Podemos culpa de los desahucios a PP, Vox y Junts

Ione Belarra y los grupos del Grupo Mixto retratan la tibieza del Gobierno en los decretos de vivienda, aunque votarán a favor

02 de Octubre de 2026
Actualizado a la 13:46h
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Podemos pleno vivienda

La sesión de la vivienda ha dejado de lado los discursos encorsetados para convertirse en un ajuste de cuentas en toda regla. Y es que no se trataba solo de salvar un par de decretos; en el fondo, la izquierda le disputaba hoy a Sánchez el relato de la calle, esa que lleva días acampando en la Puerta del Sol y protestando por todo el país.

Ione Belarra subió al atril sin intención alguna de hacer prisioneros.

Para el Gobierno tuvo lo suyo. Calificó la gestión de Moncloa como «otra decepción más» y soltó una frase que resonó con fuerza en la bancada socialista: «Han traído este decreto porque la gente les ha torcido el brazo». Nada de convicción espontánea, vino a decir. Pura presión popular. Les reprochó además que trocearan las medidas en un intento desesperado por rascar los votos de Junts.

Pero donde de verdad apretó el acelerador fue contra la derecha y los independentistas catalanes.

Mirando fijamente a los escaños del PP, de Vox y de Junts, los señaló con el dedo sin miramientos: si los decretos caen, serán los responsables morales de cada familia desahuciada a partir de mañana. Así de claro. Para Belarra, la frontera está clara entre quienes buscan proteger a la gente y quienes prefieren cuidar las rentas del capital inmobiliario.

Y entre reproche y reproche, un guiño a la calle.

La líder de Podemos quiso agradecer a quienes llevan días durmiendo en las plazas. «Por fin no son los fachas los únicos que salen a la calle. Nos han regalado esperanza», soltó con contundencia, celebrando que el caso de Maricarmen —la vecina que logró frenar su desalojo— sea fruto de la resistencia vecinal y no de la buena voluntad de los despachos políticos.

El resto de los socios habituales del Gobierno apretaron los dientes y votaron que sí. Por puro pragmatismo.

Néstor Rego, del BNG, lo resumió rápido: son medidas urgentes. Hay que poner coto a los fondos buitre y limitar los alquileres ya, sin más rodeos. En una línea parecida se movió Cristina Valido, de Coalición Canaria. Dijo que estar en el "no" permanente no arregla nada cuando la gente lo está pasando mal en la calle. ¿Que faltan cosas? Muchas. Faltan créditos para jóvenes, falta vivienda pública y sobra burocracia, pero por algo hay que empezar.

El momento más bronco, sin embargo, lo protagonizó Àgueda Micó, de Compromís.

Micó criticó al PSOE por haber tardado ocho años en traer lo que la calle ha exigido en dos meses, pero lo gordo vino cuando encaró a la oposición con nombres y apellidos. Sacó a relucir casos personales de diputados del PP y de Vox cuyos propios familiares vulnerables se beneficiarían del decreto que hoy votan en contra.

Ahí el tono subió de vueltas. La diputada valenciana no se cortó un pelo y remató desde la tribuna con una frase que dejó helado al hemiciclo: «Venderían hasta a su madre por una caricia de los poderosos».

Los puentes, salta a la vista, han quedado totalmente destruidos. El marcador del Congreso reflejará los números, sí, pero lo que ha quedado claro esta mañana es que la vivienda se ha convertido en una grieta insalvable que amenaza con llevarse la legislatura por delante.

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