La salida de Estados Unidos de la OTAN dejaría a Europa a merced de Putin

"La OTAN es un tigre de papel", asegura el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que anuncia represalias contra los europeos

01 de Abril de 2026
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Trump con líderes europeos en una imagen de archivo
Trump con líderes europeos en una imagen de archivo

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado en una entrevista con el diario británico The Telegraph que no descarta retirar a su país de la OTAN, una organización que volvió a definir como “un tigre de papel”, al tiempo que añadió que “Putin también lo sabe”. De esta manera, el líder de MAGA se venga de los países europeos que como España han cerrado su espacio aéreo, impidiendo que los aviones yanquis puedan repostar en el viejo continente para seguir bombardeando Irán. Al inquilino de la Casa Blanca no le ha gustado la escasa implicación de la UE en su proyecto para incendiar Oriente Medio. Y los europeos pueden pagarlo caro.

La posibilidad de que Estados Unidos abandone la OTAN, un escenario que algunos analistas han planteado en los últimos años, supondría un terremoto geopolítico de consecuencias profundas para Europa. Desde 1949, la arquitectura de seguridad del continente se ha sostenido sobre el compromiso estadounidense con la defensa colectiva, especialmente a través del Artículo 5, considerado el pilar que disuade a cualquier actor hostil de atacar a un miembro de la Alianza. Sin ese paraguas, Europa se enfrentaría a un entorno estratégico mucho más incierto. Y Rusia podría lanzar sus tanques sobre antiguos países en la órbita de la URSS como Polonia, Rumania, Chequia o Eslovaquia.

Diversos expertos en relaciones internacionales sostienen que la retirada estadounidense dejaría a Europa expuesta a la presión militar, política y energética de Rusia. Argumentan que Moscú ha demostrado en repetidas ocasiones su disposición a emplear la fuerza para modificar fronteras y ampliar su esfera de influencia, como ocurrió en Georgia en 2008 y en Ucrania desde 2014. Según estas voces, la ausencia de Washington podría interpretarse en el Kremlin como una oportunidad para aumentar su influencia en el continente y poner a prueba la cohesión europea.

La capacidad militar europea, aunque significativa, sigue fragmentada. La mayoría de los países de la Unión Europea no alcanzan los niveles de inversión en defensa recomendados por la OTAN, y la interoperabilidad entre sus ejércitos continúa siendo limitada. Algunos informes señalan que, sin el apoyo logístico, tecnológico y nuclear de Estados Unidos, Europa tardaría años en construir una defensa autónoma creíble. Durante ese periodo de transición, afirman, el continente sería especialmente vulnerable. Una oportunidad de oro para las ansias expansionistas de Putin.

Además, la retirada estadounidense podría generar tensiones internas dentro de la propia Europa. Países del flanco oriental, como Polonia o los Estados bálticos, dependen en gran medida de la presencia militar de Estados Unidos como elemento disuasorio frente a Rusia. Su preocupación podría traducirse en una presión creciente para reforzar alianzas alternativas o incluso para desarrollar capacidades propias más agresivas, lo que alteraría el equilibrio estratégico europeo.

No obstante, algunos analistas consideran que un escenario así también podría acelerar la integración en materia de defensa dentro de la Unión Europea. Señalan que la necesidad de garantizar la seguridad común podría impulsar proyectos como la Brújula Estratégica o el Fondo Europeo de Defensa, y fomentar una mayor coordinación entre los Estados miembros.

Aun así, la mayoría de especialistas coincide en que la salida de Estados Unidos de la OTAN abriría una etapa de incertidumbre profunda. Europa tendría que redefinir su papel en el mundo, contrarreloj, y asumir responsabilidades que durante décadas delegó en Washington, mientras Rusia observaría con atención cualquier signo de debilidad o división.

“Nunca me emocionó la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel, y Putin también lo sabe, por cierto”, ha dicho Trump. Pocas amenazas hielan más la sangre a los europeos. Las palabras de Trump motivaron una reacción inmediata del primer ministro británico, Keir Starmer, que afirmó que la OTAN sigue siendo “la alianza militar más efectiva que el mundo haya visto nunca”, y resaltó que seguirá defendiendo los intereses británicos “pese al ruido”.

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