La secretaria general de Podemos ha cargado contra el cambio de nombre de Sumar, cuestiona las primarias que no disputan los dirigentes de otras formaciones y reivindica el liderazgo de Irene Montero y Gabriel Rufián. A menos de 48 horas del cierre de las coaliciones, insiste en negociar acuerdos territoriales y acusa al PSOE de haber abandonado las políticas progresistas.
La disputa por la unidad de la izquierda alternativa al PSOE ha entrado en una fase de confrontación política y organizativa a pocas horas de que expire el plazo para registrar las coaliciones de las elecciones generales del 29 de noviembre. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha endurecido este jueves sus críticas contra Frente Amplio, la coalición impulsada por Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar, a la que acusa de intentar presentar como un proyecto nuevo lo que considera una continuidad de la anterior experiencia de Sumar.
En una entrevista en Radio Nacional de España, Belarra ha calificado la nueva denominación electoral de «un juego de trileros» y ha asegurado que el verdadero debate no consiste en encontrar unas siglas capaces de reunir a distintas organizaciones, sino en determinar qué independencia política tendrá la izquierda respecto al PSOE y qué políticas está dispuesta a defender.
«Este cambio de nombres la gente es consciente de que es un juego de trileros para no hablar de lo que hay que hablar, que es que esta legislatura ha sido un desastre en términos de avances progresistas», ha afirmado.
Sus declaraciones llegan después de que Ada Colau ofreciera renunciar a encabezar Frente Amplio e incluso cambiar el nombre de la coalición para facilitar un acuerdo. Mientras tanto, Podemos celebra unas primarias abiertas en las que Irene Montero es la única candidata a la Presidencia del Gobierno y mantiene su acuerdo de colaboración con Esquerra Republicana y Gabriel Rufián.
El choque con Colau: unas primarias con una sola candidata
Uno de los momentos más tensos de la entrevista se ha producido cuando la periodista de RNE ha recordado las críticas de Ada Colau al procedimiento de primarias defendido por Podemos.
La exalcaldesa de Barcelona había cuestionado que la formación morada exigiera primarias para alcanzar acuerdos con otros partidos cuando su principal alianza electoral, la establecida con ERC, no había nacido de unas elecciones internas conjuntas.
Belarra ha rechazado esa comparación. Según su explicación, el entendimiento con Esquerra es un acuerdo entre organizaciones que mantienen sus propios procedimientos democráticos y no una candidatura estatal sometida a una dirección común.
«Yo creo que donde hay contradicción es en fuerzas políticas que se dicen de izquierdas y no están dispuestas a hacer primarias», ha respondido. La secretaria general de Podemos ha acusado a los responsables de Frente Amplio de no aceptar un procedimiento que, según su planteamiento, permitiría resolver las diferencias sobre liderazgos y distribución de puestos.
Sin embargo, la entrevistadora ha señalado una circunstancia evidente: las primarias abiertas de Podemos cuentan finalmente con una sola candidata a la Presidencia, Irene Montero. Ante esa observación, Belarra ha defendido que otros dirigentes podían haberse presentado y ha mencionado expresamente a Ada Colau, Emilio Delgado y Mónica García.
La respuesta explica el argumento de Podemos, pero no elimina la diferencia entre convocar un proceso abierto y conseguir que las principales organizaciones acepten participar en él. Tampoco acredita, por sí sola, que unas primarias organizadas inicialmente desde la iniciativa morada hubieran garantizado condiciones organizativas aceptables para todos los partidos.
Irene Montero y Gabriel Rufián, la apuesta de Podemos frente a Frente Amplio
Belarra ha situado en el centro de su estrategia electoral el acuerdo de colaboración con Esquerra Republicana, que permitirá a Gabriel Rufián participar en la campaña de Irene Montero fuera de Cataluña, mientras Podemos renuncia a presentar una lista propia en esa comunidad.
La dirigente ha presentado esa colaboración como una fórmula que permite sumar esfuerzos sin exigir a los participantes que abandonen sus organizaciones.
«Podemos ha conseguido algo muy difícil, que es cerrar un acuerdo con Esquerra Republicana de Catalunya», ha asegurado, defendiendo que Rufián pueda asumir un papel estatal sin romper su vinculación con ERC.
El acuerdo, sin embargo, no constituye una coalición electoral única en toda España. Se trata de una colaboración entre organizaciones con candidaturas y estructuras diferenciadas, una fórmula que no resuelve automáticamente las discrepancias con Comuns, IU, Más Madrid y Movimiento Sumar.
Frente Amplio, por su parte, mantiene a Colau como propuesta para liderar su candidatura estatal y a Emilio Delgado como cabeza de lista por Madrid. Este último ha reiterado este jueves que la puerta a un acuerdo con Podemos continúa abierta, aunque ha cuestionado que la formación morada negociara simultáneamente su alianza con ERC.
Belarra señala a Izquierda Unida: la batalla electoral está en las provincias
La principal novedad de su intervención ha sido el desplazamiento del debate desde los liderazgos estatales hacia las candidaturas provinciales. Belarra ha asegurado que Podemos mantiene conversaciones con distintas organizaciones y que los acuerdos pueden avanzar en Canarias, Baleares, la Comunidad Valenciana, Andalucía, Murcia, Asturias y Cantabria.
