"Muchas veces se habla del emprendimiento en términos muy motivacionales"

Emprender joven en España: el caso de Los Blancos Custom

17 de Enero de 2026
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Emprendimiento Muchas Veces

Hablar de emprendimiento juvenil en España suele mezclar realidades muy distintas. Mientras algunos proyectos nacen con respaldo económico, apoyo familiar y margen para equivocarse, otros lo hacen desde posiciones mucho más frágiles, sin red y con un riesgo personal real. En ese contexto se sitúa el caso de Los Blancos Custom, un proyecto de personalización de vehículos fundado por David, que comenzó con una inversión inicial de 200 euros y que hoy, como tantas pequeñas empresas y autónomos en España, se mantiene activo en un entorno exigente, la exposición constante y la necesidad de que el trabajo no se detenga.

¿Cuándo empiezas con esto?

Con 25 años. Y con 200 euros. Literal. Eso era todo lo que tenía para pedir material. No había web, ni local, ni nada pensado como empresa.

¿Y en ese momento ya querías vivir de ello?

No. Para nada. Yo estaba intentando vivir, sin más. Hubo una época en la que no tenía ni para comer, así que pensar en montar un negocio o en tener un coche era secundario.

Empezó a trabajar con 16 años, mucho antes de que el proyecto tuviera nombre o estructura, su trayectoria estaba marcada por años de búsqueda constante de mejores condiciones laborales, una experiencia compartida por muchos jóvenes en España. En 2024, comenzó a subir vídeos a las redes sociales sobre lo hoy conocemos como Los Blancos Custom, sin estrategia, sin intención comercial y sin pensar en monetizar nada. Era simplemente algo que le gustaba hacer.

¿Cómo aprendiste el oficio?

Como pude. La mayoría de los cursos en este sector son privados y fuera de mi alcance. Así que, en mis ratos libres, aprendí mirando tutoriales, leyendo, probando y equivocándome mucho. Fue un proceso lento, pero no había otra opción.

Cuando una persona empieza a emprender desde cero, ¿Cuáles son las primeras barreras reales con las que se encuentra?

El punto de partida. No todo el mundo empieza desde el mismo sitio y eso lo cambia todo. Hay quien tiene ahorros, apoyo familiar o margen para equivocarse. En mi caso no era así. Luego está todo lo demás: no poder pagar por marketing, no tener infraestructura, buscar proveedores, contactos, no saber cómo funcionan muchas cosas...

Por ejemplo, el primer pedido de material se realizó a través de personas que se presentaban como la marca, pero que en realidad actuaban como intermediarios.

¿Crees que emprender es una opción realista para la gente joven?

No lo sé. Muchas veces se habla del emprendimiento en términos muy motivacionales.

El famoso “si quieres, puedes”, el esfuerzo importa, claro, pero no explica todo. Influye el contexto, la situación personal de cada uno, la salud, el entorno y también la suerte. Hay mucha gente que se esfuerza lo mismo o más y no llega.

¿Hasta qué punto las redes son necesarias?

En mi caso, las redes han sido muy importantes para que el proyecto creciera, sin ellas, no sería lo que es, pero también te exponen mucho.

Mis vídeos se viralizaron de la noche a la mañana y, a partir de ahí, dejó de ser algo que pudiera controlar. Mi cuenta se convirtió en un espacio donde cualquiera podía decir lo que quisiera y desahogar su ira sin consecuencias, comentarios que probablemente en persona no dirían y reacciones claramente desproporcionadas, porque mis vídeos nunca han sido provocadores ni con intención de generar conflicto. Recuerdo esa noche perfectamente, me la pasé llorando de la impotencia.

Hoy el proyecto tiene una presencia consolidada en redes sociales. Entre Instagram y TikTok suman más de 40.000 seguidores y sus vídeos alcanzan habitualmente entre 10.000 y 50.000 visualizaciones, una visibilidad que se ha convertido en parte imprescindible —y también exigente— del trabajo.

¿Cómo ves el mundo del motor desde dentro?

Muy estigmatizado. Parece que si te gustan los coches eres conflictivo, y no tiene nada que ver con la realidad. Además, es un sector dominado históricamente por hombres, también me gustaría que eso cambiase y ver más mujeres pilotos, mecánicas, vinilando coches…

¿Qué es lo que menos se ve de sacar adelante un proyecto así?

El cansancio constante. No solo físico, también mental, que te cuestionen el precio o intentar rebajarlo cuando se trata de un pequeño comercio, algo que rara vez ocurre con las grandes marcas, al pequeño emprendimiento siempre se le pide más: descuentos, favores o trabajos gratuitos.

¿Qué te gustaría que fuese el proyecto con el tiempo?

No busco nada grandilocuente. Me gustaría que se asociara a un espacio seguro. Para mujeres y hombres a los que les gusten los coches, la creatividad y la cultura urbana.

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