Feijóo pide respeto a las víctimas, pero evita condenar los insultos de Abascal durante el luto por Urda

Dos formas de actuar ante el duelo, pero una ofensiva política que apunta al mismo objetivo: desalojar a Sánchez de La Moncloa: elude censurar a Vox por mantener sus mítines y llamar «Óscar Muerte» al ministro

30 de Octubre de 2026
Actualizado a las 15:05h
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Feijóo pide respeto a las víctimas, pero evita condenar los insultos de Abascal durante el luto por Urda
Feijóo pide respeto a las víctimas, pero evita condenar los insultos de Abascal durante el luto por Urda

Alberto Núñez Feijóo ha convertido la tragedia ferroviaria de Urda en uno de los principales argumentos de su ofensiva contra Pedro Sánchez. Este viernes, después de reunirse con quince expertos en seguridad ferroviaria, ha reclamado responsabilidades políticas, acusado al Gobierno de abandonar la seguridad del ferrocarril y advertido de que, si el presidente y el ministro de Transportes no dimiten, el Partido Popular intentará apartarlos en las elecciones del 29 de noviembre.

Pero ha sido una pregunta sobre Santiago Abascal la que ha dejado al descubierto los límites de su discurso sobre el respeto institucional.

Mientras Feijóo insistía en la necesidad de honrar a los fallecidos, un periodista le ha preguntado qué opinaba de que Vox mantuviera sus actos electorales durante el luto nacional y de las expresiones utilizadas por su líder contra Óscar Puente, al que ha llamado «Óscar Muerte», además de sus declaraciones sobre los minutos de silencio y las «plañideras en funerales».

La respuesta del presidente del PP no ha incluido una condena, un reproche ni una censura expresa. «Cada uno es libre de afrontar el dolor como considere y es libre de afrontar su responsabilidad política como considere», ha contestado.

Feijóo ha añadido que cada formación es responsable de sus palabras y actuaciones. Pero no ha querido valorar las palabras concretas de Abascal.

Un respeto que no alcanza para reprochar los insultos de Vox

La diferencia entre las actuaciones de ambos partidos existe y resulta importante. El Partido Popular suspendió sus actos de precampaña tras el accidente y participó en los homenajes a las víctimas. Vox decidió mantener los suyos, argumentando que el duelo no debía impedirle denunciar al Gobierno.

Sin embargo, cuando Feijóo tuvo la oportunidad de cuestionar las expresiones del líder de Vox, optó por no hacerlo.

Abascal había elevado sus ataques hasta llamar al ministro «Óscar Muerte» y «ministro de la muerte». También había presentado la continuidad de sus actos electorales como una forma de evitar que el luto se utilizara para silenciar a su partido.

Esas declaraciones no son una interpretación de sus adversarios: fueron pronunciadas públicamente y recogidas por distintos medios.

Feijóo, que había calificado de «cobarde» e «inmoral» la búsqueda de un único responsable entre los trabajadores del centro de control de Adif, no empleó un lenguaje semejante para valorar las descalificaciones de Abascal.

La contradicción política resulta evidente: exige rigor y respeto al Gobierno, pero evita aplicar una exigencia verbal equivalente a una fuerza con la que el PP ha compartido acuerdos de gobierno.

Dos accidentes, 115 muertos y unas responsabilidades que todavía se investigan

La comparecencia de Feijóo ha incluido acusaciones especialmente graves.

«Han muerto 46 personas por un mantenimiento deficiente por parte del Gobierno en Adamuz y al menos 69 en Toledo porque el Gobierno no renovó un sistema de seguridad obsoleto cuando debería haberlo hecho», ha afirmado.

El problema es que esas dos relaciones causales no están establecidas definitivamente por las investigaciones.

En Adamuz, los informes conocidos apuntan a una rotura de la vía y a posibles problemas en una soldadura, pero la investigación judicial continúa abierta. En Urda, la reconstrucción inicial del Ministerio de Transportes sitúa entre los elementos centrales las decisiones adoptadas desde el centro de control de Adif después de la interrupción del sistema LZB.

