Feijóo: "Por fin puede irse quien nunca debió llegar tan lejos"

El líder del PP ha hecho una lectura del adelante electoral basada en que la legislatura del Gobierno de coalición ha colapsado por su propia fragilidad parlamentaria y ha comenzado la cuenta atrás para el relevo en el Palacio de La Moncloa.

05 de Octubre de 2026
Actualizado a las 10:43h
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Feijóo: adelanto electoral

El anuncio del adelanto de las elecciones generales fue recibido en la planta noble de Génova con la satisfacción contenida de quien ve cumplirse una profecía largo tiempo esperada. Cuando Alberto Núñez Feijóo se situó tras la atril institucional, el mensaje que proyectó la escenografía tras de sí no dejaba espacio a las lecturas ambiguas: la legislatura del Gobierno de coalición ha colapsado por su propia fragilidad parlamentaria. Y ha comenzado la cuenta atrás para el relevo en el Palacio de La Moncloa.

Lejos de encajar el escenario de las urnas como un desafío imprevisto, el jefe de la oposición compareció ante los medios con un discurso vibrante. Diseñado con la cadencia de los grandes mítines de campaña. Feijóo celebró la disolución de las Cortes como un acto de justicia poética para la ciudadanía. Convencido de que la consulta popular permitirá restablecer el equilibrio democrático roto por las alianzas del Ejecutivo central.

"Por fin España dirá lo que piensa, por fin decidirán los españoles. Volverá a hablar la mayoría y no unos pocos", enfatizó con rotundidad, situando la cita electoral como la victoria de la centralidad sociológica frente a las exigencias de las minorías territoriales.

La enmienda a la totalidad

El diagnóstico de la situación nacional realizado por el líder conservador funcionó como un ajuste de cuentas directo contra la gestión de Pedro Sánchez. Feijóo arremetió contra los tres años de mandato socialista acusando al Presidente de haber agotado el crédito político de la nación sin haber logrado resolver las preocupaciones esenciales de las familias.

Para el presidente de los populares, la salida de Sánchez del poder no es solo una contingencia electoral. Sino una exigencia moral previa para desbloquear el futuro del país. "Por fin puede irse quien nunca debió llegar tan lejos. Es la única buena noticia que Sánchez podía dar a estas alturas", aseveró sin rodeos, enmarcando el final abrupto del mandato en el catálogo de los alivios institucionales.

En el núcleo de su argumentación, Feijóo denunció la paradoja de un Estado que ha recaudado como nunca a través de la presión fiscal. Sin que esa bonanza de las arcas públicas se haya traducido en una mejora tangible de las infraestructuras o del estado del bienestar.

El deterioro de los servicios públicos y la crisis del alquiler articularon la crítica más severa de la jornada. "Las dificultades de los españoles se han acumulado durante estos años. El Estado ha dispuesto de más recursos que nunca y, sin embargo, hoy la vivienda está inalcanzable, faltan médicos y sobran huelgas, empeora el nivel educativo, la inmigración está descontrolada", sentenció dibujando un panorama de parálisis gubernamental donde la gestión administrativa ha cedido paso al cálculo partidista.

De la protesta a las urnas

La comparecencia desde Génova, articulada de forma monográfica y sin turno para las preguntas de los periodistas, buscó también conectar el descontento canalizado por las movilizaciones de los últimos meses con la respuesta democrática que debe salir de los colegios electorales.

El líder del PP recordó la presencia constante de la marea conservadora en las calles para protestar contra las cesiones normativas del Ejecutivo. Apelando a que esa indignación cívica encuentre ahora su canalización definitiva a través de la papeleta de la alternativa. Con la mirada puesta en el voto útil y en el electorado desencantado del centro político, Feijóo apeló a la ciudadanía a elegir entre la continuidad del modelo actual o la apertura de un nuevo ciclo institucional.

"Los ciudadanos deben decidir ahora si quieren cuatro años más de lo que hemos estado viviendo o quieren darle una oportunidad al cambio", planteó poniendo sobre la mesa un dilema binario que aspira a polarizar la contienda entre la parálisis de la coalición progresista y la estabilidad de una nueva mayoría.

El compromiso de la reconstrucción

Al cierre de su alocución, el candidato popular asumió el reto con la solemnidad de quien se sabe a las puertas de asumir las riendas del Estado en un momento de enorme complejidad socioeconómica. La promesa de reconstrucción institucional fue planteada como un deber patriótico frente al desgaste de la convivencia y el desajuste de las cuentas públicas acumulado durante la legislatura. Evocando el trabajo pendiente y la exigencia del momento histórico, Feijóo quiso proyectar una imagen de liderazgo sereno y determinación firme ante el electorado.

"Soy consciente de la dimensión del trabajo que habrá que hacer; no me temblará el pulso", prometió ante las cámaras. Antes de ligar las movilizaciones del pasado con el veredicto del futuro inmediato: "Hemos salido muchas veces a la calle en esta legislatura con el compromiso de reparar España. Ahora contamos con la oportunidad de hacerlo desde las urnas".

La precampaña ha arrancado formalmente. Y Génova encara la recta final hacia las urnas con el viento a favor. Y la bandera del cambio flameando en todo lo alto porque al final, como en tantas otras veces, la política es el arte de convertir la adversidad en oportunidad. Y Feijóo lo sabe mejor que nadie.

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