La sesión de control de este jueves en la Asamblea de Madrid arrancó con un minuto de silencio por el asesinato machista de una mujer en Carabanchel y con una declaración institucional por el Día Internacional de la Enfermedad Celíaca. Pero la solemnidad inicial dio paso rápidamente a una de las sesiones más broncas y reveladoras de los últimos meses. Isabel Díaz Ayuso compareció marcada por la polémica de su viaje a México y terminó refugiándose en el insulto, el victimismo y una cadena de afirmaciones falsas o manipuladas para evitar responder a las preguntas esenciales: cuánto costó el viaje, quién lo pagó exactamente y qué beneficio real obtuvo Madrid.
La presidenta madrileña volvió a convertir el Parlamento regional en un escenario de confrontación ideológica permanente, recurriendo incluso a afirmaciones históricamente insostenibles como: “México no existió hasta que llegaron los españoles”.
La frase provocó estupor dentro y fuera de la Cámara. Porque antes de la llegada de los conquistadores españoles existían civilizaciones organizadas, ciudades, estructuras políticas y culturas avanzadas en el territorio actual mexicano. Lo que no existía era el Estado mexicano contemporáneo, igual que tampoco existía la España moderna tal y como hoy se conoce. La afirmación de Ayuso no es una precisión histórica: es una tergiversación ideológica alineada con los discursos revisionistas de la extrema derecha internacional.
Mar Espinar desmonta el relato del viaje a México
El momento más duro para Ayuso llegó con la intervención de la portavoz socialista Mar Espinar, que desmontó punto por punto el relato construido por el Gobierno regional sobre el viaje a México.
“¿Qué político se toma diez días de vacaciones en mitad de curso para irse a México? Yo solo conozco a uno: a usted, señora Ayuso”. La diputada socialista acusó a la presidenta madrileña de utilizar el viaje para “coronarse reina de la Internacional Ultra” y la definió como “reina de la mentira compulsiva”.
Espinar cuestionó directamente la supuesta situación de peligro denunciada posteriormente por Ayuso: “¿Qué quería del Gobierno de España, señora Ayuso, que le enviara a los GEO para que se paseara tranquilamente insultando a la gente por el mundo?”.
Y continuó desmontando las contradicciones de la presidenta: “¿Cómo es posible que, estando tan asustada, aguantara ahí cinco días sin agenda?”. La portavoz socialista también vinculó el viaje con los negocios sanitarios privados y el entorno de Alberto González Amador: “Todos sus destinos coinciden con la red empresarial de su novio, Alberto Quirón, señora Ayuso”.
La gran pregunta de la oposición quedó de nuevo sin respuesta: “¿Cuánto les ha costado a los madrileños esta fiesta? ¿Quién la ha pagado? ¿Para qué? ¿Con qué?”.
Ayuso respondió evitando completamente la cuestión económica y recurriendo al ataque personal: “Todos mis viajes y todos mis gastos están en el Portal de Transparencia. Ya le adelanto algo: nosotros no viajamos con prostitutas”.
La frase fue uno de los momentos más broncos de la sesión y evidenció nuevamente la estrategia política de la presidenta: no responder al fondo y sustituir la explicación por el insulto. “México no existió”: el revisionismo histórico de Ayuso
La respuesta posterior de Ayuso fue todavía más polémica.
“México no existió hasta que llegaron los españoles. Quiéranse un poco más”.
La afirmación ignora siglos de historia precolombina y reduce la complejidad histórica de Mesoamérica a un relato colonial simplista. En el actual territorio mexicano florecieron civilizaciones como la mexica, maya, zapoteca, mixteca o tolteca mucho antes de la llegada de Hernán Cortés.
Lejos de rectificar, Ayuso insistió en la confrontación cultural y acusó a la izquierda de “retorcer la historia de España”.
También trató de justificar su viaje comparándolo con desplazamientos de otros dirigentes autonómicos: “El señor Illa realiza de media un viaje internacional al mes”. Y añadió: “Casi nos cruzamos en el aeropuerto con el señor Barbón”.
Pero ninguna de esas comparaciones respondió a la pregunta principal: qué retorno concreto obtuvo Madrid del viaje y cuánto dinero público se destinó a él.