La implantación del ERTMS acumulaba un retraso reconocido por el propio Puente. Pero de ahí no se desprende automáticamente que su entrada en funcionamiento hubiera evitado la colisión.

Feijóo puede exigir responsabilidades políticas sin esperar al cierre de los procedimientos judiciales. Lo que no puede hacerse periodísticamente es convertir sus hipótesis sobre las causas de los accidentes en hechos definitivamente acreditados.

También ha asegurado que España concentra siete de cada diez muertos de la alta velocidad mundial, sin identificar durante su intervención la fuente, el periodo de referencia ni la metodología utilizada.

Son afirmaciones de gran impacto político y emocional que exigen pruebas de la misma contundencia.

Puente como «fusible» y Sánchez como objetivo final

Feijóo tampoco se ha limitado a solicitar la salida del ministro de Transportes.

Ha presentado a Óscar Puente como un «fusible» que, según su interpretación, Pedro Sánchez pretende conservar para evitar que las responsabilidades políticas alcancen directamente a la Presidencia del Gobierno.

«Si no dimiten ellos, les dimitiremos en las urnas», ha proclamado.

La coincidencia con Vox aparece aquí con especial claridad. Ambos dirigentes sitúan a Sánchez en el centro de la responsabilidad política y utilizan las tragedias ferroviarias como argumento para exigir su salida.

No obstante, sus formas de intervención pública han sido distintas: mientras Feijóo ha presentado una propuesta de auditoría ferroviaria, revisión de la red y refuerzo del mantenimiento, Abascal ha mantenido la actividad electoral y ha utilizado descalificaciones personales contra el ministro.

Ese contraste es precisamente el que hacía pertinente la pregunta formulada al presidente popular. Y el que su respuesta dejó sin resolver. 

Angrois, la pregunta que Feijóo tampoco quiso desarrollar

Durante la rueda de prensa, otro periodista ha recordado a Feijóo sus declaraciones tras el accidente ferroviario de Angrois, ocurrido en 2013, cuando gobernaba el Partido Popular.

La pregunta planteaba si existía una contradicción entre sus referencias de entonces al fallo humano y a la separación de las investigaciones judiciales y políticas, y su insistencia actual en atribuir responsabilidades al Gobierno antes de que concluyan las investigaciones.

Feijóo ha defendido su actuación y ha asegurado que su posición fue respaldada judicialmente.

Sin embargo, no ha desarrollado una comparación precisa entre los criterios políticos que defendía entonces y los que exige ahora.

Ha preferido trasladar la discusión a sus diferencias con Sánchez y Puente, asegurando que, si llegara a presidir el Gobierno, no permitiría que un ministro dedicara tanto tiempo a las redes sociales como el actual titular de Transportes.

El duelo de Fátima Báñez y una campaña que no se detiene por igual

La tragedia ha golpeado también personalmente al Partido Popular. Este viernes se celebran los actos de despedida de la exministra Fátima Báñez, cuyo fallecimiento en el accidente fue confirmado por la CEOE.

Feijóo ha comenzado su comparecencia recordándola y agradeciendo las muestras de afecto recibidas.

Ese dolor merece el mismo respeto que el de todas las familias afectadas, sin distinciones ideológicas.

Precisamente por eso, la pregunta sobre las palabras de Abascal tenía especial trascendencia: cuestionaba si el respeto reclamado durante el luto debía aplicarse también a la forma de hacer oposición.

El presidente del PP ha optado por no responder directamente.

La tragedia exige una investigación completa, responsabilidades cuando procedan y medidas concretas para reforzar la seguridad ferroviaria. Las propuestas de auditoría y mantenimiento pueden y deben discutirse por su contenido, con independencia del partido que las formule.

Pero también exige distinguir entre los hechos probados, las hipótesis técnicas y las acusaciones electorales.

Feijóo y Abascal no han actuado de la misma manera durante el luto. Lo que sí comparten es la decisión de situar a Sánchez en el centro de su ofensiva política antes de que se conozcan todas las conclusiones de las investigaciones. Y cuando se le ha pedido a Feijóo que juzgue las palabras de su competidor a la derecha, ha preferido no hacerlo.

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