Los jueces del supuesto complot le quitan un delito al hermano de Pedro Sánchez

La Audiencia Provincial de Badajoz ha decidido retirar el delito de aceptación de nombramiento ilegal por prescripción

01 de Junio de 2026
Actualizado el 02 de junio
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Jueces Juicio Hermano Sanchez

La Audiencia de Badajoz ha tomado las primeras decisiones de calado en la segunda jornada de este proceso, dibujando un escenario donde el alivio para los acusados es real pero parcial, mientras la sombra de la sospecha sigue alimentando el debate partidista en los pasillos del Congreso.

El tribunal pacense ha decidido aplicar una poda de carácter estrictamente técnico al banquillo de los acusados. La resolución determina que el delito de aceptación de nombramiento ilegal imputado al hermano del jefe del Ejecutivo ha prescrito, lo que desactiva de forma definitiva una de las vías de agua que amenazaba la flotación de su defensa. El tiempo, ese aliado invisible en la arquitectura jurídica, ha jugado a favor del músico y gestor cultural antes incluso de entrar a valorar el fondo del asunto.

Sin embargo, el blindaje no es total. Los magistrados han sido firmes al mantener vivas las acusaciones por los delitos de tráfico de influencias y prevaricación, que constituyen el verdadero núcleo duro de la causa. Esta decisión condena al entorno presidencial a un desgaste prolongado, ya que el juicio continuará adelante para dirimir si existieron presiones o arbitrariedades en el proceso de su contratación por parte de la Diputación de Badajoz.

La estrategia de las defensas ha encontrado otro punto de apoyo fundamental en la figura del expresidente de la institución provincial, Miguel Ángel Gallardo. El tribunal ha aceptado apartar de los cargos contra él cualquier hecho punible que guarde relación con la contratación de Luis Carrero, amigo personal de David Sánchez, quien desempeñaba el cargo de jefe de Sección de Coordinación de Centros y Programas de Actividades Transfronterizas.

El argumento de la Audiencia de Badajoz para exonerar a Gallardo de esta ramificación concreta es nítido y pone el foco en los errores de la fase de instrucción. Los jueces han calificado esta línea acusatoria como sorpresiva, determinando que el mandatario socialista nunca fue informado formalmente sobre estos hechos específicos durante sus interrogatorios previos, lo que violaba de manera flagrante su derecho a la defensa al no haber sido descritos en su momento como hechos punibles.

Esta estimación de las cuestiones previas demuestra que el tribunal está dispuesto a actuar con pies de plomo, exigiendo el máximo rigor procesal en una causa sometida a un escrutinio mediático asfixiante. Con esta decisión, la Audiencia limpia el proceso de adherencias que consideraba defectuosas, centrando el tiro exclusivamente en el meollo del contrato original que unió laboralmente al hermano del presidente con la administración pacense.

Donde no han tenido éxito las defensas ha sido en el intento de tumbar la causa por completo argumentando la nulidad de la investigación. Los abogados defensores centraron sus esfuerzos de la primera jornada en denunciar lo que consideraban una vulneración del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, poniendo especial énfasis en el rastreo y análisis masivo de miles de mensajes de correos electrónicos personales durante la instrucción. Para los letrados, el caso nació de una denuncia inicial de Manos Limpias en verano de 2024 que pivotaba sobre supuestos delitos fiscales y de malversación, figuras que terminaron desapareciendo del escrito final de apertura de juicio oral en favor de la prevaricación y el tráfico de influencias.

El tribunal ha rechazado de plano este argumento de la "excursión de pesca" o investigación prospectiva. Al validar la legalidad de los correos y mantener el grueso de la causa, los magistrados confirman que el cambio en la calificación jurídica a lo largo de una instrucción es un proceso natural si los indicios apuntan en otra dirección. El tablero queda así configurado con un horizonte penal severo: tanto para David Sánchez como para Gallardo se siguen solicitando tres años de prisión.

El calendario procesal dictamina ahora que el juicio debe avanzar de abajo hacia arriba. Los dos principales focos de atención mediática cerrarán el turno de declaraciones en las sesiones intermedias de la vista, una vez que la Audiencia haya escuchado el testimonio de los otros nueve acusados y el desfile de los cuarenta y dos testigos citados. Será entonces cuando el hermano del presidente del Gobierno deba defender su gestión y la legalidad de su plaza, en un examen que trasciende lo jurídico para instalarse en el corazón de la batalla por el relato político nacional.

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