Donald Trump compareció este domingo con un mensaje dirigido a la nación para anunciar que Estados Unidos “vengará” la muerte de tres militares estadounidenses y que la ofensiva contra Irán podría prolongarse “cuatro semanas, o menos”. Sus palabras llegan en plena escalada bélica con Israel como aliado y con la Unión Europea pidiendo desescalada y máxima contención.
El presidente estadounidense difundió su intervención en redes sociales. En ella, aseguró que Estados Unidos “propinará el mayor castigo a los terroristas que han hecho la guerra contra la civilización”. Trump sostuvo que Irán “ha hecho la guerra a la civilización en sí” y enmarcó la ofensiva como una respuesta directa a la muerte de tres militares estadounidenses confirmada por las Fuerzas Armadas.
El mandatario advirtió de que “probablemente habrá más” bajas estadounidenses antes de que concluya la operación. “Así es como es. Es probable que haya más, pero haremos todo lo posible para que no sea el caso”, afirmó, describiendo la campaña como “el deber y la carga de un pueblo libre”.
La previsión de una intervención de hasta cuatro semanas introduce un horizonte temporal a una operación cuyo alcance real sigue siendo incierto. La mención explícita a la duración sugiere una estrategia de acción intensa y acotada, aunque el propio presidente admitió la posibilidad de nuevas víctimas.
Europa pide contención
En paralelo, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea instaron a ejercer la “máxima contención” ante el conflicto abierto entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán por otro. Bruselas pidió evitar nuevas medidas que agraven la crisis regional, como un eventual cierre del estrecho de Ormuz, punto estratégico para el comercio energético mundial.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue más allá y reclamó una “transición creíble” en Irán que permita “restaurar la estabilidad” en un contexto de bombardeos cruzados y creciente riesgo de expansión del conflicto.
La intervención de Trump se produce en un momento de máxima tensión regional tras la operación conjunta iniciada el sábado. El presidente estadounidense ha situado el conflicto en un plano de confrontación civilizatoria y ha anticipado un castigo ejemplar, mientras desde Europa se insiste en la necesidad de evitar una espiral que desborde Oriente Próximo.
El desarrollo de las próximas semanas determinará si la ofensiva anunciada mantiene el calendario esbozado por Washington o si la dinámica bélica impone un escenario distinto.