La Asamblea de Madrid podía haber comenzado este jueves con sesenta segundos de silencio. Solo sesenta. Maricarmen Abascal había muerto la noche anterior, a los 87 años, después de permanecer hospitalizada desde que fue desahuciada el 23 de septiembre de la vivienda en la que había vivido durante más de siete décadas. Estaba pendiente de formalizar el acuerdo que habría permitido su regreso a casa. El homenaje institucional, sin embargo, no se celebró: necesitaba el acuerdo de los grupos, el PP lo rechazó y Vox tampoco respaldó la iniciativa. PSOE y Más Madrid acabaron guardando el minuto de silencio fuera del hemiciclo y lo cerraron con un prolongado aplauso.

El PP justificó su negativa alegando que no quería contribuir a una «utilización política» del fallecimiento. La consecuencia fue una imagen que resumió por sí sola la profundidad del enfrentamiento político abierto por la crisis de vivienda: diputados de la izquierda homenajeando a una mujer cuyo desahucio había conmocionado al país mientras el homenaje institucional quedaba bloqueado.
Y lo que vino después dentro del pleno no rebajó precisamente la tensión.
Mar Espinar: «Madrid no quiere la indignidad de los áticos ni de los fondos buitre»
La portavoz socialista, Mar Espinar, convirtió a Maricarmen en el centro de su pregunta a Ayuso. «Maricarmen no se iba a morir igual sin la codicia de los fondos buitre», afirmó, antes de sostener que podría haber pasado sus últimos años «en paz y no con la angustia de un desahucio a sus espaldas».
Espinar acusó directamente a la presidenta de no haber hecho suficiente y recuperó las polémicas de las semanas anteriores: «Por mucho que usted intente cambiar la conversación con sus estupideces sobre el voto por correo, no lo va a conseguir». Después vinculó el caso con el voto del PP contra los primeros decretos de vivienda y lanzó una de las frases más duras de la mañana: «El drama de la vivienda tiene rostros. Ayer se nos fue uno, pero el de la rapiña de los buitres también tiene rostro: el suyo, señora Ayuso».
La primera respuesta de Ayuso fue breve y contundente: «Hay fondos buitre. Mi Gobierno no contrata con ninguno, y menos para vivienda social. Y luego hay políticos buitres: ustedes».
Espinar volvió entonces al caso y reprochó a la presidenta que la Comunidad no aplicara las medidas estatales de vivienda. Volvió también sobre la controversia del ático adquirido por la empresa pública Planifica Madrid y acusó a Ayuso de haberse reído de Maricarmen cuando todavía estaba viva.
«Madrid no quiere ni la indignidad de los áticos ni de los fondos buitre. Madrid quiere la dignidad de sus calles», concluyó antes de dedicarle un aplauso: «Este aplauso va por ti».

Ayuso utilizó solo una parte de lo que dijo Maricarmen
La respuesta de Ayuso merece detenerse porque contiene uno de los elementos más relevantes de toda la sesión. La presidenta recordó una entrevista en la que Maricarmen fue preguntada por el responsable de su situación: «Dice ella con toda claridad: “A Pedro Sánchez”. Literal, dijo Maricarmen».
Y añadió:«Resulta que es desahuciada por una ley socialista, que el Gobierno que ejecuta el desahucio de Maricarmen es el de Pedro Sánchez, con la Policía Nacional, pero la culpa es de Ayuso. Es genial. Es genial».
El problema es que la cita es real, pero incompleta. Maricarmen efectivamente respondió primero «a Pedro Sánchez», pero inmediatamente después añadió: «Después iría a la señora Isabel Díaz Ayuso, que es la presidenta de la Comunidad de Madrid y creo que le viene un poco grande». También criticó a Almeida y calificó a Urbagestión de «inhumanos». La verificación del vídeo completo demuestra, por tanto, que Maricarmen no responsabilizó únicamente a Sánchez, como podría deducirse escuchando la intervención de Ayuso.
