La evolución incierta del caso Begoña Gómez está generando cierta inquietud en sectores del Partido Popular, envuelto estos días en el escándalo del caso Kitchen con Rajoy y Cospedal declarando por el asunto del espionaje al tesorero del partido. La causa que persigue a la esposa del presidente del Gobierno, que ha generado un intenso debate público desde su inicio, se encuentra en un punto procesal especialmente delicado: no solo persisten dudas sobre su solidez jurídica, sino que además su calendario podría coincidir con la campaña electoral de 2027, un factor determinante para el clima político.
El caso ha avanzado entre controversias, recursos y decisiones judiciales que han alimentado la sensación de incertidumbre. Existe la posibilidad de que la Audiencia Provincial de Madrid termine dictando el archivo por falta de pruebas o por defectos de forma y eso preocupa en Génova 13. La complejidad del procedimiento, la debilidad de las pruebas aportadas por la instrucción y la polémica que ha envuelto al caso desde que el sindicato ultra Manos Limpias presentara, hace más de dos años, su famosa querella por la organización del máster universitario de la primera dama, no hacen presagiar nada bueno a los populares.
A ello se suma la opción de que un eventual jurado popular pudiera absolver a Begoña Gómez si finalmente se llegara a juicio oral. La figura del jurado introduce un componente imprevisible que preocupa a algunos dirigentes del PP, conscientes de que los procesos mediáticos no siempre se traducen en condenas judiciales.
Otra posibilidad es que la Audiencia Provincial no aprecie delito en ninguno de los cuatro delitos atribuidos a Gómez, a su asesora de Moncloa, Cristina Álvarez, y al empresario Juan Carlos Barrabés, lo que supondría un cierre definitivo del caso. Esta hipótesis tendría un fuerte impacto político, especialmente si se produjera en un momento de máxima exposición pública.
Horizonte electoral 2027
La coincidencia temporal entre el posible juicio y la campaña electoral de 2027 es uno de los elementos que más inquietud genera en el entorno del Partido Popular. Un proceso judicial de alto perfil en plena campaña podría convertirse en un arma de doble filo. Una especie de bumerán que no se sabe cómo ni dónde va a caer. Mientras algunos sectores de la derecha consideran que el caso podría desgastar al presidente del Gobierno, otros advierten de que el efecto podría ser el contrario. Podría servir de revulsivo en el caso de una Begoña Gómez absuelta con todos los pronunciamientos favorables. Sería la mejor campaña electoral para el sanchismo. En este sentido, un juicio en ese contexto político y social podría actuar como un revulsivo para la izquierda, movilizando a votantes que perciban el proceso como una venganza judicial contra el entorno del presidente. Este tipo de reacciones ya se ha observado en otros momentos de la política española, donde causas judiciales mediáticas han tenido efectos inesperados en la opinión pública.
De cualquier manera, en el PP existe la preocupación, según apuntan fuentes internas, de que el caso pueda convertirse en algo perjudicial. La posibilidad de que el procedimiento no concluya con una condena (ya sea por archivo, absolución o falta de pruebas) podría reforzar la narrativa del PSOE de que se trata de una causa sin fundamento y de un proceso de la ultraderecha contra la izquierda en general.
El caso Kitchen ha tenido un impacto significativo en la imagen pública de la derecha. En ese contexto, un desenlace favorable para Begoña Gómez podría ser interpretado por parte del electorado progresista como una confirmación de que el PSOE ha sido objeto de una campaña de desgaste, lo que reforzaría la posición del presidente del Gobierno. Sánchez ha demostrado en otras ocasiones una notable capacidad para gestionar políticamente situaciones adversas. Si el caso se resolviera de manera favorable para su entorno, podría utilizar ese desenlace para reforzar su liderazgo y presentarse como víctima de una ofensiva injustificada.
En este escenario, Sánchez podría salir políticamente fortalecido, especialmente si logra vincular el desenlace del caso con un discurso de resistencia frente a lo que el PSOE describe como intentos de deslegitimación. La narrativa de “resiliencia” ha sido una constante en su trayectoria política y podría reactivarse con fuerza en un contexto electoral.
El caso Begoña Gómez se ha convertido así en un elemento central del debate político, no tanto por su contenido jurídico (que sigue siendo objeto de controversia) como por sus implicaciones políticas estratégicas. La derecha teme que un desenlace incierto o favorable para la esposa del presidente pueda alterar el equilibrio electoral, mientras que la izquierda podría encontrar en ese resultado un impulso inesperado para la resurrección. A medida que se acerque 2027, la evolución del procedimiento será observada con atención por todos los partidos. La combinación de incertidumbre jurídica, exposición mediática y proximidad electoral convierte este caso en uno de los factores más imprevisibles del panorama político español.
