La casa contaba con un sistema de alarmas para alertar a la estrella cuando disfrutaba con otro de sus juegos favoritos: obligar a aquellos niños a practicar sexo oral con élNo es de extrañar que John Cooper, director del festival auspiciado por Robert Redford, advirtiera antes de la proyección de que la cinta podría ser “molesta”, y que había asistencia mental en el lobby por si alguien la necesitaba. No obstante, cuando concluyó el pase de las cuatro horas de Leaving Neverland, documental producido por HBO, los asistentes se pusieron en pie con una sonora ovación, primero al trabajo cinematográfico y a continuación a Wade Robson y James Safechuck, presentes en el pase junto al director.Claro que no todo iban a ser aplausos. En el exterior de la sala, y pese a las temperaturas bajo cero, había un grupo de manifestantes protestando contra las calumnias que, ya suponían, iban a verter Robson y Safechuck sobre su ídolo. Y en cuanto se encendieron las luces del cine, arrancó la batalla en las redes sociales con el hastag #LeavingNeverland. Además, los propios herederos del cantante lanzaban un comunicado proclamando: “El tipo de asesinato que Michael Jackson soportó en vida, ahora también en la muerte”. En esa misma nota aseguran que “la película se basa en alegaciones no contrastadas que supuestamente ocurrieron hace 20 años” y que Jackson “trataba a los niños con respeto y nunca les hizo nada hiriente”. EL enfado del frente pro-Jackson ha llegado al extremo de que la página web de IMDB correspondiente a Leaving Neverland ha sido hackeada, y en su lugar aparece: Mentiroso compulsivo 2: La historia de Wade Robson y Jimmy Safechuck.Volvemos a encontrarnos ante un caso en el que se plantea un juicio popular paralelo, teniendo en cuenta que un juez desestimó las causas de ambos demandantes. Sin embargo, la magia del cine juega en esta ocasión en contra de uno de los grandes iconos del entretenimiento, porque resulta muy difícil escuchar los recuerdos de Robson y Safechuck y seguir disfrutando como antes de los rítmicos sobre de ‘Billie Jean’.
La casa de los horrores de Michael Jackson
29
de Enero
de
2019
Actualizado
el
02
de julio
de
2024
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Tras casi una décadas de insinuaciones, juicios y todo tipo de conjeturas, Michael Jackson fue finalmente absuelto en 2005, cuatro años antes de su muerte, de las acusaciones de abuso sexual. Aquella causa, que involucraba también a otro hombre, hizo que varios de los niños que habían compartido proyectos con la estrella del pop saliesen en su defensa, caso de Wade Robson, que había ganado más de una década atrás un concurso imitando a su ídolo. Sin embargo, algún tiempo después, en 2013, Robson sí que demandó a los herederos de Jackson por haber sufrido abusos sexuales cuando apenas contaba seis años. En 2014 actuaría de igual modo Jimmy Safechuck, quien había protagonizado junto a Jackson un popular anuncio de Pepsi en 1988.Al tratarse de casos por la vía civil los demandantes pudieron presentar evidencias descartadas en causas anteriores por la vía penal, tales como evidencias de que Jackson habría pagado casi 200 millones de dólares a una veintena de supuestas víctimas de abusos para silenciar los escándalos, según aseguraban los abogados de los demandantes. Pese a todo, ambas causas fueron desestimadas por motivos técnicos.Sin embargo, la sombra más tétrica vuelve a ceñirse sobre el recuerdo del ‘rey del pop’. Leaving Neverland es el título de un documental que se ha presentado este fin de semana en el Festival de Sundance y que no ha dejado indiferente ni a seguidores ni a detractores de la estrella. El director, Dan Reed, toma partido de manera evidente al invitar a Safechuck y a Robson a describir, sin ahorrar un solo detalle a la audiencia, lo que ocurría intramuros en aquella ‘tierra del horror’ que parecía ser en realidad el Rancho Neverland, que Michael Jackson había levantado en California. Aquel lugar era una Disneylandia a escala para que todos los pequeños amigos de la estrella lo pudieran pasar de fábula cuando iban a visitarlo. Después entraban en la casa y allí, según Safechuck y a Robson, el que lo pasaba de escándalo era él.Los hoy ya adultos ‘niños de Jackson’ cuentan en el documental cómo el cantante los desnudaba y se masturbaba delante de ellos, e incluso a veces planteaba juegos absurdos, como aquel en el que fingían una boda. La casa contaba con un sistema de alarmas concebido para poder alertar a la estrella si alguien estaba próximo a interrumpirle cuando disfrutaba con otro de sus juegos favoritos: obligar a aquellos niños a practicar sexo oral con él.
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