Feijóo carne de meme

Durante un acto público celebrado ayer en la campaña de Aragón, el líder del PP volvió a cometer uno de sus típicos lapsus al confundir hasta 8 veces el nombre de la empresa Fribin

05 de Febrero de 2026
Actualizado a las 14:02h
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Feijóo, ayer en la empresa Fribin
Feijóo, ayer en la empresa Fribin

Feijóo lo ha vuelto a hacer. El líder del PP visitaba la compañía Fribin, dentro de los actos de campaña en Aragón, y se equivocó hasta ocho veces al citar el nombre de la corporación. “Brifín, esta gran empresa”. El líder del PP trataba de reivindicar el papel del sector primario desde las instalaciones de la compañía cárnica de Binéfar (Huesca). Pero le salió un truño de anuncio. Si lo que pretendía era relanzar a la empresa, flaco favor hizo a los directivos y sus trabajadores, ya que no se sabía ni el nombre de la entidad a la que pretendía hacerle la publicidad gratuita. Para ese desastre mejor que se hubiese quedado en casa.

Brifín, Brifín, Brifín... Y no paraba de repetirlo una y otra vez. Algún empleado de la firma miraba al suelo mordiéndose la lengua y pensando tierra trágame. Tantos años de buen trabajo, tantos excelentes filetes de ternera, cerdo, embutidos elaborados y curados, además de opciones halal (culmen de la innovación), para terminar así, con un señor de Madrid hundiéndote el negocio. ¿Acaso no había un asesor allí, entre el público, para susurrarle al oído que estaba haciendo el ridículo más espantoso? ¿Para qué pagar a tanto lacayo de la comunicación? Y él dale que te pego: Brifín, Brifín, Brifín. Es tozudo el gallego. Y pertinaz en el dislate.

El currículum de lapsus del candidato a presidente del Gobierno es ya extensísimo. Fue antológico cuando concluyó con rotundidad que Orwell escribió su novela 1984 en ese mismo año, sin saber que fue publicada en 1949. El líder del PP, que ya preguntó si Picasso era catalán y confundió el lugar de nacimiento de Rosalía de Castro, volvió a exhibir carencias en cultura general.

En una entrevista en Antena 3, Feijóo afirmó que “el PIB está al 10%”. En realidad, el dato del 10% correspondía al IPC, no al PIB. El error fue ampliamente comentado porque se produjo en un contexto de debate económico. Más tarde, en una rueda de prensa, Feijóo explicó la inflación subyacente como que “la inflación subyacente es la que no sube”. La definición es incorrecta: la inflación subyacente excluye energía y alimentos frescos, pero sí puede subir. El lapsus fue muy difundido en redes y señalado por economistas.

Explicar economía, una materia ya de por sí farragosa, no se le da bien. El IVA, el PIB, falla siempre. Y entre medias, ridículos como cuando llamó Brus Sprinter a Bruce Springsteen. Otro día llegó a defender a las vacas asegurando que no eran responsables de las emisiones de metanol. El problema es que lo que expulsan estos animales en sus flatulencias es gas metano y no metanol, un compuesto químico más conocido como el alcohol metílico, el más básico de todos.

Y es célebre cuando en un acto en Róterdam aprovechó para alabar al sustituto del polaco Donald Tusk, Manfred Weber, eurodiputado y político de los democristianos alemanes. “Tenéis en el Partido Popular de España un compañero para cumplir el gran sueño europeo, el sueño de la libertad, el sueño del Estado de Derecho, el sueño del bienestar, los mismos sueños que defendemos para el pueblo ucraniano”, dijo antes de la gran mención: “Queridos amigos, le encargamos el cumplimiento de estos sueños a nuestro presidente... Max Weber”. Por cierto, gran sociólogo y politólogo muerto en 1920. Por no hablar de cuando en un mitin en Granada la volvió a liar. “El presidente de EEUU hace 20 años, Bill Clinton, estuvo aquí en Granada y dijo que esta es la más bella puesta de sol del planeta”, comenzó a decir, antes del empaste final: “No voy a discutir con Clinton, porque él nunca vio la puesta de sol de Finisterre”, añadió. Miles de andaluces se enfadaron y aún están cabreados con él. ¿Qué espíritu se ha apoderado de Feijóo, el de Chiquito de la Calzada?

Estamos ante un político con un estilo discursivo improvisado. Eso lo hace eficaz en ciertos contextos, pero también lo expone a lapsus lingüísticos, errores técnicos, frases circulares, y trabalenguas involuntarios. Muchos de estos momentos se han viralizado porque ocurren en directo y en contextos de alta exposición mediática. Ya no cabe duda, Alberto es carne de meme. 

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