Zapatero: "Quiero que se pronuncien Argentina, Ecuador o Bolivia sobre la 'prioridad nacional' de PP y Vox"

Según el expresidente, el Partido Popular se encuentra "completamente pillado" por el discurso de la extrema derecha, perdiendo la batalla del relato y abandonando el patriotismo constitucional

22 de Abril de 2026
Actualizado el 24 de abril
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Zapatero Prioridad Nacional

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha irrumpido en el debate público con una crítica demoledora hacia la propuesta de "prioridad nacional" impulsada por Vox y asumida parcialmente por el Partido Popular en diversos pactos autonómicos. Para el antiguo líder socialista, esta estrategia de vincular el acceso a los servicios públicos al origen o al estatus jurídico no es solo un error administrativo, sino una “vergüenza internacional” que equipara a España con las políticas iliberales de Viktor Orbán en Hungría. El análisis de Zapatero, realizada en una entrevista en RTVE, sitúa el foco en la erosión de la igualdad, advirtiendo que este tipo de medidas representan un retroceso de medio siglo en la conquista de los derechos humanos y la dignidad civil en España.

El debate se ha intensificado tras la investidura de María Guardiola en Extremadura, donde el concepto de "arraigo" se ha utilizado como eufemismo para camuflar la exclusión de ciertos colectivos de las prestaciones sociales. Zapatero rechaza tajantemente esta ambigüedad terminológica, señalando que la verdadera intención de las fuerzas reaccionarias es fracturar la cohesión social: “La igualdad es la contraseña de la democracia. Ataca la igualdad por el origen, por la raza, porque vengan de fuera”. Según el expresidente, el Partido Popular se encuentra "completamente pillado" por el discurso de la extrema derecha, perdiendo la batalla del relato y abandonando el patriotismo constitucional que durante décadas fue su bandera.

Frente a la narrativa de la inmigración como amenaza a la seguridad, Zapatero reivindica el éxito de la regularización masiva de 2005, que permitió la integración de unos 600.000 trabajadores en la economía formal. Entre ellos, destacó la presencia de 150.000 empleadas de hogar que prestaban servicio principalmente en hogares de clase media y alta. Para el exdirigente, el verdadero patriotismo reside en la capacidad de integrar y dotar de derechos a quienes realizan los trabajos más duros del país: “He sentido el orgullo como nunca de ser patriota y de ser español de tratar bien a quienes vienen a convivir con nosotros con derechos, con dignidad”. En su visión, una patria no es un club exclusivo de nacionales, sino un proyecto común basado en la justicia.

El análisis político de Zapatero identifica esta ola de conservadurismo como una "reacción machista y supremacista" ante el triunfo global de los valores progresistas, especialmente el feminismo. Argumenta que la extrema derecha está "desesperada" ante el avance de la igualdad de género y la lucha contra el cambio climático, respondiendo con una política de segregación que victimiza a los más débiles. “¿Qué es un país? ¿Qué es una patria? Una patria es un país con justicia”, afirma, subrayando que la exclusión sanitaria o educativa para los hijos de inmigrantes irregulares, como se ha sugerido en algunos pactos, chocaría frontalmente con cualquier tribunal y con el espíritu constitucional español.

Finalmente, Zapatero vaticina que esta deriva fracasará por su propia hipocresía e inconstitucionalidad. Asegura que las fuerzas conservadoras no se atreverán a ejecutar las medidas más radicales de sus acuerdos porque son "inasumibles" en un Estado de derecho moderno. El expresidente hace un llamamiento a la izquierda para que recupere el coraje y realice una pedagogía democrática efectiva: “La tarea política de la democracia es integrar, no marcar ni discriminar”

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