Todavía resuenan los ecos de la desastrosa comparecencia de Feijóo en la comisión de la dana, donde protagonizó un cara a cara para la historia con Gabriel Rufián, el portavoz de ERC que le sacó los colores. A cada pregunta del interpelante catalán, al líder del PP se le caía un poco más la máscara, la careta, el revestimiento, hasta quedar como lo que realmente es: un señor que miente todo el rato y descaradamente, un hombre arrogante y antipático, un mal político con malos sentimientos. Un típico subproducto del trumpismo rampante de nuestro tiempo. Hasta tal punto fue así que cuando Feijóo salió de la sala ya era una caricatura de sí mismo. La izquierda había conseguido lo que buscaba: desenmascarar al personaje para la posteridad.
Pero desarrollemos la tesis del artículo. Primero con lo más importante: el líder del PP no es alguien de fiar. Lo mínimo que se le puede exigir a alguien que aspira a ser presidente del Gobierno es que le diga la verdad a sus compatriotas, a los que lo eligen y a los que no le votan, a su gente. Algunas mentiras flagrantes que viene soltando desde hace año y pico sobre la dana quedaron patentes en su comparecencia parlamentaria.
1. “La Confederación Hidrográfica del Júcar no avisó” del terrorífico temporal
Falso. Ya ha quedado claro en la investigación judicial que hubo aviso oficial a las 11.20 del mismo día de la tragedia, es decir, cinco horas antes de la formación del gabinete de crisis en el Cecopi. Carlos Mazón no quiso activar la alerta roja porque se desentendió de todo y se fue al Ventorro. Tanto la jueza de Catarroja como los seis magistrados de la Audiencia Provincial de Valencia han concluido que la Generalitat tuvo información “más que sobrada” de la CHJ y de la AEMET para atender la catástrofe. Las advertencias fueron “claras, reiteradas y emitidas con antelación suficiente”.
2. Desprestigiar a Pilar Bernabé
Feijóo ha dado pábulo al bulo de que la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, aseguró que la dana se iba a terminar a las seis de la tarde. No fue así. Lo que dijo fue que la previsión era que la alerta roja durase hasta esa hora, pero que “podía alargarse”, como finalmente sucedió. Bernabé siempre estuvo al pie del cañón, no como otros. Rufián volvió a afearle que esa afirmación era falsa y que estaba construyendo un relato que no se ajustaba a los hechos.
3. “La Generalitat Valenciana se ha hecho cargo de las indemnizaciones”
Mentira y de las gordas. Según El Mundo, periódico nada sospechoso de rojo comunista bolivariano, a noviembre del pasado año el Gobierno, a través del Consorcio de Compensación de Seguros, había superado los 4.000 millones de euros en pagos por indemnizaciones a afectados por la dana, principalmente en la Comunidad Valenciana. Además, el gabinete Sánchez ha ejecutado una inversión de 1.745 millones para infraestructuras en las 78 poblaciones afectadas, sin que deban ser devueltas. Más 152 millones han sido destinados a reparar carreteras de competencia municipal. Rufián calificó esta afirmación como otro bulo del PP. Pero se podría ir más allá: la mala fe del líder de la oposición resulta tan vergonzante como insoportable.
4. Los mensajes de wasap
El portavoz de ERC recalcó que Feijóo ha tardado más de un año en entregar sus propios mensajes del día de la dana, pese a insistir en que quería “saber la verdad”. Durante todo este tiempo, Feijóo ha mantenido que estuvo puntualmente informado del desarrollo del temporal por el expresident. Sin embargo, ha terminado desdiciéndose hasta reconocer que no sabía ni lo que era el Cecopi. Para Rufián, estas contradicciones forman parte de un patrón de falta de transparencia, de una forma tóxica de entender la política. Por si fuera poco, la jueza determinará si hubo borrado de mensajes del teléfono móvil del líder del PP. Por menos de eso han condenado a la muerte civil al exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por la filtración de los datos fiscales del novio de Ayuso.
5. Víctimas maltratadas y manipuladas
Tal como ya ocurrió durante el 11M, el PP ha utilizado a las víctimas mortales de una tragedia (230 en este caso) para hacer política basura y de enfrentamiento con el PSOE. Feijóo ha asegurado que se ha “reunido con todas las víctimas que han querido ir a su despacho”. Sin embargo, la afirmación dista mucho de la verdad. El pasado 14 de marzo, una representación de la Asociación Víctimas de la Dana 29-O, que aglutina a la mayoría de damnificados, acudió a la sede nacional del PP en la madrileña calle Génova 13, y ningún dirigente del PP quiso recibirlos. Lo que realmente le interesa al dirigente conservador es dividir a las personas afectadas por la tragedia: víctimas de uno y otro partido; víctimas de derechas y de izquierdas. Pocas estrategias electorales más nauseabundas.
6. Funerales
“El señor Mazón ha ido al funeral de las víctimas de la dana, el señor Sánchez no ha ido al funeral de Huelva” por el accidente ferroviario de Adamuz, espetó Feijóo. No es así. Pedro Sánchez no ha acudido a los funerales religiosos pero siempre está presente en los de Estado con carácter civil. Lo hizo en la Ciudad de las Ciencias de València y estará en el que se celebre por la catástrofe ferroviaria de Córdoba.
7. El Gobierno no ha ejecutado las obras en el barranco del Poyo
De ninguna manera. El retraso no es atribuible a Sánchez. La declaración de impacto ambiental de este proyecto fue aprobada en 2011, caducó en 2018 porque el Gobierno de Mariano Rajoy no ejecutó los trabajos. De cualquier manera, lo que se debate con la dana no es si Valencia estaba preparada con infraestructuras hídricas suficientes, sino si funcionaron los protocolos de Protección Civil. Es evidente que no. Ayer mismo, Moreno Bonilla activó la alerta roja por lluvias torrenciales en Andalucía. De haberlo hecho Mazón en su momento, la cifra de muertos probablemente hubiese sido muy inferior.
8. El relato general sobre la gestión de la dana
Rufián acusa a Feijóo de construir un relato basado en evasivas, medias verdades y memoria selectiva, señalando que no se trata de errores puntuales, sino de una estrategia, de un patrón de afirmaciones falsas. Feijóo, según se desprende de sus mensajes con Mazón, siempre ha querido ganar la batalla del relato más que contribuir a solucionar la crisis climática. “No se cumplieron los compromisos, las competencias, el Gobierno fue contra la Generalitat Valenciana desde el primer instante”, dijo el líder popular. De nuevo la teoría de la conspiración. Los protocolos se cumplieron, pero Mazón no estaba donde tenía que estar. Las competencias en Protección Civil dependen de la Generalitat Valenciana, eso ha quedado acreditado por la jueza de Catarroja. Mazón se negó a solicitar la situación de emergencia nacional. Sánchez puso todos los medios a disposición de la Generalitat. Así lo confesó el propio president en las primeras horas de la dana. Luego, cuando Génova marcó la estrategia a seguir, el relato cambió de forma radical. Tocaba alterar la verdad de los hechos.
Pero, más allá de los embustes y paparruchas, lo que quedó de la sesión fue un político arrogante, chulo y antipático. Embarró el debate, evadió las preguntas, se hizo el sueco y desplegó cortinas de humo para zafarse. No guardó el decoro debido con la institución parlamentaria, faltó al respeto a la presidenta de la mesa y se comportó como un hater trumpizado. Todo eso da una dimensión preocupante y patética del personaje. Lo dicho, mentiras, prepotencia y malos sentimientos. Feijóo encarna todo lo que un político con aspiraciones de estadista no debería ser.