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La Tercera Guerra Mundial está a punto de comenzar

01 de Marzo de 2026
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La Tercera Guerra Mundial está a punto de comenzar

Poco antes de la Primera Guerra Mundial, cuando el olor de la guerra estaba en el aire, uno de los defensores más prolíficos de la paz, el escritor Romain Rolland, Premio Nobel de Literatura en 1915, escribió que la urgencia del momento ya no permitía la circunspección analítica de la complejidad de los factores que impulsaban la guerra. La guerra podía comenzar en cualquier momento, incluso antes de que termináramos nuestras reflexiones. Puede que esté completamente equivocado, pero hoy siento la misma perplejidad que asombró a Rolland en los meses previos al inicio de la Primera Guerra Mundial. Por eso, este texto desagradará a mis lectores habituales. Y, para complicar las cosas, deseo ardientemente estar equivocado al escribir, a continuación, sobre la inminencia de la guerra.

A diferencia de lo que ocurrió en guerras anteriores, menos gente en el mundo puede declararse sorprendida cuando estallen las noticias de la próxima guerra mundial. Es que las señales son muy evidentes y muy conocidas. Al igual que ocurrió con los imperios anteriores, el declive del imperialismo estadounidense será lento y violento hasta que una guerra precipite su fin. En 1914 había cuatro grandes imperios: el alemán, el austrohúngaro, el ruso y el otomano. Ninguno de ellos sobrevivió a la Primera Guerra Mundial. Quedaron los imperios basados en colonias (británico, francés, italiano, japonés, portugués, holandés, belga y español). Ninguno de ellos sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, aunque agonizaron durante algún tiempo (el portugués, hasta 1975).

¿Qué imperios existen hoy en día? Si entendemos por imperio toda unidad política a gran escala con un poder central que ejerce control sobre pueblos distintos tratados de forma discriminatoria como resultado de la conquista militar, la colonización o la presión económica, podemos afirmar que hoy en día existen los siguientes imperios: Estados Unidos, China, Rusia, Israel y la Unión Europea. Puede sorprender incluir a Israel en la lista, debido a su menor escala. Pero, por otra parte, es el país que asume más directamente las formas más antiguas de dominación imperial: la conquista militar y la colonización. También puede sorprender que la Unión Europea sea considerada un imperio. Es un cuasi-imperio, un imperio en formación. No lo era en sus orígenes, pero se ha ido constituyendo como tal a medida que aumenta la asimetría política entre los pueblos que la componen (relaciones imperiales entre países supuestamente iguales en el reparto de la soberanía) y se prepara para agresiones militares (aunque justificadas como defensas militares). La nueva rivalidad imperial puede definirse así: por un lado, EE. UU., la UE e Israel; y por otro, China y Rusia. Cada grupo tiene un líder que define una estrategia colectiva. En la actualidad, los líderes son EE. UU. y China.

Cada grupo imperial defiende la idea de la multipolaridad mientras le conviene para su fortalecimiento. Sigue conveniendo a China, pero ha dejado de convenir a EE. UU. Es esta asimetría la que conducirá a la próxima guerra. Pero los rivales evitan enfrentarse directamente durante el mayor tiempo posible. Para ello, utilizan guerras por poder (proxy wars) con el objetivo de debilitar al rival. La primera guerra por poder es la guerra entre Rusia y Ucrania, una guerra alentada por EE. UU. para neutralizar a uno de los principales aliados de China: Rusia. Mientras necesite a EE. UU. para terminar la guerra con Ucrania, Rusia no interferirá en ninguna otra intervención imperial estadounidense.

La segunda guerra por poder fue la guerra entre Israel y Palestina, con el objetivo de consolidar la histórica derrota del Islam que se remonta a las Cruzadas. Debido a esa derrota, los países islámicos siempre han estado bajo sospecha porque su lealtad a las potencias cristianas que históricamente los derrotaron siempre se considera una cuestión de conveniencia. La forma en que se han comportado ante la guerra entre Israel y Palestina muestra al grupo imperialista EE. UU.-UE-Israel que el Islam está bien neutralizado. Con una excepción, Irán, el único Estado que se define como teocracia y que, como tal, ve la herida de la derrota histórica como una hemorragia permanente. Irán no puede ser neutralizado. Debe ser destruido. Lo mismo puede decirse de Cuba, pero Cuba no tiene para China o Rusia la importancia que tiene Irán.

Por esta razón, estoy convencido de que la guerra comenzará y que Irán será el centro de esa guerra. El problema es que Irán es mucho más fuerte que Ucrania o Palestina, por lo que una guerra por poder contra Irán tendrá consecuencias imprevisibles. Entre ellas, la menos imprevisible es la generalización de la guerra cuando China concluya que, con la derrota de Irán (que es muy probable), ya no podrá disponer de los recursos energéticos esenciales para su expansión. Hay que tener en cuenta que China acaba de sufrir una enorme derrota en Venezuela y que los países latinoamericanos son para China lo que los países de Oriente Medio son para Estados Unidos. Su lealtad se debe a la conveniencia y, además, están sometidos a una presión estadounidense cada vez mayor para que reduzcan sus relaciones con China.

Por lo tanto, es muy probable que comience la Tercera Guerra Mundial. Como he dicho, las señales son evidentes, pero eso no significa que no vaya a ser una sorpresa. Al igual que Cuba es lo mismo que Gaza, pero sin bombas, la Tercera Guerra Mundial puede comenzar por cualquier eslabón débil del imperialismo estadounidense-europeo-israelí. Sospecho que ese eslabón débil es el dólar como moneda de reserva mundial. La guerra comienza con la pérdida del poder económico a escala mundial y se amplía con el colapso del capital financiero basado en el dólar. Las bombas pueden utilizarse como causas o como consecuencias. Solo se evitará si las reservas de oro que los países han estado acumulando frenéticamente lo impiden. Lo dudo mucho.

¿No podemos hacer nada para evitar la Tercera Guerra Mundial?

Sí podemos.

1-Una petición internacional, pidiendo al secretario general de la ONU, António Guterres, que dimita inmediatamente ante la alta probabilidad de que se produzca la guerra y la impotencia de la ONU para evitarla.

2- Salir a la calle en defensa de Cuba e Irán, como lo hicimos en defensa de Palestina.

3-Organizar protestas frente a las embajadas de Estados Unidos, Israel y las representaciones de la UE.

4- Teniendo en cuenta que el eslabón más repugnante (aunque no el más débil) de la tríada EE. UU.-UE-Israel es Israel, boicotear a Israel a través del movimiento BDS.

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