Madrid se convirtió este miercoles, en la Escuela Julian Besterio de UGT, en punto de encuentro del sindicalismo europeo con una idea central: la democracia no se defiende solo en las urnas, sino también en los centros de trabajo, en la negociación colectiva, en los servicios públicos y en la vida cotidiana de millones de trabajadores y trabajadoras. Bajo el lema “Por una Europa en democracia”, dirigentes sindicales de distintos países y federaciones europeas comparecieron para fijar una posición común ante el rumbo de la Unión Europea.
La cita, impulsada por la Confederación Europea de Sindicatos, UGT y CCOO, sirvió para preparar una gran movilización europea en el Palacio de Vistalegre, donde, según explicó Esther Lynch, se reunirían “más de 10.000 personas”, representantes de “30 organizaciones sindicales de 15 países” y de “8 federaciones sectoriales europeas”.
Una Europa con derechos, no con miedo
Unai Sordo, secretario general de CCOO, abrió la intervención sindical española con una advertencia sobre el momento político que atraviesa el continente. A su juicio, Europa afronta “retos prácticamente inéditos en las últimas décadas”, marcados por la ruptura de equilibrios internacionales, la crisis del multilateralismo y el avance de “nuevas formas de populismo de extrema derecha”.
Sordo defendió que la autonomía estratégica europea no puede construirse al margen de la clase trabajadora. “Europa es democracia, Europa es bienestar, Europa es derechos, Europa es servicios públicos y Europa es paz”, afirmó. Para el dirigente de CCOO, la ciudadanía solo reconocerá la utilidad de las instituciones europeas si estas sirven para reforzar derechos sociales y laborales.
También situó los problemas españoles dentro de un marco común europeo: salarios insuficientes, dificultades para aplicar convenios, deterioro de servicios públicos y problemas de acceso a la vivienda. “Lo que está en juego es un auténtico reto civilizatorio”, señaló, antes de reclamar una acción sindical fuerte en los centros de trabajo, en el diálogo social y en las instituciones comunitarias.
Álvarez alerta del regreso de la austeridad
Pepe Álvarez, secretario general de UGT y vicepresidente de la CES, puso el foco en la Comisión Europea. “Tenemos una Comisión Europea que está retornando a políticas de austeridad”, advirtió. El líder de UGT criticó el debate sobre el llamado “Estado 28” o “régimen 28”, una propuesta que, según sostuvo, amenaza derechos fundamentales de trabajadores, trabajadoras y organizaciones sindicales.
Álvarez comparó algunas de esas iniciativas con la lógica de la Directiva Bolkestein y avisó de una posible nueva fase de desregulación. También fue crítico con los acuerdos europeos en materia migratoria, que calificó como “un desprecio hacia los derechos fundamentales de las personas trabajadoras”.
El secretario general de UGT defendió que la movilización se celebrase en Madrid porque España representa, en parte, un camino distinto frente a la austeridad. Pero recordó que quedan asuntos pendientes: la reforma de la prevención de riesgos laborales, el control horario, las horas extraordinarias no pagadas y la regulación del salario mínimo en relación con determinados complementos. “En España se realizan cada semana entre dos millones y medio y tres millones de horas extraordinarias que no se pagan y que no se cotizan”, denunció.
Contra el desmantelamiento del modelo social
Selena Carbonero Fernández, secretaria general de la FGTB, intervino en castellano para reivindicar una Europa social frente a quienes pretenden desmontarla. “No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras una parte importante de los jefes de Estado y de Gobierno europeos están contribuyendo al desmantelamiento del modelo social europeo”, afirmó.
Carbonero defendió la regularización de personas migrantes y recordó la experiencia de la emigración española en Bélgica. “Nosotros emigramos a Bélgica en otros momentos de la historia; hoy otras personas emigran a España y tienen exactamente el mismo derecho a vivir y trabajar aquí con plena protección social”, dijo.
Su intervención conectó derechos laborales, vivienda, sanidad, pensiones, solidaridad internacional y lucha contra la extrema derecha. “Queremos una Europa social. Queremos una Europa que construya la paz. Queremos una Europa que sea capaz de salvar el planeta”, resumió.
Trabajo, salarios y democracia
Maurizio Landini, secretario general de la CGIL italiana, defendió que el sindicalismo europeo debe “volver a poner en el centro la unidad de los trabajadores y trabajadoras, y no la competencia entre ellos”. Alertó del aumento de las desigualdades, de la pérdida de poder adquisitivo de salarios y pensiones y de la falta de inversiones para sostener el empleo y la industria.
