Madrid trabaja con miedo: 86 muertes laborales y un accidente con baja cada seis minutos

UGT Madrid y CCOO Madrid alertan de que la siniestralidad laboral sigue siendo una emergencia social: en 2025 murieron 86 personas trabajadoras y el primer trimestre de 2026 confirma que el problema continúa abierto

28 de Abril de 2026
Actualizado a las 12:24h
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Los sindicatos se concentran para denunciar las últimas muertes por golpes de calor en la limpieza viaria en Madrid, UGT Madrid

Con motivo del 28 de abril, Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, UGT Madrid y CCOO Madrid han presentado un informe conjunto que radiografía la siniestralidad laboral en la Comunidad de Madrid durante 2025. La fecha no es solo una jornada de recuerdo, sino también de denuncia: 86 personas trabajadoras murieron el pasado año en la región y cada día se produjeron 240 accidentes con baja.

La Comunidad de Madrid cerró 2025 con una cifra que debería estremecer a cualquier sociedad que aspire a llamarse decente: cada día se produjeron 240 accidentes laborales con baja y cada cuatro días murió una persona trabajadora. No son números fríos. Son vidas truncadas, familias rotas, compañeros golpeados por la ausencia y centros de trabajo donde la prevención llegó tarde o directamente no llegó.

El informe conjunto elaborado por UGT Madrid y CCOO Madrid con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, dibuja una realidad tan grave como persistente. Durante 2025 se registraron 160.919 accidentes de trabajo en la Comunidad de Madrid. De ellos, 87.617 causaron baja y 86 terminaron con la muerte de la persona trabajadora. La cifra de fallecimientos supone un incremento del 2,38% respecto al año anterior: dos muertes más que en 2024.

Pedro Fuentes Tejero, secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT Madrid, resume la dimensión del problema con una advertencia que atraviesa todo el informe: “No es posible tener una sociedad decente si el trabajo no es digno, y el trabajo no puede ser digno si lleva a la muerte”.

Menos accidentes con baja, pero más muertes

La Comunidad de Madrid llega al 28 de abril, Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, con una cifra que debería estremecer a cualquier sociedad que aspire a llamarse decente: cada día se produjeron 240 accidentes laborales con baja en 2025 y cada cuatro días murió una persona trabajadora.

El informe constata una reducción del 1,76% en los accidentes con baja respecto a 2024. Sin embargo, ese descenso queda ensombrecido por el aumento de los accidentes mortales. En total, 71.979 accidentes se produjeron durante la jornada laboral, un 3% menos que el año anterior, mientras que los accidentes in itinere —los ocurridos en los desplazamientos de ida o vuelta al trabajo— ascendieron a 15.638, un 4,34% más.

Especialmente alarmante es el incremento de los accidentes mortales in itinere: pasaron de 15 en 2024 a 22 en 2025, una subida del 46,67%. De esos 22 fallecimientos, 21 estuvieron relacionados con accidentes de tráfico.

Para Fuentes Tejero, estos datos obligan a actuar más allá de los discursos rituales del 28 de abril. “La siniestralidad laboral es un problema humano, pero también social, económico y político, y debe ser tratado como tal”, señala el dirigente sindical.

Construcción dispara las alarmas

Por sectores, servicios concentra el mayor número de accidentes con baja en jornada laboral, con 51.271 casos, seguido de construcción, con 12.007; industria, con 8.447; y agricultura, con 254. Pero el dato más inquietante aparece en los accidentes mortales: la construcción pasó de 14 fallecimientos en 2024 a 29 en 2025.

El sector servicios registró 31 muertes, industria 4 y agricultura ninguna. Aunque servicios sigue acumulando el mayor número absoluto de accidentes por su peso en el empleo madrileño, el salto de la construcción evidencia que las actividades con mayor exposición física siguen teniendo déficits graves de prevención, control y vigilancia.

El informe advierte de que detrás de las cifras hay ritmos intensos, precariedad, alta rotación, falta de formación preventiva y condiciones de trabajo que siguen poniendo en riesgo la vida.

El peligro invisible: estrés, cargas de trabajo y patologías no traumáticas

Uno de los puntos centrales del informe es la importancia de las patologías no traumáticas. En 2025 provocaron 32 muertes, el 37,02% del total de accidentes laborales mortales. Son infartos, ictus y otros episodios vinculados a factores que muchas veces se tratan como si fueran ajenos al trabajo, aunque el informe subraya su relación con cargas excesivas, horarios, turnos, estrés laboral, falta de apoyo, incertidumbre y mala organización.

“El estrés laboral es un problema de organización, no un defecto personal”, recoge el informe, en línea con la reivindicación sindical de situar los riesgos psicosociales en el centro de la prevención.

En el primer trimestre de 2026, la señal es todavía más preocupante: de las 21 muertes laborales registradas, 13 se debieron a patologías no traumáticas, el 62% del total. En apenas tres meses se produjeron 22.856 accidentes de trabajo, 136 graves y 21 mortales. La frecuencia vuelve a ser demoledora: una persona trabajadora fallecida cada cuatro días.

Enfermedades profesionales que no se ven

UGT Madrid y CCOO Madrid también denuncian la infradeclaración de las enfermedades profesionales. En 2019 se comunicaron 1.614 partes en la Comunidad de Madrid; en 2025 fueron 1.164, un 27,88% menos. Para los sindicatos, esta caída no significa necesariamente que haya menos enfermedades de origen laboral, sino que muchas no se reconocen como tales.

El informe lo expresa con claridad: si una enfermedad profesional no se declara, no se reconoce su origen laboral y, por tanto, no se adoptan medidas preventivas. El resultado es una doble injusticia: la persona afectada queda desprotegida y el riesgo permanece intacto en el centro de trabajo.

Más inspección, más prevención y cambios legales

Las organizaciones sindicales reclaman una reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales para adaptarla a los nuevos desafíos digitales, demográficos, ecológicos y psicosociales. También piden aumentar de forma urgente la plantilla de la Inspección de Trabajo y del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Entre sus propuestas figuran un plan de choque contra los riesgos psicosociales, programas específicos sobre servicios de prevención, medidas frente al riesgo vial laboral, unidades básicas de salud laboral en todas las áreas sanitarias, vigilancia de enfermedades profesionales, atención específica al cáncer laboral y al amianto, y la creación de la figura del delegado o delegada territorial de prevención para empresas sin representación sindical.

Pedro Fuentes Tejero insiste en el objetivo de fondo: “Cero accidentes y enfermedades derivadas del trabajo”. No como lema vacío, sino como exigencia política, empresarial y social.

Porque detrás de cada estadística hay una pregunta incómoda: cuántas muertes eran evitables. Y si la respuesta es una sola, la obligación es actuar.

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