El CSI de Tellado

El portavoz del PP arremete contra el ministro Puente sin tener en su poder el informe sobre las causas del accidente de Adamuz

26 de Enero de 2026
Actualizado el 02 de febrero
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Tellado en una imagen de archivo
Tellado en una imagen de archivo

El PP ha vuelto a la bronca política a cuenta del accidente de la alta velocidad en Adamuz y el caos ferroviario en Cataluña. En las últimas horas, a Miguel Tellado le ha faltado tiempo para convocar una rueda de prensa a la mayor urgencia tras leer una noticia en El Mundo en la que se afirma con rotundidad que el lugar exacto de la vía en el que descarriló el tren Iryo (colisionando con el Alvia) es un punto de unión de raíles renovados y otros sin renovar que datan del siglo pasado, concretamente de 1989. Al mamporrero oficial popular la supuesta exclusiva de ese diario (que por otra parte ya dio serias muestras de insolvencia informativa durante el 11M) le pareció un dato demoledor y definitivo, concluyente y suficiente como para pedir la dimisión inmediata del ministro Puente, de Pedro Sánchez y hasta del último bedel de Renfe y de ADIF. El ansia por llegar a la Moncloa ha vuelto a perderle. Tómate una tila, Miguel.

En realidad, nos encontramos ante un nuevo episodio del espectáculo de política basura en el que suele caer el principal partido de la oposición cada vez que se produce una catástrofe en nuestro país. La investigación sobre el siniestro de Adamuz que ha costado la vida a 45 personas se encuentra en una fase preliminar y las causas no se conocerán hasta que esté finalizado el informe de laboratorio en el que trabajan los peritos, ingenieros y técnicos. En un principio, que un raíl fabricado hace un año o dos esté soldado a otro que lleva funcionando décadas no debería ser motivo como para concluir que ese fue el desencadenante del terrible accidente si se hacen las inspecciones rutinarias oportunas, como parece el caso. Sobre ese aspecto ya se han pronunciado expertos en ferrocarriles que coinciden en que una vía no se rompe de la noche a la mañana. No es necesario abundar más y sobra decir que todo lo que se aventure al respecto entra dentro del terreno de la especulación y el sensacionalismo. Por tanto, hay que dejar trabajar a los encargados del dictamen de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferrovarios (CIAF), un proceso que probablemente llevará semanas y hasta meses.

Sin embargo, es como si Tellado ya lo supusiese todo por ciencia infusa. Es como si el experto en comunicación y estrategia goebelsiana del PP se hubiese puesto el mono azul y la gorra de empleado de ADIF, se hubiese desplazado con el maletín de CSI a Adamuz y, en medio de la noche, y tras rastrear la vía palmo a palmo y con una linterna en busca de pruebas, hubiese dado con la clave del misterio antes que nadie. Sherlock Tellado ya tiene la respuesta, sin ninguna duda, de lo que ha ocurrido con ese descarrilamiento fatal que tiene en vilo a todo el país.

Según el preboste genovés, la información “reveladora” de El Mundo demuestra que Puente ha mentido a los españoles y viene a desenmascarar la “mala gestión del Gobierno, la incompetencia y probablemente la mala fe del ministro”. El cinismo, la frescura y la desfachatez del lugarteniente de Feijóo no tiene límites. Para empezar, el portavoz del PP, que indudablemente se ha venido arriba al leer el titular de su periódico favorito, debería taparse un poco al hablar de incompetencia, mayormente teniendo en cuenta que todavía está fresco el escándalo de la gestión de la dana de Valencia protagonizado por el señor del Ventorro, o sea Carlos Mazón, a quien Génova mantuvo en el poder durante más de un año tras refocilarse en un barro de bulos, desinformación y medias verdades. Todo ello por no hablar de otros episodios catastróficos como la oleada de incendios del pasado verano como consecuencia de los drásticos recortes en el área de bomberos forestales y Protección Civil acometidos por el Partido Popular (privatizador de turno) en Castilla y León.

Que sea precisamente el PP quien pida dimisiones a las primeras de cambio, y sin conocer cuáles son las causas del descarrilamiento de Adamuz, resulta un ejercicio de política trumpista sumamente arriesgado, además de una demostración de frivolidad tan insoportable como sonrojante. A estas alturas de la vida, toda España sabe cuál es la hoja de servicios de esta gente en materia de grandes catástrofes. Ya lo vimos con el 11M (donde mintieron a más no poder para no perder unas elecciones); ya lo vimos con el hundimiento del Prestige y aquellos infames hilillos de plastilina de Rajoy; ya lo vimos con la tragedia del Yak 42 y no hace tanto con la siniestra gestión de las residencias de ancianos del Madrid de Ayuso durante la crisis sanitaria por la pandemia. Hombre Tellado, tío, tronco, no estáis como para ir dando lecciones de brillante competencia y transparencia política en momentos de calamidades.

El PP se lo pone muy fácil a Pedro Sánchez, que ayer, para respaldar a Óscar Puente, no tuvo más que sacar a pasear el negro y luctuoso expediente del partido conservador. No vamos a ser nosotros quienes defiendan al ministro de Transportes. El tiempo y el informe pericial pondrán a cada cual en su lugar, también a él. De entrada, lo único que se puede decir es que se ha remangado, se ha bajado al tajo y se ha puesto a la faena desde el minuto uno del gravísimo accidente. Ha comparecido para dar todos los datos en tiempo real (algunos días hasta dos y tres veces), ha concedido entrevistas personalizadas a los medios de comunicación y lo más importante y probablemente lo que más le ha costado hacer: ha aparcado por un tiempo el vicio del tuiteo para centrarse en el trabajo, que para él debe ser tanto como para un fumador dejarse el tabaco (se le ve que desde hace una semana está con el mono). No se le puede pedir más. Si otros que estuvieron de comilonas y francachelas cuando el mundo se abría sus pies hubiesen actuado de la misma forma, otro gallo nos habría cantado. Entendemos el ansia del señor Tellado por arrearle a un ministro con aspecto de rudo malo de la película, pero una vez más hay que decir que su partido está sobreactuando, hiperventilando y jugando a lo peor del populismo trumpizado.

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