Sánchez comparecerá junto a la OMS tras el cierre de la crisis del ‘MV Hondius’

El presidente ofrecerá este martes una rueda de prensa con Tedros Adhanom después de culminar la evacuación del crucero mientras el Gobierno reivindica la coordinación internacional y la respuesta sanitaria española

12 de Mayo de 2026
Actualizado a las 10:03h
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Sánchez comparecerá junto a la OMS tras el cierre de la crisis del ‘MV Hondius’

Pedro Sánchez comparecerá este martes en La Moncloa junto al director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, apenas unas horas después de concluir el complejo operativo de evacuación del MV Hondius, el crucero afectado por el brote de hantavirus que mantuvo durante días en alerta a varios países europeos y africanos.

En un tiempo dominado por la desconfianza hacia las instituciones internacionales, por el repliegue nacionalista de muchas democracias occidentales y por dirigentes que convierten cualquier crisis global en una batalla propagandística, el Gobierno español intenta construir un relato distinto. Uno basado en la cooperación internacional, el respaldo científico y la coordinación sanitaria.

La reunión entre Sánchez y Tedros comenzará a las nueve y media de la mañana y será seguida de una comparecencia conjunta ante los medios. El propio Consejo de Ministros retrasará su inicio para dar prioridad a un encuentro que Moncloa considera especialmente relevante tanto desde el punto de vista sanitario como diplomático.

Porque la gestión del MV Hondius terminó convirtiéndose en algo más que una emergencia epidemiológica. También puso a prueba la capacidad de respuesta institucional de España y de la Unión Europea ante una crisis transnacional extremadamente delicada.

Durante días, el crucero permaneció atrapado en una especie de limbo sanitario en aguas atlánticas mientras la OMS, la Unión Europea y distintos gobiernos negociaban una solución segura para los pasajeros y la tripulación. Finalmente, Tenerife se convirtió en el centro logístico de una operación internacional compleja que permitió evacuar a decenas de personas de múltiples nacionalidades bajo estrictos protocolos médicos.

Los catorce españoles que viajaban a bordo, todos ellos asintomáticos, fueron trasladados al Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid para cumplir cuarentena preventiva.

La comparecencia conjunta con la OMS busca ahora cerrar políticamente una crisis que durante varios días alimentó tensiones territoriales, incertidumbre social y ruido partidista.

Sánchez ha insistido estas últimas horas en conceptos como “coordinación”, “solidaridad”, “rigor científico” o “responsabilidad institucional” y ha agradecido públicamente el apoyo de António Guterres, Ursula von der Leyen y António Costa. El Gobierno pretende proyectar la idea de que España actuó como un actor fiable en mitad de una emergencia sanitaria internacional donde otros preferían levantar fronteras, descargar responsabilidades o alimentar alarmismos.

En realidad, la crisis del MV Hondius ha servido también para mostrar algo que Europa parecía haber olvidado tras la pandemia. Que las emergencias sanitarias ya no entienden de fronteras nacionales y que ningún país puede afrontarlas completamente solo.

La diferencia está en cómo se responde.

Hay gobiernos que reaccionan desde el miedo, otros desde la propaganda y algunos desde la tentación de convertir cualquier situación crítica en combustible partidista. Frente a eso, la comparecencia de este martes intenta ofrecer otra imagen. La de una política que todavía cree en las instituciones internacionales, en los mecanismos multilaterales y en la autoridad científica. No es poca cosa en el mundo actual.

Sobre todo cuando buena parte de la extrema derecha occidental lleva años erosionando deliberadamente la legitimidad de organismos como la OMS, alimentando teorías conspirativas o despreciando cualquier forma de cooperación global.

Por eso la fotografía entre Sánchez y Tedros tendrá inevitablemente una lectura política más amplia que la puramente sanitaria.

No será solo el cierre de una operación de evacuación. También será una defensa explícita de una determinada idea de Europa y del papel que los Estados deben desempeñar ante las crisis globales. Una idea imperfecta, discutible y a veces lenta, pero probablemente mucho más sólida que el ruido nacionalista que acostumbra a aparecer cada vez que el miedo entra en escena.

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