La modestia de Feijóo no conoce límites y su capacidad para gobernar tampoco, según él

El líder del PP acusa a Sánchez de consultar encuestas tras la tragedia ferroviaria de Urda, reivindica su superioridad como gestor y convoca una «reconstrucción nacional» con una modestia difícil de encontrar en sus propias palabras

04 de Noviembre de 2026
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La modestia de Feijóo no conoce límites y su capacidad para gobernar tampoco, según él

Hay políticos que necesitan una campaña electoral para explicar qué harían si llegasen al Gobierno. Alberto Núñez Feijóo parece haber encontrado un procedimiento más sencillo, anunciar que sabe hacerlo. No necesita demostrarlo, basta con proclamarlo. «Y con toda humildad digo: Yo sí sé hacerlo», aseguró ante el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular. La humildad, como puede comprobarse, tiene interpretaciones bastante flexibles cuando se practica desde la sede de Génova.

El dirigente popular ha pasado de aquella memorable afirmación de que no era presidente del Gobierno porque no quería a presentarse como el hombre que España necesita para recuperar la seriedad, el rigor y, por lo visto, hasta la capacidad de funcionar. La modestia no figura entre sus principales dificultades. La coherencia, en cambio, sigue teniendo margen de mejora.

Feijóo eligió una reunión de la dirección de su partido, marcada por el recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Urda, para desplegar una intervención en la que mezcló condolencias, acusaciones de extrema gravedad contra el Ejecutivo, reivindicaciones de su propia trayectoria y una convocatoria a la «reconstrucción nacional». Todo ello a menos de un mes de las elecciones del 29 de noviembre.

La tragedia ocupó una parte central de su discurso. Según el líder del PP, el Gobierno de Pedro Sánchez estaría pendiente de los sondeos para decidir si cesa al ministro de Transportes, Óscar Puente. «Aún no han entregado todos los cuerpos a las familias y están con sondeos para ver si les perjudican o no el cese del ministro», afirmó.

La acusación es extraordinariamente grave. Feijóo atribuye al Gobierno un cálculo electoral sobre una tragedia que ha dejado decenas de víctimas mortales, pero en las declaraciones difundidas no aporta ninguna prueba de que exista semejante consulta demoscópica ni de que las decisiones del Ejecutivo dependan de ella.

Y ahí aparece una de las contradicciones más llamativas de su intervención. El presidente del PP denuncia que Sánchez gobierna pendiente del relato, pero construye su propia intervención política sobre una hipótesis que presenta como si fuera una certeza. Critica la frivolidad y las bravuconadas mientras convierte una acusación sin acreditar en argumento central de campaña.

La gestión como acto de fe

«España no necesita al frente de sus instituciones a un influencer. Necesita alguien que quiera y sepa gobernar», proclamó Feijóo antes de ofrecerse como respuesta a ambas necesidades. La frase encierra una curiosa concepción de la política. El líder popular parece convencido de que su experiencia administrativa constituye por sí sola una garantía de eficacia, como si haber ocupado cargos públicos durante décadas dispensara de explicar qué decisiones adoptaría ante problemas concretos.

Fue presidente de la Xunta de Galicia durante trece años, una trayectoria que puede y debe examinarse con datos, resultados y responsabilidades. Pero haber gobernado no equivale automáticamente a haber gobernado bien, del mismo modo que repetir la palabra «gestión» no constituye un programa de gobierno. Feijóo asegura que ofrece rigor, experiencia y seriedad. Sin embargo, su intervención estuvo atravesada por expresiones que difícilmente encajan con la serenidad que reclama. Llegó a cuestionar la calidad humana de los integrantes del Ejecutivo al afirmar que dudaba de que fueran «buena gente», antes de calificar su actitud de «infame, cruel y ruin».