Vox marca el terreno ultra y Ayuso intenta jugar a dos bandas
La sesión comenzó con una intervención de Vox centrada en las bandas juveniles. La diputada Pérez Moñino habló de “130 apuñalados en 130 días en 2026” y acusó a Ayuso de permitir que “bandas organizadas de criminales extranjeros se disputan el territorio y reclutan a chavales”.
Vox exigió retirar la nacionalidad adquirida a personas condenadas por pertenecer a bandas latinas. Ayuso rechazó la propuesta, aunque intentó competir con Vox en dureza retórica mientras se desmarcaba jurídicamente de la iniciativa. “Dar o quitar nacionalidades no es competencia autonómica”, afirmó la presidenta, en una de las pocas frases ajustadas a la realidad jurídica de toda la mañana.
Pero inmediatamente después mezcló inmigración, empresas extranjeras y nacionalismo para construir un discurso confuso que terminó banalizando el propio debate sobre seguridad.
“¿Me va a decir que los tres millones y medio de personas que Sánchez quiere nacionalizar por ser españoles con todos los derechos tienen, por tanto, prioridad ante, por ejemplo, un rumano que lleva diez años cotizando en Madrid?”, lanzó Ayuso.
La presidenta llegó incluso a ironizar con trabajadores extranjeros y donaciones de sangre: “Cuando sea alguien receptor de una donación de sangre, que me dirá: pata negra, primero español”. Y añadió “Cuando vaya a ser atendido en un restaurante… primero la tortilla”.
La intervención reflejó el intento constante de Ayuso de mantener el equilibrio entre disputar el electorado ultra a Vox y, al mismo tiempo, evitar aparecer completamente subordinada a la extrema derecha.
El choque fue aún más evidente con Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, que retrató el viaje como un fracaso político: “Ni una inversión, ni un pacto, ningún retorno para la vida de los madrileños que no sea el ridículo internacional”. Bergerot vinculó además la ausencia de Ayuso con la crisis sanitaria del hantavirus y defendió la actuación del Ministerio de Sanidad: “Mónica García los estaba trayendo en un operativo impecable, a salvo a casa, trabajando día y noche con rigor y eficacia”.
Manuela Bergerot golpea a Ayuso por la sanidad y el “ridículo internacional”
La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, fue especialmente contundente al definir el viaje de Ayuso como un fracaso político absoluto.
“Quiso ir a México para humillar a los mexicanos reivindicando a un conquistador que aniquiló a todos sus ancestros y la única humillada ha sido usted”.
Bergerot retrató a la presidenta madrileña como una dirigente aislada fuera de su ecosistema mediático: “Sin su burbuja mediática subvencionada que le diga lo guapa que está, usted no es absolutamente nadie”.
La portavoz de Más Madrid contrapuso además la actuación del Gobierno de España en la crisis sanitaria del hantavirus frente a la ausencia de Ayuso: “Mónica García los estaba trayendo en un operativo impecable, a salvo a casa, trabajando día y noche con rigor y eficacia”.
Y remató con una de las frases más duras de la mañana: “Ha habido una crisis sanitaria internacional y su Zendal no sirve para nada”. Bergerot acusó además a la derecha madrileña de haber intentado “generar alarmismo” durante la crisis sanitaria.
Ayuso responde con conspiraciones, “lawfare” y ataques a RTVE
La respuesta final de Ayuso derivó en una mezcla caótica de acusaciones contra RTVE, Bildu, el comunismo, los medios públicos y supuestas “mafias”. “Tienen, además, como sus narcoamigos, las mismas cosas”. También cargó contra el programa “Mañaneros” de TVE y acusó a la izquierda de promover “lawfare” y “perseguir a los jueces”.
La presidenta madrileña terminó hablando de “comunismo”, “agravio”, “dependencia” y “emociones negativas” para concluir defendiendo una idea de “mestizaje” vinculada a la colonización española.
Mientras tanto, las preguntas esenciales seguían sin respuesta. Ni cuánto costó exactamente el viaje. Ni qué contratos o inversiones reales consiguió. Ni por qué la presidenta permaneció varios días sin agenda oficial. Ni por qué convirtió una visita institucional en una ofensiva ideológica internacional.
La sesión dejó una imagen clara: una Ayuso cada vez más centrada en la confrontación permanente y una oposición, especialmente Más Madrid y el PSOE-M, decidida a desmontar un relato político construido a base de ruido, victimismo y propaganda.