Con motivodel día mundial de los derechos de las personas LGTBI, el Ministerio deIgualdad ha emitido un comunicado en el que recuerda que en un día como hoy de1990 la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de suClasificación Internacional de Enfermedades (CIE). Se trata de un hitohistórico de gran relevancia que allanó de manera incuestionable el camino a ladignidad de las personas homosexuales y bisexuales. “Hoy, cuando se cumplen 30años, la lucha de todas las personas que integran el colectivo LGTBI ha dadonumerosos frutos, y la percepción en el imaginario colectivo de la diversidadsexual, de género y familiar se ha transformado de manera radical… en España yen algunas regiones del mundo”.
En España,efectivamente, se ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de laspersonas con una orientación sexual, una identidad o expresión de género, ounas características sexuales no mayoritarias. Tanto en el terreno legislativocomo en la consideración social nuestro país se encuentra a la vanguardia ysirve de modelo para muchos países de nuestro entorno.
Sinembargo, esta crisis sanitaria del covid-19 ha puesto en evidencia lasnumerosas lagunas que todavía persisten para lograr una plena igualdad en elterreno de las leyes y en el de la igualdad real. “Hemos comprobado con dolorcómo numerosas mujeres trans se han visto en la calle y sin recursos frente aun sistema social que, con demasiada frecuencia, no las contempla o no lastrata con el respeto y consideración que merecen.
Cómo tantosy tantas mayores se han encontrado en la soledad más absoluta, sin redesfamiliares ni sociales que los sustenten o apoyen, tras un pasado en el queesta sociedad los ha perseguido, encerrado, maltratado psiquiátricamente,expulsado de sus hogares y lugares de residencia”.
También esun día para recordar cómo tantas y tantos jóvenes se han visto acosados através de las redes por su orientación sexual, su identidad o su expresión degénero con una plena desprotección porque, en ocasiones, ni siquiera cuentancon el apoyo de su propia familia o con recursos de defensa e información porparte de sus centros educativos. “Hemos compartido la preocupación de parejasde mujeres que, casi al término de su embarazo, han visto paralizados sustrámites matrimoniales y, con ellos, la posibilidad de dar a sus hijas e hijosla seguridad de una doble filiación”, asegura la nota firmada por la ministra Irene Montero.
“Hemosescuchado a voluntarias y voluntarios, técnicos y coordinadoras deorganizaciones LGTBI transmitir su impotencia ante el desbordamiento de susrecursos sociales, ante la gran cantidad de casos de emergencias vitales a losque están teniendo que dar respuesta con unos medios mínimos cuando noinexistentes”. Todo esto y mucho más está aflorando durante el estado dealarma. Discriminaciones preexistentes se han sumado a las complicaciones de lacrisis sanitaria y económica para multiplicar ese contexto de desigualdad y, enmuchas ocasiones, de puro desamparo.
Discriminacionesque pasan por la persistente patologización de las realidades trans, con laconsiguiente humillación de conciudadanas y conciudadanos a quienes no se lesreconoce el derecho a la autodeterminación de su identidad y se les obliga aser tutelados por una opinión médica; por la pervivencia de terapias dereversión de la orientación sexual o la identidad de género, auténticastorturas de consecuencias psicológicas irreparables; o por el mantenimiento deoperaciones cosméticas a bebés intersexuales a quienes se les asignaquirúrgicamente un sexo sin poder conocer su identidad de género.
Hace tansolo unos días, todo el país ha podido ver cómo un policía local, alguien quedebe estar para defender los derechos de la ciudadanía, nos retraía a terriblesépocas pasadas y agredía verbalmente con crueldad y abuso de poder a una mujertrans a la que ni siquiera se dignaba tratar según su identidad de género. Un hechoaislado, sin duda, dentro de las fuerzas del orden, pero que nos indica cuántofalta por hacer en el terreno de la formación, la capacitación, la educación,la pedagogía de profesionales de toda índole y de la sociedad en general.
“Todo estosolo es una reducida fotografía de lo que sucede en España, esa, como decimos,vanguardia internacional a todas luces, con todos los datos en la mano, de losderechos LGTBI. Si nos alejamos de nuestro país podemos encontrar persecución,leyes anti-promoción de la diversidad sexual, prohibición de manifestación yreunión, persecución penal en más de 70 estados, y social en muchos más, penade muerte en 11 de ellos, más de 300 asesinatos anuales de personas trans”.