El informe de Ceuta rompe el relato oficial: la Policía describe planificación, dirección estratégica y "guiado activo" marroquí

El documento del CENIF descarta que las mafias organizaran la entrada, identifica cinco niveles de actuación y sostiene que existió una dirección estratégica todavía sin autor conocido

02 de Septiembre de 2026
Actualizado el 03 de septiembre
Guardar
Miles de personas entran en Ceuta desde Marruecos
Miles de personas entran en Ceuta

El informe policial de Ceuta, al que ha tenido acceso este diario destapa una operación planificada, "guiado activo" marroquí y una alerta previa que Interior minimiza. El documento del CENIF descarta que las mafias organizaran la entrada, identifica cinco niveles de actuación y sostiene que existió una dirección estratégica todavía sin autor conocido; la Policía admite, además, que no puede establecer con fiabilidad cuántas personas cruzaron la frontera

El texto es bastante más inquietante cuando se lee directamente que cuando se reconstruye a través de titulares. Las 55 páginas elaboradas por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) no acusan al Gobierno de Marruecos de haber ordenado la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio, pero tampoco describen una crisis migratoria espontánea provocada simplemente por las mafias y las redes sociales. Su tesis es mucho más compleja: hubo planificación previa, una dirección estratégica y operacional, organización sobre el terreno y una estructura de al menos cinco niveles cuya cúspide todavía no ha podido ser identificada.

Es importante establecer desde el principio esta diferencia porque permite desmontar dos exageraciones contrapuestas. No es correcto afirmar que el documento prueba que Rabat planificó toda la operación, pero tampoco lo es utilizar esa cautela para sostener que el informe no detecta participación de fuerzas marroquíes. El documento afirma expresamente que efectivos de seguridad de Marruecos dieron indicaciones a quienes pretendían entrar, organizaron flujos hacia determinados puntos y, "en algunos casos", participaron guiando el cruce a través del agua.

No fue una avalancha "por generación espontánea"

La conclusión principal del CENIF no admite demasiadas interpretaciones. Lo ocurrido, afirma, "no se trata de algo incidental" ni puede asociarse a un factor ocasional o espontáneo. La Policía analiza un antes, un durante y un después y considera que la comparación con las entradas de 2021 y 2024 muestra un proceso de aprendizaje que convirtió la crisis de 2026 en una acción "mucho más compleja y elaborada".

El documento va todavía más lejos al definir la finalidad migratoria como una "cobertura formal" utilizada para fomentar, impulsar y dirigir el flujo hacia Ceuta. Para fundamentarlo sostiene que aproximadamente el 90% de quienes entraron regresaron voluntariamente a Marruecos y calcula que solo entre un 5% y un 10% presentaba una voluntad efectiva de permanecer en España.

No significa que decenas de miles de personas supieran que participaban en una operación organizada. De hecho, el informe considera que muchos respondieron al mensaje viral, al efecto contagio, a la oportunidad de participar en una movilización excepcional o incluso a la curiosidad. La tesis policial es distinta: la masa pudo ser movilizada y utilizada con una finalidad que no coincidía necesariamente con la motivación individual de quienes cruzaban.

La Policía descarta a las mafias como organizadoras

Este punto modifica además una de las primeras explicaciones políticas ofrecidas tras la crisis. El CENIF analiza específicamente las organizaciones dedicadas al tráfico de personas y concluye que no existe indicio alguno de que fueran promotoras, impulsoras o responsables de la campaña digital ni de la planificación de la entrada masiva.

Las cinco organizaciones conocidas con capacidad operativa desde Marruecos podrían trasladar conjuntamente entre 200 y 300 personas diarias. La que opera en el entorno de Ceuta tiene capacidad estimada para introducir entre tres y cinco personas al día. Según el informe, ni siquiera durante sus años de mayor actividad esas redes estuvieron remotamente cerca de poder movilizar entre 75.000 y 85.000 personas.

Las mafias sí aprovecharon posteriormente la situación para cobrar por traslados clandestinos a la Península, pero el CENIF define esa actividad como oportunista, no como origen de la crisis.

Cinco niveles y una dirección que la Policía todavía no identifica

La reconstrucción policial divide la organización en cinco escalones. El primero son quienes atraviesan la frontera; el segundo, los perfiles y teléfonos que dinamizan y viralizan la convocatoria; el tercero, quienes organizan y canalizan sobre el terreno; el cuarto corresponde a la planificación, y el quinto a la dirección.

Es precisamente en el nivel superior donde el informe pone un límite fundamental: "a día de entrega del presente informe, no se ha podido individualizar" a quienes forman parte de ese nivel de responsabilidad. Por tanto, no puede publicarse seriamente que el CENIF haya identificado al Gobierno marroquí como autor intelectual. No lo ha hecho.

Lo que sí sostiene es que esa dirección necesitaba una enorme capacidad de influencia en redes sociales, sobre personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes y sobre actores con conocimientos suficientes para participar en la planificación. Además, concluye que el nivel técnico observado está fuera del alcance de las estructuras criminales conocidas en la zona.

