Sergio Leone en el PSOE

El incesante chorreo de casos de corrupción hace casi imposible que el Gobierno pueda agotar la legislatura

12 de Diciembre de 2025
Actualizado el 15 de diciembre
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La diplomacia ante la ley del más fuerte
Pedro Sánchez afronta una crisis profunda en el PSOE. 

Ni el caso Koldo estaba tan encapsulado como decía Moncloa ni los asuntos de acoso sexual en el PSOE eran cuatro episodios aislados. Ayer fue otro día negro para Ferraz (y ya van demasiados). La UCO registrando ministerios, gente entrando y saliendo del juzgado y del trullo, una redada propia del Chicago años 20. La fontanera Leire explicándose ante el teniente coronel Balas; Antxon Alonso (socio de Santos Cerdán en Servinabar), detenido; el expresidente de la SEPI (Vicente Fernández, mano derecha de la ministra Montero), en los calabozos; los audios de Ábalos circulando por las redacciones de los periódicos y altos cargos del partido (entre ellos Paco Salazar, asesor presidencial) presentando la carta de dimisión entre la indignación de una legión de mujeres socialistas “hasta el moño” de los babosos, guarros y puteros que iban de feministas. La Guardia Civil ha registrado hasta la decimonónica Correos, donde solo hay sellos y cartas (y cada vez menos, que todo se hace ya por mail). Corrupción y machismo estructural, un cóctel letal para el partido socialista. Quién da más.

Sin duda, el caso Koldo ha escalado, entrando en una nueva dimensión. Hay tanta porquería que los periodistas se vuelven locos para confeccionar la portada del día siguiente. ¿Con qué abrimos, Martínez, con el caso Koldo, con el manoseo de Salazar, con la llave inglesa de la fontanera Leire o con el caso Plus Ultra, el rescate estratégico del Gobierno, por 50 kilillos, de una compañía aérea de juguete con capital venezolano, tres aviones y un 0,03 por ciento de tráfico aéreo? Anticorrupción ya investiga el dinero del rescate, dinero de todos nosotros, que supuestamente sirvió para blanquear fondos de Venezuela en Francia, Suiza y España. Todo es un sindiós, una situación insostenible.

La caverna mediática redobla la presión e Inda ya publica la foto de Koldo con Delcy Rodríguez negociando las cosas del petróleo venezolano en nombre del PSOE. Dicen los titulares sensacionalistas de la derecha que esto es el sanchismo estallando por los cuatro costados. El felipismo dos punto cero en plena descomposición. Habrá que esperar para saberlo. Habrá que saber si lo que estamos viendo era un asunto de cuatro manzanas podridas o corrupción sistémica, estructurada, institucionalizada en varios ministerios. O sea, la Gürtel del PSOE. Pero lo cierto es que en las últimas horas el futuro se ha tornado un poco más oscuro para Moncloa. Y no solo por el chorreo incesante de casos de corrupción, algo ya de por sí gravísimo, también por la riña de pendencieros en que se ha convertido el Gobierno en los últimos tiempos. Ese audio de la hija de Carmen Pano (la empresaria de los sobres con dinero para Ferraz) con su pareja, tras conocerse el cese de Ábalos, revela la jaula de grillos que nos ha estado gobernando. “Se ha liado en el Consejo de Ministros (…) Nos acaba de llamar Víctor [Aldama, el conseguidor de la trama Koldo que está tirando de la manta]. Se ha enfrentado el putero al guapo. Se ha levantado en mitad de la reunión y delante de todos lo ha mandado a tomar por culo (...) Por lo visto la mitad del partido está con el putero y la otra mitad con el guapo”. Un PSOE abierto en canal y en plena guerra cruenta y soterrada.

Obviamente, el “putero” era el exministro Ábalos, y el guapo, el guapo no puede ser otro que el propio presidente del Gobierno. Tan descarnado y deprimente como triste y real. A eso ha llegado el PSOE. Hasta esos niveles de degradación ha caído el partido del siglo y medio de honradez. El “putero, el “guapo”, el feo, el malo… ¿Qué era el sanchismo, una película del Oeste con ensalada de tiros de Sergio Leone y una banda de forajidos peleándose por el botín del poder en un saloon de la Moncloa? “Tomar posición es hacer cine político”, decía el maestro. Y eso es lo que estamos viendo estos días de escándalos y policías: cine político, pero de mala política, un género que no gusta a Yolanda Díaz, ni a Rufián, ni a Bildu.  Lo cual que de las chistorras de las barbacoas de Koldo, de la casquería pobre, hemos pasado al espagueti western, una producción con escasos medios, pero con grandes beneficios. Si es verdad que la trama de hidrocarburos destinó un millón de euros a sobornar a José Luis Ábalos, tal como sostiene la UCO, estamos hablando de palabras mayores. Ya tarda el presidente del Gobierno en presentarse de oficio en el Congreso porque hay demasiada gente implicada, demasiados cadáveres por el camino, demasiados despachos y ministerios pringados. Llamazares va más lejos aún: había una trama organizada, y pide la refundación del PSOE porque está en juego el futuro de la izquierda.

En política, una cosa es lo que parece y otra lo que es. Desde fuera, el Gobierno de coalición pasaba por un proyecto de justicia social y feminista. Ahora vemos que ni una cosa ni la otra. Dentro de las entrañas del sanchismo había una gran cloaca. Una alcantarilla que es preciso depurar hasta sus últimas consecuencias. ¿Dónde está Sánchez? Ayer pasó mucho de ir al último Pleno del año y pidió el voto telemático. Calló y se ausentó. Hay quien dice que ya está buscando fecha en el calendario para llevarnos a elecciones. Esta vez no lo rescata del fango ni su manual de resistencia. Jaque mate al sanchismo. Y posible game over.

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