La Guardia Civil ha ordenado que nadie toque el vagón número 6 del tren Iryo descarrilado en Adamuz y que posteriormente chocó contra un Alvia que viajaba en sentido contrario, causando 41 muertos y cientos de heridos. La razón de esta orden es que ahí, en ese coche que fue el primero en descarrilar, se encuentra probablemente la clave para la explicación del siniestro.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha asegurado en una entrevista en Onda Cero que el coche 6 del Iryo siniestrado, “que es el coche que descarrila”, todavía no se ha examinado. “La Guardia Civil ha pedido que se retenga allí y hay que hacer un examen importante de él, y ver qué es lo que ha pasado, porque aquí hay muchas piezas del puzle que hay que casar”, ha abundado.
A esta hora, la investigación por el accidente ferroviario apunta a la rotura de un tramo de la vía, un trozo de tendido férreo que fue seccionado de forma limpia. Sin embargo, este corte podría ser “la causa o la consecuencia” del descarrilamiento del tren Iryo que originó el choque con el tren Alvia, según Puente. Es decir, la vía pudo estar cortada antes de que pasara por allí el tren o pudo seccionarse con el propio arrastre del descarrilamiento. En función de uno u otro escenario cambiaría la causa del accidente. Ahora bien, la investigación de la Guardia Civil ha podido detectar alguna anomalía en ese vagón número 6 del Iryo. De ahí que haya ordenado su inmovilización hasta que los agentes concluyan la fase de recopilación de datos. Los especialistas se centran sobre todo en las ruedas de ese coche en concreto. Se analiza todo, el engranaje, el rodamiento, el eje, el material… Si una de esas ruedas saltó de forma lateral, eso podría haber reventado la parte de la vía que está seccionada. Es decir, el motivo del descarrilamiento no sería un fallo en la estructura, que depende de Adif, sino una avería en el tren Iryo. En cualquier caso, parece claro que algo ha ocurrido en la interacción entre la rueda del Iryo y la vía, el carril, según Ignacio Barrón, presidente de la CIAF.
Para complicar aún más la situación, se ha puesto encima de la mesa una tercera teoría: que un tren que pasó antes por ese mismo punto hubiese perdido un trozo de su material, por ejemplo un bogie. Un bogie es la estructura que sostiene las ruedas, la suspensión y, en muchos casos, parte del sistema de frenado. Va colocado debajo de los vagones, locomotoras o coches de pasajeros. Aloja las ruedas y los ejes del tren. Soporta el peso del vehículo ferroviario y lo distribuye adecuadamente. Permite tomar curvas gracias a que puede girar ligeramente respecto al vagón. Si el bogie de un tren anterior se desprendió, el Iryo pudo arrollarlo después, lo que hubiese provocado el descarrilamiento.
Lo cierto es que las dos grandes hipótesis sobre el siniestro se enfrentan. O fallo en la vía o fallo en la rueda del Iryo. “Parece que varios maquinistas habían alertado de que oían un ruido extraño al pasar por ese punto. Eso podría ser indicativo de que ya había algún microdefecto en la vía, que, con una solicitación tan intensa como es la del paso de un tren de alta velocidad, pues acaba fatigando el material y este se acaba rompiendo en un determinado momento. Al romperse da un latigazo lateral que provoca el descarrilamiento. Todo eso se sabrá porque la investigación nos dirá si la vía estaba defectuosa y también analizará los bogies para comprobar si tenían algún problema. Los trenes tienen una especie de cajas negras que nos informan de los procesos que sufren las distintas partes del tren”, aseguran fuentes próximas al caso.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el organismo independiente adscrito a Transportes que investiga el accidente, ha solicitado a Adif el registro de circulaciones por Adamuz de los dos días anteriores al accidente e inspeccionará la rodadura de otros trenes que circularon por ese punto en las horas previas al siniestro.
La CIAF ha determinado que, además de inspeccionar la rodadura del tren Iryo en un taller, también se analizarán los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento en un laboratorio. La investigación también extraerá los datos de los registradores jurídicos (las cajas negras) de ambos trenes y se trasladarán a las dependencias de la CIAF en Madrid para que se trasladen posteriormente a un laboratorio.
El presidente de Renfe ha alejado la posibilidad de que se trate de un fallo humano o de un exceso de velocidad. Los trabajos de investigación continúan.
Mas fallecidos
Puente ha explicado también que ya han comenzado los trabajos de extracción de los vagones siniestrados y que, fue al levantar uno de los vagones del Iryo, donde se descubrió un nuevo cuerpo, la víctima número 41 de este accidente.
“Se ha levantado uno de los coches y ahí es donde se ha descubierto a una persona, por tanto se han parado las tareas de extracción de los vehículos que faltaban y se ha dado prioridad a sacar a esa persona”, indicó el ministro. “La complejidad mayor estriba en asentar las grúas, que son de 300 toneladas, sobre el terreno. Tenemos muy poco espacio para trabajar, la zona donde está el tren Alvia es muy escarpada, hay que verlo, hay que estar ahí y ver cómo es y hay que trabajar en dos alturas. A un lado de la vía tenemos una especie de camino de tierra que está sobre los trenes y luego tenemos otro espacio a cota de vía en el otro lado y ahí es donde tenemos que asentar las grúas. Incluso ha habido que utilizar maquinaria pesada para habilitar espacio para ponerlas y ahí es donde está el mayor problema. A partir de ahí la extracción en principio no tiene que ser compleja”, ha explicado.
La Guardia Civil ya recaba indicios clave tanto para identificación de los cadáveres como para esclarecer las causas del siniestro que tardarán en conocerse. Un juzgado de Montoro (Córdoba) se ha hecho cargo de las diligencias y el Ministerio de Justicia ya ha avanzado que autorizará los refuerzos que necesite.
