La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, inauguró la II Jornada del Día de la Atención Primaria con un discurso cargado de cifras, anuncios y reconocimiento institucional. Un relato optimista que dibuja una red sanitaria sólida, innovadora y en expansión. Sin embargo, cuando se contrastan sus palabras con los datos disponibles —del propio sistema sanitario, sindicatos y organismos independientes— la imagen se vuelve mucho más compleja, incluso preocupante.
La intervención de Ayuso pivota sobre varios ejes: volumen de actividad, inversión, infraestructuras, condiciones laborales, digitalización y programas asistenciales. A continuación, se desmontan uno a uno esos pilares con información verificable.
Un volumen de consultas que oculta la saturación
Ayuso destacó que el 90% de las consultas se resuelven en Atención Primaria y que se atienden más de 51 millones de citas anuales. El dato, en sí mismo, no es incorrecto, pero su interpretación resulta engañosa. Ese volumen no refleja eficiencia, sino una presión asistencial extrema.
Según informes de sociedades médicas y sindicatos como UGT y CCOO, la media de pacientes por médico de familia en Madrid supera ampliamente las ratios recomendadas. En muchos centros de salud, los profesionales atienden entre 40 y 60 pacientes diarios, muy por encima de los estándares de calidad.
Además, los tiempos de espera para conseguir cita con el médico de cabecera continúan siendo uno de los principales problemas. Datos del propio Servicio Madrileño de Salud han señalado que en determinadas zonas urbanas la demora supera los 7 días, cuando las recomendaciones apuntan a un máximo de 48 horas.
Más presupuesto, pero menor peso relativo
La presidenta subrayó que el presupuesto sanitario supera los 11.000 millones de euros, con cerca de 3.000 millones destinados a Atención Primaria. Sin embargo, lo relevante no es solo la cifra absoluta, sino su peso dentro del sistema.
España, según el Ministerio de Sanidad y organismos como la Organización Mundial de la Salud, recomienda destinar alrededor del 25% del gasto sanitario a Atención Primaria. Madrid sigue por debajo de ese objetivo, situándose en torno al 20% o menos, dependiendo de la metodología.
Esto implica que, pese al incremento presupuestario, la Atención Primaria continúa infrafinanciada en relación con su papel como puerta de entrada al sistema sanitario.
Infraestructuras: anuncios frente a ejecución real
Ayuso anunció la construcción de 34 nuevos centros de salud, con una inversión superior a 211 millones de euros. Sin embargo, buena parte de estos proyectos acumulan retrasos significativos.
Algunos centros llevan años anunciados sin entrar en funcionamiento, mientras que otros operan con plantillas incompletas o recursos limitados. La apertura de infraestructuras sin dotación suficiente de personal no resuelve el problema estructural, sino que lo desplaza.
La propia Cámara de Cuentas de Madrid ha advertido en informes recientes sobre deficiencias en la planificación y ejecución de infraestructuras sanitarias.
Condiciones laborales: incentivos insuficientes
El discurso institucional pone el acento en complementos salariales: 450 euros mensuales para médicos de familia, incentivos por turnos de tarde o por cobertura en zonas de difícil acceso. Sin embargo, estas medidas no están logrando frenar la fuga de profesionales.
Madrid sigue teniendo dificultades para cubrir plazas de medicina de familia, especialmente en Atención Primaria. Muchos médicos optan por otras comunidades autónomas o por el sector privado, donde las condiciones laborales son más atractivas.
Además, los contratos de larga duración anunciados conviven con una elevada temporalidad estructural en el sistema sanitario madrileño, una de las más altas del país según datos del sector público.
Falta de profesionales: el gran problema estructural
Uno de los puntos más críticos que el discurso evita es la escasez de médicos y enfermeras. Aunque se han creado nuevas plazas de formación, el déficit actual sigue siendo significativo.
El problema no es solo cuantitativo, sino también organizativo. La sobrecarga asistencial, la burocracia y la falta de tiempo por paciente deterioran la calidad de la atención y aumentan el desgaste profesional.
Diversos informes advierten de un riesgo creciente de abandono de la Atención Primaria por parte de profesionales jóvenes, lo que compromete la sostenibilidad del sistema a medio plazo.
Digitalización e inteligencia artificial: avances con límites
Ayuso destacó herramientas como la tarjeta sanitaria virtual o sistemas de inteligencia artificial como Sermas GPT. Si bien la digitalización es un avance real, su impacto sobre los problemas estructurales es limitado.
Las herramientas tecnológicas no sustituyen la falta de profesionales ni reducen por sí mismas las listas de espera. De hecho, algunos expertos advierten de que una digitalización mal implementada puede aumentar la carga burocrática en lugar de reducirla.
Además, el uso de inteligencia artificial en sanidad plantea interrogantes sobre su eficacia real, su validación clínica y la protección de datos.
Programas asistenciales: iniciativas que no compensan el déficit
La presidenta mencionó programas como Teleder Madrid, consulta joven o Senior Plus. Son iniciativas que, en teoría, mejoran la atención, pero su alcance sigue siendo limitado frente a la magnitud del problema.
La clave no está en multiplicar programas, sino en reforzar la estructura básica del sistema: más profesionales, más tiempo por paciente y mejor organización.
El discurso institucional finaliza con elogios a los profesionales sanitarios. Un reconocimiento que contrasta con la realidad que denuncian muchos de ellos: sobrecarga, precariedad y falta de recursos.
La Atención Primaria madrileña sigue siendo el pilar del sistema sanitario, pero también su eslabón más tensionado. Los datos muestran que el problema no es de falta de actividad ni de compromiso profesional, sino de planificación y recursos.
Entre el relato político y la evidencia
La intervención de Ayuso construye un relato de éxito basado en cifras agregadas y anuncios de futuro. Sin embargo, el análisis detallado revela un sistema sometido a una fuerte presión, con carencias estructurales que no se resuelven con inversiones puntuales o medidas parciales.
La distancia entre el discurso político y la realidad asistencial es, hoy por hoy, uno de los principales desafíos de la sanidad madrileña. Porque detrás de cada cifra hay pacientes esperando y profesionales al límite. Y eso, más allá de cualquier narrativa, es el dato más relevante.