El accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) ha dejado una nueva víctima mortal. El fallecimiento de una mujer que llevaba días ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos eleva a 46 el número de personas que han perdido la vida desde el siniestro ocurrido el pasado 18 de enero. La noticia, confirmada por fuentes oficiales, devuelve el foco a una tragedia que sigue teniendo consecuencias humanas y sanitarias de enorme alcance.
La mujer, de 42 años, permanecía ingresada en el hospital Reina Sofía de Córdoba con un cuadro muy grave, especialmente por las lesiones pulmonares derivadas del accidente. Su muerte se produce cuando aún hay 16 personas hospitalizadas en centros andaluces, dos de ellas en UCI. De los pacientes ingresados, 15 son adultos y uno es un menor, según los últimos datos facilitados por el Servicio Andaluz de Salud, que también ha informado de nuevas altas y de la evolución favorable de algunos heridos.
Uno de los datos que más ha marcado el duelo colectivo es el fuerte impacto del siniestro en la provincia de Huelva. Más de la mitad de las víctimas mortales eran de esta provincia, muchas de ellas personas que se desplazaban a Madrid para realizar oposiciones. Municipios enteros han visto cómo vecinos, parejas y familias completas quedaban truncadas por el descarrilamiento, generando un dolor que se ha extendido por toda Andalucía.
La dimensión institucional de la tragedia también sigue abierta. El Gobierno de España y la Junta de Andalucía acordaron aplazar el homenaje de Estado previsto para el 31 de enero tras escuchar a las familias, muchas de las cuales no se encontraban en condiciones de asistir tan poco tiempo después del accidente. El objetivo, según fuentes gubernamentales, es permitir que el recuerdo se celebre cuando el duelo esté menos marcado por la urgencia y el shock.
Este jueves, más de 4.000 personas participaron en un funeral celebrado en Huelva y presidido por los Reyes. En él, familiares de las víctimas reclamaron verdad y claridad sobre lo ocurrido. En la misma línea, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió públicamente a llegar “hasta el final” en la investigación del siniestro y a no eludir responsabilidades.
Mientras continúan las obras de reparación de la vía y el seguimiento médico de los heridos, Adamuz se ha convertido en un símbolo de duelo, pero también de exigencia: respuestas claras, mejoras en la seguridad ferroviaria y un acompañamiento real a las familias que aún esperan justicia.