Y es que para Freixas la lucha feminista en el contexto cultural es más que necesaria porque “no solo se obvia a la mitad de la población, sino porque se transmite, perpetúa y justifica la violencia hacia las mujeres”, comenta. Este mirar a medias celebra a las mujeres que sufren, las deshumaniza”, reitera. Un mirar a medias y patriarcal del que surgen ideas inconcebibles como los vientres de alquiler. “Cuando no se ve el dolor de las mujeres sucede que la gente cree que hay montones de mujeres que se prestan encantadas de la vida a plegarse a designios ajenos y ser meras vasijas. Esto viene de una cultura en la que la representación de las mujeres embarazas es sin cabeza. Cuando se prohíbe el aborto o se propaga la idea feliz de los vientres de alquiler lo que se dice es que la madre no existe, no sufre, no tiene emociones, solo importa el sujeto que está dentro. La mujer es el mero envoltorio. Con esa deshumanización creemos que en Ucrania, México o Tailandia hay miles de mujeres dispuestas a darlo todo para alguien a quien no conocen”, dice la escritora. Cuando se borra la imagen la mujer no existeFreixas pone otro ejemplo de cómo la cultura, en manos del hombre, perpetua el machismo. “Basta que veamos las series de dibujos animados para notar de inmediato ese desprecio por las mujeres. Yo que soy de una generación mayor te hablo de los libros ilustrados o los dibujos como los de los pitufos o Asterix y Obelix. En ellos siempre hay un grupo de varones que se pelean entre si y son amigos y donde las mujeres o no están o solo hay una. En los pitufos hay una mujer rubia con curvas que es la que barre la casa al gran pitufo y en Asterix el prototipo de mujer vuelve a ser el mismo, la esposa del jefe, pero esta vez es la odiosa y está detrás de la puerta esperando a su marido para atizarle con un rodillo. Eso visión de la mujer es la que inconscientemente se sigue reproduciendo”, matiza.“Intelectuales como Vargas Llosa están a la defensiva cuando deberían darse cuenta que la violencia machista es una epidemia global”A esta imagen de sirvienta o quejica, o de ambas a la vez, la escritora añade otras como las que se perpetúan en películas, series o la propia publicidad. “Es el de las mujeres que chillan para que un hombre les salve de algo. Ellas siempre están en peligro si no les protege un hombre. De esta manera lo que se inculca es la poca confianza de la mujer, la dependencia absoluta. El sin ti no soy nada”. Y por supuesto ni qué decir del que la mujer esté siempre representada en segundo plano como objeto u obstáculo al deseo del hombre. “Esta mirada cultural muestra a la joven mona y un poco tonta y a la mayor que es una pesada, ridícula u odiosa. Es la manera que tiene el patriarcado para que las mujeres nos identifiquemos así y pongamos un freno de manera inconsciente a aspirar al poder porque sería como queremos identificarnos con un tipo de mujer o el otro”, explica. Los Vargas LlosaPreguntar a esta destacada feminista por un nombre como el del escritor Mario Vargas Llosa es hacerla sonreír a la par que confirmar que el machismo anda que ladra con las mujeres que lo combaten. Y es que el artículo ¿Qué hacemos con Lolita? que Freixas escribió hace unos meses resaltando como la literatura, y en concreto la novela Lolita, hace un flaco favor a la igualdad y perpetua la violencia sexual, al novio de la Preysler .-) le sentó tan mal que respondió a la escritora con otro artículo llamado nuevas inquisiciones. “A mí me encanta que haya debate y mi artículo que partía del movimiento MeToo analizaba los contenidos culturales en la justificación y perpetuación de la violencia con las mujeres. Me imaginaba que iba a ser polémico pero no tanto. No estamos hablando de análisis literario de una obra magnífica que estoy segura hemos leído unas pocas personas porque es muy densa. De lo que hablo es de justificar los abusos sexuales a mujeres jóvenes dando a entender que piden guerra. Yo creo que hay una serie de intelectuales a la defensiva cuya respuesta es muy poco generosa. Deberían darse cuenta que la violencia machista es una epidemia que pasa en todas partes y en todos los niveles. A ellos les digo que en lugar de resistirse a lo que decimos las mujeres nos deben escuchar. Ellos son unos privilegiados. Me gustaría una actitud responsable en lugar de defensiva porque lo que hacen es defender un privilegio”, razona la escritora.
Freixas también añade que frente al estatismo patriarcal de aquellas voces masculinas que dicen que el feminismo censura el arte ella responde que de eso nada. “El feminismo no censura ni tampoco pone en riesgo alguno su libertad de publicar. De hecho ellos publican lo que quieren. Es más los espacios de opinión los ocupan ellos en un 80%. Así que más que libertad tienen un privilegio. Nos quieren confundir acusándonos de censoras y puritanas”, dice. “Nunca hemos estado en contra de la libertad sexual. El feminismo ha luchado por despenalizar en los años 70 el adulterio en la época en la que la adultera iba a la cárcel y el hombre no. Hemos luchado por la libertad sexual. Cuando nos acusan de ser puritanas es cuando criticamos la prostitución o cuando denunciamos el uso de relaciones sexuales que abusan de la debilidad y la pobreza de las mujeres”, añade.
La iglesia, la otra gran culpable de la sumisiónOtro punto en el que Freixas pone foco para combatir desde el feminismo es el de la iglesia católica. “Porque exalta al varón. Adora su autoridad, le hace todo poderoso. Es una institución misógina que discrimina y transmite un único modelo: el de la mujer que obedece, el de la virgen anulada que se ofrece como vientre de alquiler, como gestante altruista. Lo normal es que su voluntad se borre para servir al hombre. Ella es el hágase en mi según tu voluntad, es el modelo absoluto de la desigualdad. Me sigue sorprendiendo que un estado laico subvencione clases de religión y apoye a una iglesia católica que es anticonstitucional ya que no cumple con la igualdad. Seguir con este modelo es seguir construyendo una sociedad en la que una voz: la del hombre nos dice al resto lo que podemos o no podemos hacer”, subraya. “Es escandaloso que la iglesia siga mandando tanto. La iglesia tiene que tener critica y acostumbrarse a ella”, finaliza.Si quieres ver la entrevista en vídeo pincha aquí:Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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