Josep Borrell advierte de que la UE puede morir por falta de solidaridad tras el episodio en la frontera sur española. Para Borrell, la falta de unión y el egoísmo nacional rompen los valores que sostienen a Europa. Países que miran solo sus propios intereses o votos en vez de ayudar a los socios que sufren una crisis. Si cada país actúa por su cuenta, la fuerza de la comunidad desaparece frente a potencias externas. Borrell avisa de que usar estos problemas internos para hacer política barata destruye el respeto a las leyes y la convivencia.
La peor noticia puede consumarse tras el incidente de Ceuta, por donde han transitado ya más de 70.000 personas en la peor crisis humanitaria que se recuerda. Una UE dividida, replegada en las fronteras nacionales, carcomida de populismo nacionalista y ultra y a merced de autócratas como Donald Trump o Vladímir Putin no tiene futuro. Lo que ha ocurrido en los últimos días en la frontera del Tarajal puede ser un antes y un después en el proyecto europeo. Y pone de manifiesto que la UE no es ese superpotencia económica que pretende ser, sino un simple espacio para el libre mercado. Sin unidad política, judicial y policial será cuestión de tiempo que el gigante con pies de barro se desmorone estrepitosamente. Castillos más grandes cayeron, como la URSS en los años noventa.
La falta de un proyecto común en materia de inmigración es solo uno de los muchos problemas que aquejan al club de los 27. La política de defensa militar, por ejemplo, brilla por su ausencia, lo que coloca a los europeos en una situación de indefensión ante posibles enemigos. Pero quizá lo peor de todo no sea esa imprevisión o desidia comunitaria, sino la alergia euroescéptica que los partidos ultras ponen de manifiesto casi a diario (algunos ya gobiernan y toman decisiones en sus respectivos países). Fuerzas políticas que trabajan para destruir la UE desde dentro porque no creen en un proyecto común basado en la democracia, los derechos humanos y el Estado de bienestar, sino en concepciones totalitarias de las naciones propias del pasado. Sin solidaridad y cohesión la construcción de Europa será imposible. Y en esas están gente como Meloni, Le Pen y otros líderes del viejo continente dispuestos a recuperar soberanía y a retornar a las viejas fronteras de antaño que solo trajeron nacionalismo, guerra y destrucción.
Este martes, los ministros de Interior de los Estados miembros se reunirán para analizar la crisis migratoria a la que se enfrentó España la semana pasada con la llegada masiva de migrantes a las costas de Ceuta, donde unas 50.000 personas procedentes de Marruecos accedieron por mar y tierra. La reunión nace de una petición de 22 países, liderados por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y la danesa, Mette Friedericksen, que reclamaron acordar una “acción común para reforzar las fronteras exteriores”. El exjefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ha compartido su “frustración” ante la falta de “solidaridad” por parte de los colegas europeos.
Borrell afirma que la reacción de la Unión Europea sostiene que “ha sido lo contrario de lo que se esperaba”, señalando directamente a Italia por “poner fuego a la mecha” e insinuar que había que expulsar a España del espacio Schengen. “No puede ser que la demagogia populista tome el lugar del Estado de derecho y sustituya a la solidaridad entre los Estados miembros de la Unión Europea. España tiene que alzar su voz en el Consejo y exigir la solidaridad que España ha prestado siempre en problemas migratorios y la defensa del territorio”, añade.
De igual forma, el ex Alto Representante de la Unión Europea ha agradecido la postura de países como Francia, Irlanda y Portugal, que se han negado a firmar esa carta impulsada por Italia y Dinamarca y que, según el dirigente europeo, es una “crítica al país que ha sufrido un ataque híbrido”.
Borrell ha recordado que no es el primer ataque híbrido en el que los estados utilizan la desesperación de la gente, prometiéndoles un futuro mejor. El expolítico ha recordado que en el año 2021, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, descontento por el trato recibido por parte de Europa en la gestión de los refugiados sirios, decidió abrir su frontera con Grecia, generando una situación similar a la vivida en Ceuta.
Respecto a las críticas a Marruecos, Borrell recuerda que el problema no se puede resolver sin la colaboración del país vecino, por lo que considera que “ya habrá tiempo para discutir las relaciones” bilaterales. “Ahora lo importante es atender a los que están en Ceuta”, ha añadido, recordando que “son seres humanos” y no han llegado a Ceuta “como una hoja al viento”.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, participa este martes en la reunión extraordinaria del consejo de ministros de Interior de la Unión Europea convocada a raíz de la última crisis migratoria en Ceuta, en la que trasladará el compromiso de España con el control de las fronteras europeas y la normativa fronteriza comunitaria. Tras la crisis en Ceuta, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, solicitó por carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, una reunión extraordinaria “con carácter de urgencia” de los ministros de Interior, a la par que expresó su “profunda preocupación” por la reacción de algunos gobiernos europeos.
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