Ayuso presume de listas de espera en la sanidad pública mientras oculta la letra pequeña de las derivaciones a la privada

La Comunidad de Madrid utiliza datos reales del Ministerio de Sanidad, pero los presenta de forma triunfalista: la demora de 50 días solo refleja la lista estructural y deja fuera a pacientes que rechazan ser derivados a otros centros, incluidos privados.

16 de Abril de 2026
Actualizado a las 10:48h
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La presidenta Díaz Ayuso en su visita al Centro Especializado de Atención Diurna para enfermos de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) en el Hospital público Enfermera Isabel Zendal
La presidenta Díaz Ayuso en su visita al Centro Especializado de Atención Diurna para enfermos de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) en el Hospital público Enfermera Isabel Zendal

La nota difundida por la Comunidad de Madrid sobre las listas de espera sanitarias parte de una cifra cierta, pero construye con ella un relato incompleto. El Gobierno regional afirma que Madrid lidera por cuarto año consecutivo los tiempos de espera más bajos de España para operaciones quirúrgicas no urgentes, con 50 días de demora media, frente a los 121 días de media nacional y los 142 de Cataluña. También sostiene que solo el 0,8 % de los pacientes espera más de seis meses para una intervención, frente al 21,6 % del conjunto del país. Esos datos aparecen en la nota oficial madrileña, que los atribuye al último informe del Ministerio de Sanidad con datos de diciembre de 2025.

Opinión de los ciudadanos sobre la Lista de espera hospitalaria según CCAA
Opinión de los ciudadanos sobre la Lista de espera hospitalaria según CCAA

El problema no está tanto en la cifra como en su uso político. Madrid no inventa el dato de los 50 días, pero lo convierte en una conclusión absoluta: “la mejor sanidad de España”, “los mejores profesionales”, “la menor demora” y una supuesta demostración de eficacia del modelo madrileño. La realidad es más compleja. El dato del Ministerio mide la lista de espera quirúrgica estructural, es decir, una categoría concreta dentro del sistema de espera. No equivale necesariamente a todos los pacientes pendientes de intervención ni permite explicar por sí sola cómo se consigue esa demora media.

Ahí aparece la letra pequeña. En Madrid existe una categoría especialmente relevante: los pacientes que han rechazado una derivación. La propia Comunidad de Madrid incluye en sus registros a personas que no aceptan ser operadas en un centro alternativo, que puede ser público o privado. Esos pacientes permanecen esperando, pero no forman parte del dato estrella que se utiliza para presumir de los 50 días. Por eso el titular oficial ofrece una foto parcial: enseña la parte más favorable del sistema y deja en sombra el mecanismo de derivaciones que ayuda a aligerar la lista estructural.

La nota madrileña tampoco explica que la reducción de tiempos de espera no puede analizarse sin observar el peso de la colaboración público-privada. Si una comunidad deriva actividad quirúrgica a centros privados o concertados, puede reducir la presión sobre determinados hospitales públicos y mejorar sus indicadores oficiales. Pero eso no demuestra necesariamente que el sistema público esté funcionando mejor en términos estructurales; puede significar que una parte de la respuesta sanitaria se está desplazando hacia operadores privados.

La diferencia es importante. No es lo mismo decir que Madrid tiene mejores tiempos de espera que explicar cuántos pacientes salen de la lista ordinaria porque aceptan una derivación, cuántos rechazan esa opción, cuánto esperan quienes la rechazan y qué volumen real de actividad quirúrgica se apoya en centros privados. Sin esos datos, la afirmación de que Madrid “lidera” las listas de espera es formalmente compatible con el informe del Ministerio, pero políticamente exagerada.

El caso de las consultas externas sigue una lógica parecida. La Comunidad de Madrid asegura que se sitúa entre las mejores autonomías, con 68 días de espera media para consultas con especialistas, frente a los 102 días de media nacional. El dato también está alineado con el informe ministerial que cita la propia nota. Sin embargo, de nuevo se usa como prueba global de excelencia, cuando las listas de espera son un indicador agregado que no refleja por sí solo la accesibilidad real al sistema, la saturación de la Atención Primaria, las demoras diagnósticas o la desigualdad entre hospitales y especialidades.

La nota de la Comunidad de Madrid, por tanto, no puede calificarse simplemente de falsa. Sus cifras centrales proceden del Ministerio de Sanidad. Pero sí puede calificarse de sesgada, incompleta y propagandística. Selecciona los indicadores más favorables, omite las categorías menos cómodas y evita explicar el papel de las derivaciones. El resultado es un mensaje pensado para convertir un dato administrativo en una victoria política.

Datos del Registro Unificado de Lista de Espera Quirúrgica
Datos del Registro Unificado de Lista de Espera Quirúrgica

La clave está en distinguir entre dato y relato. El dato dice que Madrid aparece con una demora quirúrgica estructural media de 50 días. El relato dice que eso prueba que Madrid tiene “la mejor sanidad de España”. Lo primero es verificable; lo segundo es una interpretación interesada. Y esa interpretación se debilita cuando se observa que una parte de los pacientes queda fuera del titular porque ha rechazado ser derivada a otro centro, incluidos centros privados.

En definitiva, la nota de la Comunidad de Madrid significa esto: el Gobierno regional utiliza un indicador real del Ministerio para vender una imagen de excelencia sanitaria, pero no cuenta toda la historia. Madrid presenta la lista estructural como si fuera la totalidad del problema, presume de los mejores tiempos de espera y silencia el papel que desempeñan las derivaciones en el funcionamiento del sistema. No hay una mentira directa en las cifras principales; hay una exageración política construida sobre una verdad parcial.

 

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