No deja de resultar singular que alguien que reivindica el respeto como principio fundamental de la vida pública recurra a semejante repertorio para describir a sus adversarios. Quizá la seriedad consista, en su particular interpretación, en pronunciar los insultos con gesto grave y sin levantar demasiado la voz.

El presidente del PP también exigió que Sánchez comparezca personalmente para dar explicaciones sobre el accidente. Es una reclamación política legítima. Los gobiernos deben rendir cuentas, especialmente cuando se produce una tragedia de esta magnitud, y las responsabilidades tienen que investigarse con todos los medios disponibles. Otra cuestión muy distinta es convertir la exigencia de responsabilidades en una sentencia anticipada, sin esperar a que las investigaciones determinen las causas del siniestro y las posibles negligencias.

Feijóo sostiene que los responsables no deberían continuar en sus cargos. Pero una afirmación así exige identificar primero quiénes son esos responsables, qué decisiones adoptaron y qué relación tienen con lo ocurrido. La responsabilidad política puede y debe examinarse sin esperar necesariamente a una condena judicial, aunque eso tampoco autoriza a sustituir los hechos por las conveniencias de una campaña.

Reconstruir España, empezando por las urnas

La intervención alcanzó su momento más ambicioso cuando Feijóo anunció que su objetivo no era destruir al adversario, sino impulsar una «reconstrucción nacional». La expresión tiene una considerable carga histórica y política. Habitualmente se reserva para países que han atravesado guerras, catástrofes devastadoras o crisis institucionales de extraordinaria profundidad. El dirigente popular la utiliza para describir el cambio de Gobierno que pretende conseguir el próximo 29 de noviembre.

La España que presenta Feijóo parece necesitar una reparación integral cuya primera condición sería, naturalmente, que él llegase a la Moncloa. No explicó en esa intervención qué reformas concretas integrarían semejante reconstrucción, pero sí dejó claro quién considera capacitado para dirigirla.

También afirmó que su propósito no es destruir al rival. Una declaración que habría resultado más convincente si no hubiera estado acompañada de acusaciones sobre la supuesta falta de moralidad del Gobierno y de una descalificación personal de sus integrantes. El líder popular encontró tiempo para reprochar al PSOE sus bailes, sus intervenciones televisivas y sus referencias sexuales. Una selección de asuntos que permite hacerse una idea de la amplitud temática con la que entiende la regeneración de la vida pública.

En el tramo final, Feijóo reivindicó la figura de Fátima Báñez y pidió a los dirigentes populares seguir su ejemplo de servicio público. La evocación de una persona fallecida en una tragedia merece respeto, con independencia de las diferencias políticas. Precisamente por eso, conviene distinguir el homenaje a las víctimas de la utilización de su recuerdo como argumento de autoridad en una contienda electoral. La cuestión de fondo no es si Feijóo tiene derecho a aspirar a la Presidencia del Gobierno. Por supuesto que lo tiene. Tampoco si puede cuestionar la actuación del Ejecutivo ante una tragedia ferroviaria. Debe hacerlo si considera que existen razones para exigir explicaciones.

Lo discutible es que pretenda presentarse como encarnación de la prudencia mientras formula acusaciones sin pruebas, o como referente de moderación mientras descalifica moralmente a quienes gobiernan.

Feijóo terminó asegurando que los españoles merecen respeto. En eso resulta difícil discrepar. Lo merecen las víctimas y sus familias, que necesitan conocer la verdad. Lo merecen los profesionales ferroviarios, que no deberían convertirse en piezas de una batalla partidista. Y lo merecen los ciudadanos, a quienes corresponde recibir información contrastada y propuestas políticas reconocibles.

El líder del PP insiste en que sabe gobernar. Puede que el primer paso para convencer a quienes todavía no comparten esa certeza sea comprender que la competencia no se acredita mediante una declaración sobre las propias virtudes. Y que la humildad, por mucho que se invoque, pierde bastante de su significado cuando va seguida de un «yo sí sé hacerlo».

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