También resulta excesivamente simplificador afirmar que el «Gobierno de Pedro Sánchez» desahució a Maricarmen porque intervino la Policía Nacional. El lanzamiento derivaba de un procedimiento judicial promovido por la propiedad y de resoluciones judiciales sobre su contrato. La presencia policial para ejecutar una orden judicial no convierte al Ejecutivo en quien adopta la decisión de desahuciar.
Después de Maricarmen, Ayuso saltó a Jessica, Sabiniano, las saunas, supuestas cloacas, jueces, fiscales, GuardiaCivil, voto por correo, censos electorales y Ceuta. El caso de una mujer que acababa de morir terminó diluido en una sucesión de ataques contra el Gobierno central.
Bergerot: «Lávese la boca antes de hablar de Maricarmen»
Si Espinar fue dura, Manuela Bergerot llevó el enfrentamiento todavía más lejos.
La portavoz de Más Madrid abrió sin preámbulos: «Lávese la boca antes de hablar de Maricarmen».
Bergerot recordó que Maricarmen había muerto a los 87 años después de haber sido desahuciada y acusó a quienes antepusieron el beneficio económico a su situación. Su afirmación de que «ha muerto por culpa de dos miserables» constituye una atribución política de responsabilidad; médicamente no está acreditado que pueda establecerse una causalidad directa entre el desahucio y la muerte, aunque especialistas han señalado que un trauma de esa naturaleza puede agravar seriamente la salud de una persona mayor.
Bergerot exigió a Ayuso que pidiera perdón por sus declaraciones anteriores.
La contestación de la presidenta volvió a introducir la burla sobre las protestas de vivienda: «No grite tanto, que va a despertar a los de la acampada en Sol. Relax». Y añadió: «Yo no me reía de Maricarmen, me reía de usted y de sus propuestas». Para rematar: «Si su comprensión lectora no da para más, no es mi problema. Váyase a Sol y ahí intente buscarse un modo de vida».
La respuesta adquiere especial relevancia porque se produjo horas después de conocerse la muerte de la mujer que había acabado convirtiéndose en símbolo de las protestas por vivienda.
«Desahuciar, desahuciar y desahuciar»
Bergerot vinculó después el caso con la votación de los decretos de vivienda en el Congreso y señaló a PP, Vox y Junts. «Desahuciar, desahuciar y desahuciar», repitió. «Cada desahucio que se produce en Madrid, el desahucio de Maricarmen, lleva su firma», aseguró dirigiéndose al PP. Y reivindicó tanto la acampada de Sol como la huelga general convocada por la vivienda.
Terminó con una frase que provocó la reacción inmediata de Ayuso: «Hoy en España no hay consuelo para la gente buena y en las calles de Madrid no va a haber paz».
Ayuso interpretó esas palabras como una amenaza física: «Cuando ustedes advierten de que no va a haber paz, nos están amenazando físicamente». A partir de ahí describió a los manifestantes de Sol como «cuatro personas que no han cotizado en su santa vida», acusó a la izquierda de querer quitarles sus viviendas a personas mayores y volvió a comparar sus políticas con Venezuela y Cuba.
Un minuto que acabó definiendo el pleno
Todo el ruido parlamentario dejó una imagen mucho más sencilla fuera del hemiciclo.
Maricarmen tenía 87 años. Había vivido durante más de 70 en la misma casa. Fue desahuciada el 23 de septiembre, permaneció hospitalizada desde entonces y murió antes de poder firmar el acuerdo que debía permitirle regresar a su vivienda.
PSOE y Más Madrid quisieron guardar un minuto de silencio. El PP bloqueó el homenaje institucional y Vox tampoco participó en el acto alternativo. Los diputados de la izquierda salieron al exterior de la Asamblea, callaron durante un minuto y terminaron aplaudiendo prolongadamente.
Dentro esperaba la bronca. Y Ayuso eligió responder a las acusaciones por el caso Maricarmen hablando de «políticos buitres», afirmando «es genial, es genial» al denunciar que se la responsabilizara y despachando a Bergerot con un «relax» y un «váyase a Sol y ahí intente buscarse un modo de vida».
No hace falta añadirle adjetivos a la escena. Las palabras y las imágenes explican por sí mismas hasta dónde ha llegado la batalla política por la vivienda en Madrid.
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