La secretaria general ha atribuido especialmente a Izquierda Unida la responsabilidad de facilitar esas alianzas territoriales. «Si no hay acuerdo en Madrid y Barcelona [...] Izquierda Unida tiene una responsabilidad de cerrar acuerdos con Podemos», ha sostenido. La estrategia coincide con los avances conocidos este jueves en las conversaciones de Aragón, Baleares, Canarias y la Comunidad Valenciana, aunque todavía no todos se han traducido en acuerdos electorales registrados.
Belarra ha defendido, además, que la separación de candidaturas en Madrid y Barcelona no supone una pérdida de votos de izquierda debido a la elevada proporcionalidad de ambas circunscripciones.
Esta última afirmación necesita una matización importante. Aunque Madrid y Barcelona reparten muchos más escaños que las provincias pequeñas, el sistema D'Hondt y el umbral legal del 3 % pueden penalizar a las candidaturas fragmentadas. No existe garantía matemática de que varias listas obtengan conjuntamente los mismos diputados que una candidatura unitaria.
Del conflicto con Sumar a la ruptura política con el PSOE
Más allá de las negociaciones, Belarra ha dirigido una parte sustancial de sus críticas contra la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez durante la legislatura.
La dirigente considera que la desaparición de Podemos del Ejecutivo y su sustitución por Sumar modificaron las relaciones de fuerza dentro de la coalición gubernamental. Según su interpretación, el PSOE ha podido imponer sus posiciones en materias como vivienda, gasto militar y política económica.
Belarra ha acusado al Gobierno de haber sido incapaz de contener la especulación inmobiliaria, ha denunciado el aumento del gasto militar y ha situado la falta de políticas sociales entre las causas del descontento ciudadano.
Para marcar distancias, ha reivindicado las medidas impulsadas por Unidas Podemos durante el Gobierno de coalición anterior, especialmente la protección frente a los desahucios y las iniciativas aprobadas durante la pandemia.
También ha defendido la regularización migratoria como uno de los principales avances de la legislatura actual, atribuyendo a la presión negociadora de Podemos un papel decisivo.
No obstante, su afirmación de que el Ejecutivo no ha conseguido ningún otro avance progresista constituye una valoración política, no un inventario contrastado de las medidas aprobadas. Lo mismo ocurre con su denuncia de un aumento del 122 % del gasto militar, un porcentaje cuya comprobación exige especificar los ejercicios presupuestarios y la metodología de cálculo.
Vivienda: Podemos plantea expropiar los inmuebles de los fondos buitre
La política de vivienda ha vuelto a ocupar un lugar destacado en la intervención de Belarra, coincidiendo con las movilizaciones ciudadanas y la huelga general de 24 horas convocada para el 11 de noviembre.
La secretaria general ha reclamado una política mucho más intervencionista frente a la acumulación de inmuebles por parte de grandes inversores. «Hay que ir con firmeza a decir que vamos a expropiar las viviendas de los fondos buitre para hacer un parque de alquiler social», ha manifestado.
La propuesta supone una posición política concreta, aunque Belarra no ha detallado durante la entrevista su alcance, sus mecanismos jurídicos ni la financiación necesaria para ejecutarla. La expropiación por causa justificada de utilidad pública o interés social está contemplada en el artículo 33 de la Constitución, pero exige cumplir las garantías legales y el régimen indemnizatorio correspondiente.
Belarra también ha reprochado al PSOE haber utilizado la vivienda como eje de su campaña electoral sin haber adoptado, a su juicio, medidas suficientes para reducir los alquileres.
Estas críticas muestran que la discusión entre Podemos y Frente Amplio no se limita a la confección de listas: también existe una disputa sobre la relación que cada organización pretende mantener con un eventual Gobierno socialista.
La unidad que todos reivindican y que sigue sin concretarse
La paradoja de estas negociaciones es que prácticamente todos sus protagonistas aseguran defender la unidad electoral, aunque discrepan sobre el procedimiento para conseguirla.
Colau ha ofrecido apartarse y revisar las siglas. Podemos propone primarias y reivindica el liderazgo de Montero y Rufián. Izquierda Unida reclama una alianza amplia y mantiene contactos con distintas organizaciones territoriales. Más Madrid y Movimiento Sumar avanzan en la construcción de Frente Amplio.
Las posiciones no son idénticas, pero tampoco permiten afirmar que las conversaciones estén completamente rotas. El problema es que el calendario electoral ya no admite demoras prolongadas. El plazo para registrar coaliciones concluye este viernes 16 de octubre a las 23.59 horas.
Belarra ha concluido su intervención insistiendo en que las conversaciones continuarán hasta el último momento. La dirigente ha llegado a bromear sobre la intensidad de las negociaciones que le esperan al abandonar la radio: «Ahora en cuanto cuelgue sigo haciendo 20 llamadas por minuto y seguimos trabajando».
El desenlace permitirá comprobar qué acuerdos territoriales se materializan, dónde concurrirán candidaturas separadas y hasta qué punto las declaraciones favorables a la unidad se traducen en compromisos electorales.
Por ahora, la izquierda alternativa al PSOE llega a las últimas horas de negociación con proyectos diferenciados, acusaciones cruzadas y una cuestión pendiente: cómo convertir la coincidencia en determinadas reivindicaciones sociales en una fórmula electoral aceptada por sus principales organizaciones.
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