Vox hará sufrir a Feijóo al menos hasta después de las elecciones andaluzas con el objetivo final del reemplazo

Los resultados en Extremadura y Aragón y las expectativas en Castilla y León y Andalucía dan alas a los ultras en su ofensiva de cuanto peor mejor para ellos en su estrategia de desgaste del PP

10 de Febrero de 2026
Actualizado a las 16:50h
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Nolasco Abascal Vox

Nada le hacía pensar a Alberto Núñez Feijóo hasta hace unos días que la teoría fascista del reemplazo iba a tener un significado político completamente diferente al relacionado con la xenofobia y el racismo que rezuma gracias a la férrea defensa de ella que hace la formación ultraderechista Vox e incluso el propio Feijóo estos días previos a las elecciones autonómicas en Aragón este pasado 8 de Febrero. La estrategia electoral diseñada en la sede central del Partido Popular, que pasaba por adelantar las elecciones autonómicas en varias de las comunidades donde gobierna con la excusa de no poder sacar adelante sus presupuestos, se le ha vuelto definitivamente en contra al líder del Partido Popular, que tras las experiencias de Extremadura en diciembre y ahora en Aragón ha visto como sus victorias son aún más tristes que las cosechadas en 2023 en estos territorios, puesto que el PP ha perdido peso y poder respecto al espectacular crecimiento experimentado por la ultraderecha de Vox en estas dos últimas citas electorales.

Cualquier atisbo de pacto entre ambas formaciones de derechas no se ve en lontananza al menos hasta las próximas elecciones andaluzas que se deben convocar antes de junio próximo, e incluso la falta de entendimiento total se puede prolongar hasta la convocatoria de las generales para 2027. El objetivo final de Vox parece claro: sorpasar al PP, reemplazarlo como formación de referencia en todo el espectro político conservador en España. Las formaciones ultraderechistas ya lo han logrado en países europeos clave como Francia o Italia, donde los partidos tradicionales de derechas tienen hoy un respaldo testimonial en detrimento del auge de la ultraderecha. En cambio, otros países donde se les ha plantado cara desde posiciones conservadoras moderadas como Portugal, Alemania o Polonia mantienen a raya el empuje político de las fuerzas ultras.

El objetivo final de Vox parece claro: sorpasar al PP, reemplazarlo como formación de referencia en todo el espectro político conservador en España. La ultraderecha ya lo ha logrado en Francia e Italia

En España, los de Santiago Abascal lo tienen claro. La estrategia del cuanto peor mejor para ellos les está otorgando un inmejorable rédito electoral, por lo que queda ya meridianamente claro a estas alturas que será la hoja de ruta que la dirección de la formación ultraderechista mantendrá al menos hasta la celebración de las dos próximas citas autonómicas, las de Castilla y León el próximo 15 de marzo y las de Andalucía antes de junio. Los intentos de acercamiento a Vox que Feijóo está protagonizando en las últimas semanas para sonrojo de propios y extraños, con el fichaje incluido para su causa del agitador ultra Vito Quiles, evidencian que la sartén la mantiene Abascal completamente por el mango. De ahí que los ultraderechistas se sientan mucho más cómodos presionando desde fuera del poder que asumiendo cualquier tipo de compromiso de gobierno, como ya hicieron en varias comunidades tras las elecciones de 2023 y que terminó con la salida de Vox de todos estos ejecutivos autonómicos en julio de 2024. Desde entonces, las encuestas siempre les ha otorgado a Vox un incremento constante e imparable que aún no ha visto techo. Y la cita próxima de Castilla y León puede ser determinante en este sentido, ya que los ultraderechistas ya lograron 11 procuradores en las Cortes autonómicas en las autonómicas de 2023.

También la cita andaluza será otra prueba de fuego en el pulso que Vox mantiene con el PP, ya que la mayoría absoluta del popular Juan Manuel Moreno Bonilla pende de un hilo según todas las encuestas, sobre todo después del escándalo sanitario de los cribados fallidos del cáncer de mama. Vox ya facilitó la primera investidura de Moreno Bonilla con el peor resultado del PP en la historia de unas elecciones andaluzas e incluso firmó un pacto de gobierno con el PP para facilitar la gobernabilidad. Precisamente este acuerdo fue un elemento clave para que el líder andaluz del PP logrará una histórica mayoría absoluta en los comicios andaluces de junio de 2022. Para la próxima cita de antes de junio, el panorama político es bien diferente a tenor de las inercias que han mostrado las elecciones sucesivas en Extremadura y Aragón y las que previsiblemente resulten en Castilla y León el próximo marzo.

Así las cosas, la teoría fascista del reemplazo la ha tomado al dedillo Vox, pero no exclusivamente en su estrategia electoral contra la migración como eje central de campaña, que también ha comprado ya el PP sin mucho sonrojo, sino sobre todo en su objetivo de superar electoralmente a los de Feijóo como partido de referencia en las derechas. En esa lucha cainita están unos y otros. De momento, las expectativas sonríen a los ultras.

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