El embajador de Irán en España, Reza Zabib, ha avisado hoy mismo de que cualquier base militar de Estados Unidos usada en la “agresión” contra Irán será considerada un “objetivo legítimo”, un mensaje que, sin enfocarse específicamente en la base naval de Rota y la base aérea de Morón, también afecta a las instalaciones estadounidenses en España en Rota y Morón. De alguna forma, el régimen de los ayatolás está poniendo a nuestro país en la diana.
Las recientes declaraciones del embajador de Irán en España han generado una fuerte preocupación en el ámbito político y diplomático español. Estas palabras, pronunciadas en un momento de máxima tensión internacional, han sido interpretadas como una amenaza indirecta hacia España, dado que dichas bases operan en suelo nacional y bajo acuerdos bilaterales con Estados Unidos.
Las declaraciones de Zabib se producen en plena escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel, un conflicto que estalló el fin de semana tras ataques directos contra territorio iraní. En este escenario, el embajador subrayó que su país respondería a cualquier acción que considerara hostil, sin importar dónde se encontraran las instalaciones utilizadas para tales operaciones. Este matiz es clave: España no participa directamente en la ofensiva contra Irán, pero alberga infraestructuras militares que podrían ser empleadas por Estados Unidos en operaciones en Oriente Próximo. Para Teherán, esa circunstancia convierte a dichas instalaciones en puntos estratégicos susceptibles de represalias.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español reaccionó con rapidez convocando al embajador iraní para expresar su “condena” por los ataques iraníes y para trasladar su rechazo a cualquier insinuación que pudiera interpretarse como una amenaza hacia España. El Gobierno subrayó que España mantiene una posición de defensa del derecho internacional y de la estabilidad regional, y que no aceptará presiones ni advertencias veladas que pongan en riesgo su seguridad o la de sus ciudadanos.
A pesar de ello, Zabib insistió en que su mensaje no iba dirigido contra España como nación, sino contra cualquier infraestructura que pudiera ser utilizada en acciones militares contra Irán. Sin embargo, la ambigüedad de sus palabras y el contexto bélico hacen que la preocupación siga siendo elevada.
En declaraciones paralelas, el embajador afirmó que Irán “tiene capacidad para atacar bases de Estados Unidos en Europa, sin importar dónde estén”, reforzando la idea de que su país está dispuesto a responder más allá de Oriente Próximo si lo considera necesario. Estas afirmaciones, acompañadas de un tono solemne y de referencias a los ataques sufridos por Irán, buscan transmitir la imagen de un país preparado para una guerra prolongada y con capacidad de proyectar fuerza a larga distancia.
Aunque la amenaza no es directa hacia España, sí coloca al país en una posición delicada: como aliado de Estados Unidos y anfitrión de bases estratégicas, podría verse afectado por una escalada que no controla.
El conflicto en Oriente Próximo continúa desarrollándose y las declaraciones de Zabib reflejan un clima de máxima tensión. Aunque España no es un actor directo en la guerra, su papel como aliado de Estados Unidos y como sede de infraestructuras militares clave la sitúan en una posición vulnerable ante amenazas indirectas como la formulada por el embajador iraní.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha condenado “enérgicamente” los ataques “ilegales e indiscriminados” que en las últimas horas ha realizado Irán contra Arabia Saudí, Baréin, Catar, Chipre, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Israel, Jordania, Kuwait y Omán.
En un mensaje en sus redes sociales, Sánchez señala: “Condenamos enérgicamente todos los ataques ilegales e indiscriminados contra los países del Consejo de Cooperación del Golfo y otros países de la región”.