Lo que dice realmente sobre Marruecos

Aquí se encuentra probablemente la parte políticamente más delicada. La Policía describe la respuesta marroquí durante los días 30 y 31 como «cuando menos de total permisividad» y señala que no se registró una tentativa seria de dispersar o alejar de la frontera a la multitud.

Las entrevistas realizadas por los investigadores indican prácticamente de forma unánime que los policías marroquíes permanecían pasivos y ofrecían instrucciones para acceder por el agua alrededor del espigón de El Tarajal. Los vídeos examinados muestran, según el informe, uniformados marroquíes dando indicaciones y gestionando el flujo hacia determinadas zonas de acceso.

También aparecen individuos no uniformados actuando como «gestores del proceso», monitorizando, impulsando y dirigiendo la masa. El CENIF dispone incluso de imágenes en las que algunas de esas personas imparten instrucciones a policías marroquíes. Pero aquí hay que ser especialmente preciso: el informe no acredita la identidad institucional de esos individuos de paisano. Los describe como agentes dinamizadores y en una recopilación fotográfica habla de «presuntos agentes marroquíes no uniformados», pero la investigación todavía no demuestra a qué estructura pertenecían.

Esto explica la aparente contradicción con Francisco Pardo. El director de la Policía ha comunicado a Marlaska que el informe no atribuye a las fuerzas de seguridad marroquíes «la planificación o ejecución» global de lo sucedido. Esa afirmación puede ser técnicamente cierta si se refiere a la autoría intelectual, que permanece sin identificar. Pero el documento sí atribuye a policías marroquíes actuaciones concretas de facilitación y guiado. 

La secuencia de oleadas no fue casual, según el CENIF

El informe reconstruye además tres fases. La primera estuvo formada predominantemente por jóvenes de entre 15 y 25 años, muchos con neoprenos, aletas y elementos de flotación. Después de las 11.00 horas entraron familias completas, mujeres y niños pequeños, y a partir de las 22.00 horas volvió a imponerse el perfil inicial.

El CENIF interpreta esa sucesión como una planificación táctica. La primera oleada debía colapsar el sistema fronterizo, obligando además a destinar efectivos al rescate en el mar. Una vez saturadas las instalaciones y abiertos los accesos, la entrada de familias, mujeres y menores reducía drásticamente la posibilidad de utilizar medios coercitivos para recuperar el control. El propio informe describe el segundo objetivo como "eliminar la capacidad de respuesta por parte de España".

La alerta del 29 de julio abre otra crisis

Y aquí aparece una de las mayores novedades que permite conocer el documento original. Interior ha sostenido este miércoles que el aviso del 29 de julio fue una "alerta de riesgo frecuente" que "no incluyó alusión alguna a una posible entrada masiva el día siguiente". 

Sin embargo, en la página 15 del informe, el CENIF escribe literalmente que el 29 de julio emitió una "primera Alerta de Riesgo de Entrada Masiva", destinada a los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla. En el índice de anexos vuelve a aparecer el documento: una alerta del 29 de julio "«sobre el riesgo de entradas a Ceuta y Melilla previsto para el día 30/07/2026".

Esto no demuestra que el Gobierno supiera que entrarían 70.000 u 80.000 personas. El informe no dice que aquella alerta anticipara semejante magnitud. Pero sí hace difícil sostener sin más que no existió una alerta de entrada masiva.

Será necesario conocer el texto íntegro de esa alerta para saber qué escenario contemplaba, con qué probabilidad y quién la recibió.

Ni siquiera sabemos exactamente cuántos entraron

Otra corrección imprescindible afecta a las cifras. El propio CENIF reconoce que no existe una cifra oficial fiable. Recoge estimaciones que van desde 49.200 entradas contabilizadas por Guardia Civil hasta 78.000 comunicadas por el presidente ceutí, 72.000 citadas por Interior y una estimación policial de entre 75.000 y 85.000 personas. El colapso fronterizo y los flujos simultáneos de entrada y salida hicieron imposible una cuantificación objetiva.

Por eso tampoco es correcto presentar 72.000 como una cifra policial exacta.

El informe permite, sin embargo, establecer ya una conclusión sólida: la Policía no ha probado que el Gobierno de Marruecos ordenara la crisis de Ceuta, pero tampoco considera que aquello fuera una avalancha espontánea ni obra de las mafias. Detecta una planificación de alto nivel, una dirección todavía sin identificar, participación activa de fuerzas marroquíes en el guiado sobre el terreno y una secuencia diseñada —según sus investigadores— para colapsar primero y neutralizar después la capacidad de reacción española.

Y ahora aparece una pregunta todavía más incómoda para Interior: si el propio CENIF escribió que el 29 de julio emitió una "Alerta de Riesgo de Entrada Masiva", ¿qué decía exactamente aquella alerta, quién la conoció y qué hizo cada responsable con ella?

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído