación entre PP y Vox.

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