La ministra de Sanidad, Mónica García, ha vuelto a convocar una rueda de prensa para informar del dispositivo contra el brote de hantavirus en el crucero Hondius. Y lo ha hecho para felicitar a todos los héroes que han participado en el operativo desarrollado con éxito, según los organismos internacionales que han tomado parte en el plan bajo auspicio de la OMS. García ha dedicado un mensaje de felicitación “a quienes nos han salvado de una epidemia”, en referencia al trabajo realizado por enfermeras, médicos y profesionales de la salud durante los últimos años. Fue dedicando sus agradecimientos, uno a uno, al personal civil y militar, funcionarios y laborales.
Sin embargo, lo que más destacó no fue el elogio, sino su silencio absoluto respecto a Fernando Clavijo, presidente de Canarias, que se ha puesto en evidencia estos días al sembrar la alarma sobre una supuesta plaga de ratas que iba a bajar del barco y llegar a nado hasta Canarias para infectar a la población. Ha sido un bulo sonrojante, pero que ha calado en ciertos sectores de la sociedad.
La ministra ha subrayado que el sistema sanitario español “ha resistido gracias al compromiso de quienes estuvieron en primera línea”, un mensaje que encaja con su discurso habitual de defensa de la sanidad pública. Según García, la labor de los profesionales sanitarios durante la pandemia y en los años posteriores “ha demostrado que la salud es un pilar que no puede depender de vaivenes políticos”. Su intervención fue recibida con aplausos por parte del público, compuesto mayoritariamente por personal sanitario y representantes de organizaciones profesionales.
Lo llamativo fue que, pese a encontrarse en un acto institucional en el que participaron representantes de varias comunidades autónomas, García evitó cualquier referencia a Clavijo, con quien ha mantenido tensiones públicas en torno a la financiación sanitaria y la gestión migratoria. El presidente canario había criticado días antes la “falta de implicación” del Ministerio en asuntos que afectan directamente al archipiélago, especialmente la presión asistencial derivada de la llegada de migrantes. La ministra, sin embargo, ha optado por no entrar en ese barro y centrarse exclusivamente en el reconocimiento al personal sanitario. Y quizá esa sea la manera de ganarle la partida a quienes practican el manual trumpista del bulo y la conspiración: ignorar sus patrañas, no entrar en sus trampas dialécticas. Este gesto puede ser interpretado como una forma de desactivar el conflicto sin alimentarlo públicamente. En cualquier caso, la ausencia de menciones a Clavijo no pasó desapercibida, especialmente en un momento en el que las relaciones entre el Gobierno central y Canarias atraviesan una fase delicada.
La ministra insistió en que el país debe “aprender de lo vivido” y reforzar la estructura sanitaria para futuras crisis. Habló de la necesidad de mejorar las condiciones laborales del personal, aumentar plantillas y garantizar una financiación estable. También destacó el papel de la enfermería como “columna vertebral del sistema”, un mensaje que encaja con las reivindicaciones históricas del sector.
Mientras tanto, desde Canarias, el entorno de Clavijo reaccionó con frialdad. Fuentes del Gobierno autonómico señalaron que “los reconocimientos están bien, pero lo que hace falta es apoyo real”, en referencia a las demandas de financiación adicional. La tensión entre ambas administraciones se ha intensificado en los últimos meses, y la falta de mención de García fue interpretada como un síntoma más de esa distancia. Hoy mismo, Clavijo ha seguido lanzando insidias, como que el Gobierno conocía que había un infectado español en el barco y lo ocultó. Ese dato ha sido ya desmentido desde el Ejecutivo central.
A pesar de ello, la ministra evitó cualquier confrontación directa. Su discurso se mantuvo en un tono institucional, centrado en la gratitud y en la necesidad de fortalecer el sistema sanitario. Esta estrategia busca proyectar una imagen de serenidad y evitar que el debate sanitario se convierta en un campo de batalla partidista. Es el camino. Mónica García acierta una vez más.
