El New York Times encuentra una pieza clave del tren Iryo tirada en un arroyo y sin perimetrar por la Guardia Civil

El bogie, según los expertos, puede ser una pista clave para determinar cuál fue la causa del descarrilamiento de Adamuz

21 de Enero de 2026
Actualizado el 23 de enero
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El bogie en el arroyo fotografiado por el New York Times. Imagen: TVE1/ The New York Times
El bogie en el arroyo fotografiado por el New York Times. Imagen: TVE1/ The New York Times

La Guardia Civil analiza hasta el último hierro entre el amasijo de los trenes descarrilados en Adamuz. Sin embargo, empiezan a aparecer los primeros flecos sueltos o posibles errores en la forma de trabajar de los agentes y peritos. El New York Times acaba de publicar una fotografía que no deja de sorprender bajo el jugoso titular de Tras la colisión de trenes en España surge una pista en un arroyo. En los casi dos días transcurridos desde la colisión de dos trenes de alta velocidad en el sur de España, los investigadores se han concentrado en determinar si un fallo en la vía podría haber sido el culpable del descarrilamiento de un ferrocarril en dirección norte que se desvió para invadir el camino de un tren que iba rumbo al sur, causando un choque devastador en el que han muerto al menos 42 personas. 

“Sin embargo, el martes, la aparición de un bogie, una parte del chasis inferior de un tren, del que no se había informado antes (sumergido parcialmente en un arroyo que fluye por una zanja empinada a unos 270 metros de la vía) ha dado una posible nueva pista a los expertos sobre la causa de la tragedia”. ¿Cómo se ha tardado tanto en encontrar esa parte de la maquinaria del tren? ¿A nadie se le ocurrió inspeccionar la zona? El ministro Óscar Puente ha calificado de esperpéntica la noticia y asegura que cuando se localizó la pieza él estaba allí presente. “El hallazgo del New York Times no es tal hallazgo, ya se había encontrado”, asegura el ministro. Lo cierto es que el bogie ha estado días tirado en el río y lo que es peor; sin acordonar o perimetrar.

La gruesa estructura, que un fotógrafo de The New York Times captó el martes por la tarde, no había sido marcada ni acordonada por los investigadores del gobierno y tampoco había sido dada a conocer anteriormente por las autoridades. “Cuando el martes se les mostraron imágenes y mapas en los que se localizaba dicho bogie, agentes de la Guardia Civil que colaboraban en la investigación en Adamuz, localidad del sur de España cercana a Córdoba, dijeron primero que lo habían estado buscando, y más tarde que sabían de su existencia, pero que no podían hacer comentarios sobre una investigación en curso”.

ADIF, la autoridad estatal que gestiona gran parte de la infraestructura ferroviaria española, anunció el martes por la noche que el bogie había sido localizado por los investigadores, pero no respondió a una pregunta sobre cuándo se había hallado. “El Times no pudo confirmar de qué tren procedía, si había aterrizado allí el domingo o cómo había llegado hasta ahí”, según el citado medio.

El martes, los expertos dijeron que el hallazgo del bogie, también conocido como carrillón (si efectivamente pertenecía a uno de los dos trenes implicados en el siniestro) podría ofrecer una pista decisiva sobre lo que falló, y sobre si piezas del propio tren contribuyeron al desastre. “Esto va a ser muy importante si resulta ser la causa principal del accidente”, dijo David B. Clarke, profesor asociado y experto en vías férreas del Centro de Investigación del Transporte en Knoxville, Tennessee.

“Una persona informada sobre la investigación oficial en curso, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a hablar públicamente sobre el caso, dijo que la fotografía del bogie parecía mostrar unas ruedas que podrían arrojar luz sobre la causa de la colisión”, añade el Times.

A esta hora, la principal hipótesis que se baraja sobre la causa del accidente en Adamuz es un fallo en la vía o una defectuosa interacción del carril con las ruedas del tren Iryo. Los peritos de la Guardia Civil y de ADIF han encontrado una rotura limpia en los carriles. Ahora bien, aún no tienen claro si esa sección o fractura es causa o consecuencia, es decir, si estaba antes del siniestro o fue parte del destrozo después del choque entre ambos trenes, el Iryo y el Alvia.

Fernando Minaya, ingeniero y perito experto en movilidad, ha recordado en TVE que, si ese corte limpio se hubiese producido antes del momento de la colisión, la señalización habría advertido de ello tanto al personal de línea como de máquina. “El sistema automático habría saltado para enviar una señal”, afirma. Esta explicación eliminaría la hipótesis del sabotaje y nos llevaría a un fallo en la soldadura de la estructura férrea, pero hay que tener en cuenta que nos encontramos en la fase incipiente de una investigación complicada y compleja y aún queda para concluir el informe que aclare las circunstancias de un accidente que, hasta el momento, ha costado la vida a 41 personas y cientos de heridos. Así las cosas, todo apunta a que ese misterioso corte limpio se produjo como consecuencia del descarrilamiento. Una teoría es que las ruedas del tren podrían haberse roto, fracturando la propia vía. Ello explicaría los testimonios de los pasajeros que hablan de un gran golpe inicial y las posteriores violentas turbulencias y zarandeos en los vagones, que alguno de los viajeros ha calificado como similares a los que se producen en ocasiones en los aviones.

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