La Agrupación de Periodistas de UGT (AGP-UGT) expresa su más firme condena ante el asesinato de tres periodistas en la localidad de Jezzine, en el sur del Líbano, víctimas de un ataque perpetrado por el ejército de Israel mientras ejercían su labor informativa. Este crimen constituye un ataque directo contra la libertad de prensa y una violación flagrante de las normas básicas del Derecho Internacional Humanitario.
Los periodistas libaneses Ali Shaib, Fatima Ftouni y Mohammad Ftouni, que trabajaban para las cadenas Al-Mayadeen y Al-Manar, fueron alcanzados por un ataque con dron el pasado 28 de marzo mientras cubrían la situación sobre el terreno y se encontraban debidamente identificados como profesionales de los medios. La Federación Internacional de Periodistas (FIJ) ha condenado estos asesinatos con la máxima contundencia y ha exigido una investigación internacional independiente que permita esclarecer los hechos y depurar responsabilidades.
Un patrón de violencia contra la prensa
Este asesinato no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de creciente violencia contra periodistas en zonas de conflicto. La AGP-UGT advierte de la existencia de un patrón sistemático de ataques que incluye el señalamiento deliberado de profesionales de la información, la destrucción de infraestructuras de comunicación y la imposición de bloqueos informativos que impiden el acceso a fuentes independientes.
El hecho de que estos tres periodistas fueran atacados mientras desempeñaban su trabajo, claramente identificados como tales, refuerza la gravedad de lo sucedido. Los periodistas son civiles protegidos por el Derecho Internacional Humanitario, y su protección no es una opción, sino una obligación jurídica para todas las partes implicadas en un conflicto armado.
La AGP-UGT alerta además sobre el aumento de campañas de desinformación que buscan justificar o minimizar este tipo de ataques, deshumanizando a las víctimas y erosionando la credibilidad del periodismo. Estas prácticas constituyen una forma adicional de violencia que agrava la vulneración del derecho a informar y a ser informado.
Compromiso con la ética y la verdad
Frente a este escenario, la Agrupación de Periodistas de UGT reafirma su compromiso con los principios fundamentales del periodismo: la veracidad, la independencia y la responsabilidad social. Informar desde zonas de conflicto implica riesgos extremos, pero también exige una ética profesional inquebrantable.
La AGP-UGT insta a todos los profesionales de la información a extremar la verificación de datos, a priorizar los testimonios locales y a actuar con rigor en el tratamiento de la información. La presión política, económica o militar no puede condicionar el ejercicio del periodismo. La lealtad con la verdad es un principio irrenunciable.
Asimismo, recordamos que cualquier intento de censura, intimidación o manipulación informativa debe ser denunciado de forma inmediata. La defensa de la libertad de prensa no es solo una responsabilidad de los periodistas, sino un pilar esencial de cualquier sociedad democrática.
Exigencia de responsabilidades
La AGP-UGT exige a la comunidad internacional una respuesta firme e inmediata ante estos hechos. Es imprescindible que se lleve a cabo una investigación independiente, transparente y con garantías, que permita identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia.
Reclamamos a los Estados implicados y a los organismos internacionales que adopten medidas concretas para garantizar la protección efectiva de los periodistas en zonas de conflicto. Esto incluye el establecimiento de mecanismos de supervisión, la imposición de sanciones ante violaciones del derecho internacional y el refuerzo de los marcos legales que protegen a los comunicadores.
Asimismo, instamos a instituciones como Naciones Unidas y la UNESCO a avanzar en la creación de instrumentos jurídicos vinculantes que combatan la impunidad de los crímenes contra periodistas y refuercen su protección a nivel global.
Solidaridad y acción colectiva
La Agrupación de Periodistas de UGT hace un llamamiento a la solidaridad internacional entre sindicatos, asociaciones de prensa y organizaciones de defensa de los derechos humanos. La protección de los periodistas no puede depender únicamente de iniciativas individuales, sino que requiere una acción coordinada y sostenida en el tiempo.
Proponemos el fortalecimiento de redes internacionales de apoyo, la creación de fondos específicos para coberturas independientes en zonas de conflicto y el impulso de campañas de solidaridad con los profesionales que trabajan en condiciones de riesgo extremo.
No podemos olvidar que detrás de cada periodista asesinado hay una historia, una vida y una familia. La muerte de estos tres profesionales no solo supone una pérdida irreparable para el periodismo, sino también para la sociedad en su conjunto, que ve limitado su derecho a conocer la verdad.
La AGP-UGT traslada su más sentido pésame a las familias, compañeros y compañeras de las víctimas, y reitera su compromiso firme en la defensa de la libertad de prensa y de la dignidad de quienes la ejercen.
Porque cuando se asesina a un periodista, no solo se silencia una voz: se ataca el derecho de toda la ciudadanía a estar informada. Y ese ataque no puede quedar impune.