Las energías renovables dan a España una ventaja frente a otros países ante la crisis del petróleo por la guerra de Irán

Nuestro país logra producir más del 56 por ciento de energía limpia y avanza hacia la independencia energética del crudo

10 de Marzo de 2026
Actualizado el 11 de marzo
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La energía eólica figura a la cabeza de las renovables en España
La energía eólica figura a la cabeza de las renovables en España

La guerra de Irán ha vuelto a poner en evidencia la fragilidad del sistema energético global. En este contexto, España aparece como uno de los países mejor posicionados para resistir los vaivenes del mercado internacional gracias al avance acelerado de las energías renovables. Los datos más recientes muestran que el país no solo está reduciendo su dependencia de combustibles fósiles, sino que avanza con paso firme hacia una soberanía energética que hace apenas una década parecía inalcanzable.

Según las estimaciones de Red Eléctrica de España, las energías renovables generaron el 56 por ciento del mix eléctrico español en 2024, un récord histórico tanto en producción como en cuota dentro del sistema eléctrico. La producción renovable creció casi un 11 por ciento respecto al año anterior, impulsada por un aumento significativo de la potencia instalada y por condiciones meteorológicas favorables.

Este crecimiento no es anecdótico: forma parte de una tendencia sostenida. En 2024, el 56,8% de toda la electricidad generada en España procedió de fuentes renovables, según los informes del sistema eléctrico. Además, el país añadió 7,3 GW de nueva potencia fotovoltaica y eólica, la mayor cifra registrada en un solo año. La energía solar fotovoltaica se convirtió por primera vez en la tecnología con mayor potencia instalada, superando incluso al ciclo combinado.

La transición energética española no es solo una cuestión de generación eléctrica: es un cambio estructural que afecta a la seguridad nacional, la economía y la política exterior. La guerra de Irán ha provocado tensiones en los mercados del petróleo, con subidas de precios y amenazas de interrupciones en el suministro. Sin embargo, España ha logrado amortiguar estos impactos gracias a un sistema eléctrico cada vez más basado en recursos autóctonos: sol, viento e hidráulica.

La eólica continúa siendo la columna vertebral del sistema renovable español, con un 23% del total del mix eléctrico en 2024. La fotovoltaica, por su parte, ha experimentado un crecimiento explosivo, impulsado por la reducción de costes, la expansión del autoconsumo y la instalación de grandes plantas solares en zonas rurales. La hidráulica, aunque más variable, sigue aportando estabilidad y capacidad de almacenamiento.

Este avance ha permitido que España cierre el ejercicio con saldo exportador de electricidad por tercer año consecutivo, lo que significa que el país produce más energía de la que consume y puede vender el excedente a sus vecinos europeos.

La soberanía energética no implica necesariamente producir el 100% de la energía consumida, sino reducir la vulnerabilidad ante crisis externas. En ese sentido, España está más cerca que nunca de lograrlo.

Aunque el transporte sigue siendo el principal consumidor de derivados del petróleo, la electrificación progresiva del parque móvil y el impulso a los combustibles alternativos están reduciendo la demanda. La penetración del vehículo eléctrico crece cada año, y el Gobierno ha fijado objetivos ambiciosos para 2030.

La guerra de Irán ha demostrado que los países con menor dependencia del crudo sufren menos volatilidad económica. España, gracias a su mix renovable, ha podido contener mejor la inflación energética que otros países europeos.

Diversificación del gas

España sigue necesitando gas natural, especialmente para los ciclos combinados que actúan como respaldo del sistema eléctrico. Sin embargo, su dependencia es menor que la de otros países europeos gracias a su amplia red de plantas regasificadoras y a la diversificación de proveedores. La crisis energética de 2022 ya demostró que España podía resistir mejor que Alemania o Italia.

Crecimiento continuo de la potencia renovable

Los datos del Ministerio de Transición confirman que España actualiza cada año su estadística de energías renovables, con un crecimiento sostenido tanto en potencia instalada como en producción. La última validación de metadatos, en octubre de 2024, refleja un sistema en expansión constante.

Infraestructura eléctrica en expansión

En 2024, Red Eléctrica Española puso en servicio 487 nuevos kilómetros de circuitos eléctricos, elevando la red total a 45.674 kilómetros, frente a los 10.500 que existían en 1985. Esta expansión es clave para integrar más renovables y evitar cuellos de botella.

La guerra de Irán ha puesto de manifiesto que la energía es un arma geopolítica. Los países que dependen del petróleo importado están expuestos a decisiones que no controlan: bloqueos marítimos, sanciones, conflictos regionales o decisiones de la OPEP.

España, en cambio, está construyendo un modelo energético basado en recursos propios. Esto no solo reduce la vulnerabilidad externa, sino que fortalece la posición del país en la Unión Europea. La capacidad de exportar electricidad renovable convierte a España en un actor estratégico en la transición energética continental.

Además, la apuesta por el hidrógeno verde (aún en fase inicial) podría situar al país como uno de los principales productores europeos en la próxima década.

Retos pendientes

A pesar de los avances, España aún no puede considerarse plenamente soberana en materia energética. Existen varios desafíos: almacenamiento insuficiente (la integración masiva de renovables requiere baterías, bombeo hidráulico y tecnologías de almacenamiento que aún están en desarrollo); dependencia del gas para respaldo (aunque menor que en otros países, sigue siendo relevante); lentitud administrativa (muchos proyectos renovables se retrasan por trámites complejos); y necesidad de más interconexiones (España sigue siendo una “isla energética” respecto a Europa).

En definitiva, España avanza con paso firme hacia una mayor independencia energética, y la guerra de Irán ha demostrado la importancia estratégica de este camino. Con más del 56% de su electricidad generada por renovables, un crecimiento récord en potencia instalada y una red eléctrica en expansión, el país está mejor preparado que nunca para afrontar crisis internacionales. Aunque aún queda camino por recorrer, especialmente en almacenamiento y electrificación del transporte, España se perfila como uno de los países europeos más cercanos a la soberanía energética. Las renovables no solo están transformando el sistema eléctrico: están redefiniendo la posición geopolítica del país y ofreciendo un escudo frente a la inestabilidad global.

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