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El PP sí tiene un plan: devolvernos a la caverna

14 de Julio de 2026
Actualizado a las 11:06h
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El PP sí tiene un plan: devolvernos a la caverna
Génova 13, sede del Partido Popular

Sin haber sido convocadas, comienza percibirse un ambiente preelectoral como un elemento más de presión de la derecha para derribar al Gobierno. Y cómo los carroñeros cuando huelen sangre, comienzan a exponer los planes que mantenían ocultos para primar la estrategia de acoso diario contra Pedro Sánchez. En las últimas semanas Feijoo ha evidenciado su maestría para meterse en todos los charcos cada vez que abre la boca, y dice lo que piensa, cuando anuncia medidas que adoptará si llega a la Moncloa. Ideas que suelta sin madurar en cuanto a los efectos negativos que acarrearían para amplios sectores sociales, porque se le calienta la boca, el verbo y se desata su soberbia ególatra que le impide ver el desconocimiento que demuestra sobre la materia de la que habla. De ahí el crecimiento del runrún, incluso en el seno del PP, de que Feijoo está incapacitado para gobernar, porque obliga a sus secuaces a dar explicaciones suplementarias para quitar hierro a sus errores constantes e injustificables para quién quiere gobernar España.

Feijoo se equivoca en la forma y el modo autoritario de exponer sus planes que, en conjunto, delatan que la derecha sí tiene un plan para devolvernos a la caverna basado en cuatro ejes: recorte del estado del bienestar y los servicios sociales y bajar impuestos a los ricos—como viene haciendo donde gobiernan—, aderezados con el etnocentrismo cultural y la vuelta al nacional catolicismo empujados por Vox. Así sienten que ya están metidos en campaña electoral como si las elecciones fueran este año, porque llegar a 2027—piensan en la derecha—sería un triunfo para Sánchez.

De ahí la confabulación de los poderes fácticos—cúpula empresarial, judicial, eclesial, alta burguesía clasista, oráculos de la derecha extrema y pseudomedios—desatada en 2026 contra el gobierno social-comunista. Plan que no ofrece nada nuevo, ni para el hoy ni para el mañana, porque no es un proyecto que supone prever el futuro y los cambios que demandará—y demanda ya—una sociedad que se mueve a velocidad luz, que el plan de la derecha solo quiere encorsetar con un elenco de medidas para recortar, reconducir o suprimir derechos adquiridos por la ciudadanía.

Recorte del derecho de la mujer a decidir su maternidad, con la pretendida Ley del no nacido—la última ocurrencia de Ayuso, asumida por Feijoo—que la convierte en un mero contenedor de vida arrebatándole su derecho a elegir, supeditado al reconocimiento legal del ser que se ha podido concebir, o no, tras el coito. Plan inspirado en el catolicismo tridentino, como el de reformar la Ley de eutanasia que recorta el derecho del enfermo a elegir su destino, supeditado a lo que decidan sus familiares directos. Reforma inspirada en el axioma teológico de que la vida es de Dios, no de la persona, que contraviene el principio constitucional que define a España como un estado aconfesional.

Etnocentrismo que inspira la Prioridad Nacional, que Feijoo ha comprado a la ultraderecha, de claro poso racista e inhumano al olvidar, deliberadamente, que la España de hoy es el resultado de la mezcla de pueblos y razas que se han asentado en este territorio; que el fenómeno de mixtura social es imparable por muchos muros que se quieran levantar; y que este país envejecido necesita sangre nueva, personas, que vengan a trabajar para dar sostén a sus familias y engrandecer económica y socialmente esta piel de toro. Limitar sus derechos con la excusa de que su regularización les permite votar en unas generales—o anular el derecho a la nacionalidad de los nietos de españoles que emigraron para escapar de la dictadura franquista—, busca dar pábulo al bulo falaz de que el Gobierno está preparando un pucherazo electoral. Mentira que degrada el sistema de participación y recuento electoral—que es ejemplo en el mundo—, como vienen haciendo con otras instituciones del estado democrático. ¡Ya lo volveremos a configurar a nuestro gusto!

Inhumano es también el plan esbozado por Feijoo, con la confusión acostumbrada, para meter mano al mercado laboral y las bajas laborales que el ínclito líder popular confundió con absentismo demostrando, otra vez, su desconocimiento, justo cuanto el número de afiliados a la SS y porcentaje de paro se encuentra en niveles positivos no vistos nunca. Estulticia redoblada cuando se reafirma en lo dicho—yo en el error, pero firme—, que evidencia su tozudez e incapacidad para reconocer errores. Planes que iremos conociendo en las próximas semanas de un claro sesgo retrógrado, porque no son una oferta proyectada al futuro que siempre entraña progreso y cambio que a la derecha le generan alergia y sarpullidos físicos y mentales.  

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