Las baronías territoriales del Partido Popular han acogido con algo más que escepticismo el giro de timón de la dirección del partido para tomar el mando en las negociaciones con la ultraderecha para conformar gobiernos en las autonomías donde se han celebrado elecciones de forma más reciente, Extremadura y Aragón. El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, que debe convocar las andaluzas antes del próximo junio, ha sido el primero en rebelarse de forma velada contra esta imposición procedente de la sede central del partido en la madrileña calle Génova 13.
Las últimas encuestas coinciden en que el PP de Moreno Bonilla podría perder la actual mayoría absoluta que ostenta en la actualidad en el Parlamento autonómico con 58 diputados (la mayoría absoluta son 55) y se vería obligado a pactar con Vox, algo que ya hizo en 2019, siendo el primer dirigente político en todo el territorio nacional que pactó con la ultraderecha un acuerdo de investidura, rompiendo sin más de un plumazo el cordón sanitario que en el resto del continente europeo las derechas y otras formaciones liberales se venían autoimponiendo para aislarse frente al empuje de la ultraderecha.
"Yo soy partidario de que las negociaciones se hagan en un nivel más cercano”, ha asegurado este jueves Moreno Bonilla en una entrevista en la Cadena Ser. De este modo, el presidente andaluz marca distancias con la nueva estrategia diseñada por el líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, para retomar las estancadas negociaciones en Extremadura y Aragón, donde el PP tendrá que firmar acuerdos con la extrema derecha para conformar sus gobiernos respectivos.
Moreno Bonilla apuesta por mantener negociaciones con Vox a nivel autonómico, en contraposición a la nueva hoja de ruta diseñada por Génova. El presidente andaluz defiende que los dirigentes autonómicos del partido son los que poseen “el conocimiento de las singularidades, de las necesidades”. Pese a todo, el barón territorial del PP andaluz no pretende crear con esto un cisma en el partido porque entiende que se debe plegar a lo que decida su partido “a nivel nacional”. Y añade: “Uno tiene que respetar el proyecto político en que uno milita”.
El presidente andaluz fue en 2019 el primer dirigente político en todo el país que pactó con la ultraderecha la investidura, rompiendo así el cinturón sanitario impuesto en el resto del continente europeo
Pese a todo, Moreno Bonilla no quiere ni oír hablar de tener que reeditar un pacto con la ultraderecha, como ya hizo en 2019 para poder llegar a ser el primer presidente andaluz conservador de la historia con el peor resultado cosechado por el PP en Andalucía en unas autonómicas, después de casi cuatro décadas de gobiernos socialistas de forma ininterrumpida.
Vox, no contigo ni sin ti
El presidente andaluz se muestra plenamente convencido de estar “en condiciones de reeditar la mayoría” absoluta que evite cualquier acercamiento a Vox, una formación con la que ha mantenido serios desencuentros durante todo su mandato, pese a haber llegado a acuerdos programáticos durante su primera legislatura en los que asumía en parte sus teorías negacionistas de la violencia machista, contra el cambio climático y otras.
Moreno Bonilla ha lanzado también una clara advertencia a los ultraderechistas en caso de tener que negociar con ellos tras los comicios andaluces del próximo verano: “Vox también tiene que decidir. Se siente muy cómodo no asumiendo responsabilidades y poniendo al PP siempre de malo. Vox más pronto que tarde va a tener que mojarse”. Porque de no ser así, Moreno Bonilla afirma que solo queda un camino: “Si no, nos vemos abocados a una repetición electoral”.