Rotura de la vía: la conclusión del primer informe sobre el accidente de Adamuz

Esa fractura del carril se habría producido antes del paso del tren Iryo y no como consecuencia del mismo, lo que podría ser el indicador que explicara las marcas aparecidas en los trenes que pasaron media hora antes del descarrilamiento

23 de Enero de 2026
Actualizado el 26 de enero
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Agentes inspeccionan la vía rota en el accidente Adamuz. Foto: Guardia Civil
Agentes inspeccionan la vía rota en Adamuz. Foto: Guardia Civil

El primer avance oficial sobre el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) introduce un matiz decisivo en la comprensión del siniestro: la fractura del carril que provocó el descarrilamiento del tren de Iryo pudo haberse producido antes de su paso, y no como consecuencia directa del mismo. Así lo señala la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) en su última comunicación, basada en los primeros análisis técnicos realizados sobre el terreno.

Aunque las conclusiones son todavía provisionales, el giro es relevante. Tras las primeras 24 horas de investigación, el foco se ha desplazado desde el material rodante hacia la infraestructura ferroviaria, en particular hacia una rotura localizada en una soldadura entre dos cupones de carril, ahora situada en el centro del análisis.

La soldadura

Los técnicos de la CIAF llevaron a cabo una inspección exhaustiva del punto de inicio del descarrilamiento, así como del tren implicado. El trabajo de campo culminó el 20 de enero con una nueva visita al lugar del accidente, en la que se realizó una documentación gráfica detallada de la denominada “zona cero” y se seleccionaron los fragmentos de carril que debían ser retirados para su análisis en laboratorio.

Entre las piezas extraídas figuran un fragmento desprendido de unos 40 centímetros, secciones de carril no afectadas y un cupón completo del carril paralelo con su soldadura. Todo el material fue retirado bajo supervisión judicial y trasladado a Madrid, donde permanece custodiado a la espera de estudios metalográficos más profundos.

En paralelo, se recuperaron los registradores de datos tanto del tren accidentado como de un tren Alvia que circulaba por la misma línea. El objetivo es reconstruir con precisión parámetros clave como la velocidad, el frenado y posibles anomalías previas al descarrilamiento.

Las ruedas

Uno de los elementos más reveladores del informe preliminar es el estado de las ruedas del tren siniestrado. La inspección del 21 de enero detectó muescas en la banda de rodadura de las ruedas derechas de varios coches, con un patrón uniforme compatible con un impacto contra la cabeza del carril.

La CIAF considera que estas marcas son “presumiblemente coincidentes” con la sección del carril fracturado. La hipótesis técnica plantea que, al estar interrumpida la continuidad del carril, el tramo anterior a la rotura soportó momentáneamente todo el peso de la rueda, creando un pequeño escalón que golpeó la llanta a velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora.

Este comportamiento explicaría por qué las muescas aparecen únicamente en la primera rueda de cada bogie: el carril no habría tenido tiempo material de recuperar su posición antes del paso de la segunda rueda, evitando un segundo impacto.

Indicios previos al accidente

El informe introduce un dato especialmente significativo: la presencia de muescas similares en trenes que circularon por el tramo antes del siniestro. La CIAF ha identificado marcas geométricamente compatibles en ruedas derechas de dos trenes de Iryo y uno de Renfe Viajeros que atravesaron Adamuz en las horas previas.

Este hallazgo refuerza la hipótesis de que el carril ya estaba dañado antes del descarrilamiento y que varios trenes impactaron contra la zona fracturada sin que se produjera un accidente inmediato. En otras palabras, el fallo pudo acumularse de forma silenciosa hasta alcanzar un punto crítico.

Prudencia técnica y tiempos largos

Pese a la solidez de los indicios iniciales, la CIAF subraya que ninguna hipótesis está cerrada. Será necesario completar análisis metalográficos, cálculos estructurales y simulaciones dinámicas para determinar con precisión la causa última de la rotura del carril.

El organismo recuerda además que su investigación tiene un carácter exclusivamente técnico, orientado a mejorar la seguridad ferroviaria y prevenir futuros accidentes, sin atribuir responsabilidades ni culpas. Las conclusiones definitivas no llegarán hasta la publicación del informe final, un proceso que, como suele ocurrir en este tipo de siniestros complejos, se medirá en meses y no en días.

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