Landini rechazó que el gasto militar se imponga sobre los derechos sociales. “No necesitamos aumentar el gasto militar a costa de los derechos sociales. Necesitamos invertir en derechos, en innovación, en desarrollo industrial y en calidad del empleo”, afirmó.
El dirigente italiano denunció también los llamados “contratos pirata”, convenios firmados por organizaciones sin representatividad real que se utilizan para rebajar salarios y derechos. “La lucha por la democracia está inseparablemente unida a la lucha por mejores salarios, mejores derechos laborales, acceso a la vivienda, acceso a la salud y acceso a la educación”, concluyó.
Servicios públicos y transición justa
Françoise Geng, presidenta de EPSU, centró su intervención en los servicios públicos y la transición ecológica. “Las políticas de austeridad han fracasado”, afirmó. Según defendió, la reducción del gasto público, la liberalización y la desregulación no han traído prosperidad, sino más desigualdad, más precariedad y peores servicios.
Geng reclamó una transición ecológica justa, con inversión pública, formación y empleo de calidad. También defendió una fiscalidad más justa para financiar sanidad, educación, transporte, protección social y cuidados. Frente a la extrema derecha, sostuvo que la respuesta al malestar social no puede ser “el odio ni la división”, sino “más democracia, más justicia social y más derechos”.
Ningún dinero público contra los sindicatos
Oliver Roethig, secretario regional de UNI Europa, advirtió de que el sector servicios suele quedar fuera de los grandes debates industriales, pese a concentrar alrededor del 60% del empleo. Rechazó la desregulación y señaló directamente el proyecto de “EU Inc.” o “empresa número 28”.
Roethig defendió que la contratación pública debe ser una palanca para mejorar el empleo. “Ningún contrato público sin negociación colectiva. Ningún dinero público para empresas que persiguen o debilitan a los sindicatos”, afirmó. Para UNI Europa, el dinero público debe premiar a las empresas que respetan los convenios y los derechos laborales.
Transporte, explotación y normas efectivas
Livia Spera, secretaria general de la Federación Europea de Trabajadores del Transporte, denunció la degradación de las condiciones laborales en el sector. Alertó de que muchas personas abandonan el transporte por su dureza y precariedad, y de que en algunos casos son sustituidas por trabajadores de terceros países en condiciones inferiores.
“En muchos casos estamos ante formas modernas de explotación que no deberíamos tener ningún reparo en calificar como una forma de esclavitud moderna”, señaló. Spera defendió la jubilación anticipada para trabajadores del transporte por carretera en España y reclamó una regulación europea de la subcontratación. “No necesitamos menos regulación. Necesitamos mejores normas y, sobre todo, una aplicación efectiva de las mismas”, afirmó.
El mensaje de la CES: basta
Esther Lynch, secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos, cerró el encuentro con un mensaje directo a las instituciones europeas. “Basta de salarios bajos. Basta de empleo precario. Basta de injusticias”, dijo.
Lynch reclamó una Ley Europea de Empleo de Calidad, salarios suficientes, vivienda asequible, servicios públicos sólidos, sistemas de cuidados accesibles y una Europa comprometida con la paz, el multilateralismo y el derecho internacional. También mencionó Gaza: “Basta de fingir que lo que está ocurriendo en Gaza puede ignorarse”.
Presentes en el encuentro
En el encuentro estuvieron presentes Esther Lynch, secretaria general de la CES; Unai Sordo, secretario general de CCOO; Pepe Álvarez, secretario general de UGT; Selena Carbonero Fernández, secretaria general de la FGTB; Maurizio Landini, secretario general de la CGIL italiana; Françoise Geng, presidenta de EPSU; Oliver Roethig, secretario regional de UNI Europa; y Livia Spera, secretaria general de ETF.
También se citó la presencia de Marie-Hélène Ska, secretaria general de CSC/ACV Bélgica; Fabien Roussel, de la CGT de Francia, según la relación facilitada; Anne-Marie Martinez-Lopez, secretaria general adjunta de FERPA; Jean-Michel Loubou, vicepresidente de industriAll Europe; Jani De Vlaminck, vicepresidente de EFBWW; João Barreiros, miembro del Comité Ejecutivo de la CGTP de Portugal; y Catarina Tavares, secretaria general adjunta de UGT Portugal.
El mensaje común fue inequívoco: el sindicalismo europeo quiere disputar el rumbo de la Unión Europea para que la democracia no se vacíe de derechos, salarios, vivienda, paz y servicios públicos.