La alianza Trump-Mohamed VI da resultados: Infantino cederá la final del Mundial a Marruecos, según The Times

La decisión llega después de que el presidente de la FIFA anunciara que pensaba vender el campeonato a una empresa privada

06 de Agosto de 2026
Actualizado a las 9:13h
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Trump mueve los hilos del negocio del fútbol con Gianni Infantino
Trump mueve los hilos del negocio del fútbol con Gianni Infantino | Foto: The White House

La crisis institucional en la FIFA ha alcanzado su punto de máxima ebullición. Tras semanas de intensas críticas por su sumisión ante la Casa Blanca durante el torneo norteamericano, el presidente del organismo, Gianni Infantino, ha tomado una decisión sin precedentes que promete fracturar definitivamente el fútbol global. En un movimiento estratégico, la FIFA podría conceder la gran final del próximo Mundial de fútbol 2030 a Marruecos, un país con un peso geopolítico creciente y con vínculos clave tanto con Washington como con los fondos de inversión que Infantino ha intentado atraer desesperadamente, según The Times. La FIFA negó ayer tarde que tenga una decisión tomada sobre la sede para la final.

Esta histórica concesión no ha sido una sorpresa para los analistas internacionales. Marruecos, que ya compartía una candidatura mayoritariamente testimonial, se convierte ahora en el epicentro absoluto del torneo. Detrás de este anuncio se esconde una compleja red de intereses comerciales y diplomáticos. Fuentes cercanas a la UEFA aseguran que la decisión fue tomada de manera unilateral por Infantino, tras una serie de reuniones privadas en las que se acordó equilibrar la balanza de poder de cara a los próximos años. El mandatario suizo, acorralado por las peticiones de dimisión en Europa, busca en el norte de África un salvavidas que blinde su continuidad en el cargo. La reacción del mundo del fútbol ha sido inmediata y devastadora. La UEFA, liderando el bloque de federaciones europeas, ha calificado la medida como un “atropello a los principios de equidad y transparencia”. Varios presidentes de comités nacionales acusan a Infantino de subastar los eventos más sagrados del deporte al mejor postor y de utilizar el calendario internacional como una moneda de cambio para resolver sus problemas personales de gobernanza. Las aficiones de los países tradicionalmente organizadores sienten que el espíritu competitivo ha sido secuestrado por una agenda política ajena al césped.

Para Marruecos, sin embargo, este nombramiento representa la culminación de un ambicioso plan de diplomacia deportiva. En medio de la crisis migratoria con España y respaldado por Trump como el más fiel aliado, el país africano ya prepara una infraestructura faraónica para acoger el partido más importante del planeta, una oportunidad de oro para consolidar su influencia en el mapa internacional. La sombra de Donald Trump sigue planeando sobre esta decisión. Diversos analistas señalan que este giro hacia Marruecos cuenta con el visto bueno de la Administración estadounidense, que prefiere diversificar los focos de tensión y asegurar que los negocios iniciados durante el pasado Mundial sigan dando frutos económicos en territorios aliados. Con el agua al cuello y la credibilidad por los suelos, Infantino se la juega al todo o nada. Al entregarle la final a Marruecos, el presidente de la FIFA no solo ha redibujado la geografía del fútbol, sino que ha demostrado que las reglas del juego están dictadas por la geopolítica y los intereses financieros. La pregunta que ahora resuena en los despachos de Zúrich es si este arriesgado movimiento logrará salvar su cabeza o si, por el contrario, acelerará su inevitable caída ante una Europa que ya prepara un boicot formal.

Infantino habría ofrecido a Marruecos albergar la final del Mundial de 2030 a cambio de recibir apoyos que le permitan mantenerse en el cargo, según ha publicado este miércoles el diario británico The Times. Esta información se produce en medio de una grave crisis institucional que afecta al máximo organismo del fútbol mundial, después de que Infantino intentase vender participaciones de la Copa del Mundo a inversores privados, según informa EFE.

Según el rotativo británico, Infantino se reunió este miércoles en Marruecos con el objetivo de solucionar la crisis desatada por su fallida iniciativa de privatización parcial del torneo. En este encuentro, el dirigente suizo habría propuesto que la final del Mundial de 2030 –que organizan conjuntamente España, Marruecos y Portugal, además de tres partidos conmemorativos en Sudamérica– se celebre en territorio marroquí. Concretamente, las autoridades marroquíes pretenden que el partido definitorio tenga lugar en el estadio Hassan II de Casablanca, mientras que desde España se defiende que el escenario elegido sea el Santiago Bernabéu de Madrid.

La propuesta de Infantino se enmarca en un contexto de pérdida progresiva de apoyos institucionales tras el escándalo de la privatización. Varias federaciones nacionales han retirado públicamente su respaldo al dirigente suizo, entre ellas la inglesa, la galesa y la serbia. Marruecos, considerado uno de los grandes aliados de Infantino desde que éste accedió a la presidencia de la FIFA hace diez años, se perfila como un socio estratégico clave para intentar garantizar su continuidad al frente del organismo hasta 2031.

La presión sobre el presidente de la FIFA se ha intensificado con las declaraciones del exfutbolista portugués Luis Figo, quien este miércoles pidió abiertamente la dimisión de Infantino en una columna publicada en el tabloide británico Daily Mail. El exinternacional luso, ganador del Balón de Oro en el año 2000, no escatimó críticas contra el dirigente suizo y calificó su comportamiento reciente como “el más bajo, deshonesto, cobarde e interesado” que ha presenciado en su larga trayectoria vinculada al fútbol.

“Podría escribir 10.000 palabras de los problemas en la FIFA, pero la solución se resume en cuatro. Infantino tiene que irse”, escribió Figo en su artículo. El exjugador del Barcelona, Real Madrid e Inter de Milán añadió: “Lo que he visto en los últimos días es el comportamiento más bajo, deshonesto, cobarde e interesado que he visto. Y he estado muchos años en el fútbol. El hombre que haya hecho esto, forzar tales cambios para enriquecerse a sí mismo y a sus amigos, es algo del pasado y no debería formar parte del futuro de este deporte”.

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