Es indudable que como consecuencia de la crisis que se desató en la reunión del bochornoso Comité Federal del PSOE (máximo órgano entre congresos), del 1 de octubre del 2016, sus efectos podrían haber sido de incalculables consecuencias, hasta incluso tener que pasar el Partido Socialista a la irrelevancia o desaparición.
Esto le había ocurrido a partidos políticos homólogos suyos y miembros de la Internacional Socialista, como entre otros desaparecieron, el partido político venezolano Acción Democrática, estando al frente Carlos Ándres Pérez y el Partido Socialista italiano liderado por Bettino Craxi. Éste fue primer ministro de 1983 a 1987 y en el año 1994 por corrupción se refugió en Túnez, donde murió en el año 2000. Quedaron en la irrelevancia el PASOK griego de Georges Papandreo y el Partido Socialista Francés, cuando Manuel Valls creó una gran crisis al no respetar el resultado de las primarias a la presidencia que había perdido.
En el referido Comité Federal por mediación de la baronesa andaluza Susana Díaz, que lo controlaba se urdió el acoso y derribo a Pedro Sánchez, hasta tal extremo que, no le quedó otro remedio y tuvo que dimitir. Sin embargo, se ganó la confianza y el apoyo de la militancia y por mediación de elecciones en primarias, obtuvo la Secretaría General Federal del PSOE.
Al principio parecía iba a darle al Partido Socialista una nueva y ejemplar impronta y orientación, pues nada más llegar expulsó del PSOE al exministro Virgilio Zapàtero junto a otros nueve militantes, por haber fraudulentamente utilizado tarjetas opacas de Caja Madrid. Eso por supuesto, causó un gran impacto y aceptación en la militancia.
Sin embargo, como se ha venido comprobando con el tiempo, y mientras más se iba consolidando y adquiriendo cotas de poder, a través de los órganos del partido como los comités y congresos federales, éstos desde la Secretaría General, los diseñó y organizó a su imagen y semejanza, hasta el extremo de boicotear enmiendas de suma importancia a las ponencias marcos, como entre muchas otras, la que reclamaba un referéndum para que el pueblo español libremente, decidiera entre Monarquía o República. Lo mismo ocurrió con el referéndum de autodeterminación e independencia del pueblo saharaui.
También sucedió en lo relativo a la reivindicación de una banca pública, para evitarnos las arbitrariedades y extorsiones de la banca privada. En este sentido, igualmente fue boicoteada la creación de una empresa energética pública. En materia interna, hacer del PSOE más democrático y participativo. Al respecto, tendría que tenerse en cuenta que la política debería ser vocacional y haciéndolo bien por un tiempo limitado. Impedir que una misma persona, para evitar que sea juez y parte pueda ostentar cargos orgánicos e institucionales al mismo nivel.
En esta línea, son muchos otros ejemplos que se podrían enumerar y que se reflejaron en los tres últimos congresos federales (39,40 y 41). Lo malo, es que el mismo esquema de estos congresos, lo llevó a los diversos ámbitos territoriales, haciendo del PSOE, una organización política muy encorsetada y a expensa de los barones territoriales. Pedro Sánchez prometió empoderar a la militancia y ha hecho justo lo contrario y ahora está no cuenta para absolutamente nada. Más bien utilizó esos referidos congresos, para reforzar su imagen con pleitesía hacia él incluida.
Eso se ha podido demostrar, viendo cómo con total impunidad se ha rodeado de personas de su confianza que dejan mucho que desear. Siendo los casos más graves y ostentosos los de los secretarios de organización federales, José Luís Ábalos y Santos Cerdán. Ambos junto con Koldo Garcia, formaban un trío que entre la corrupción que ejercían y el trato vejatorio dado a las mujeres, sin lugar a dudas le pasará factura al PSOE.
Pedro Sánchez, estuvo a punto de incluir en un órgano colegiado de la Secretaria de Organización Federal que iba a ser compuesto por cuatro personas, a una de toda su confianza como era un tal Paco Salazar. Afortunadamente, fueron muchas las militantes socialistas que, siendo conocedoras de las prácticas indecentes y pervertidas de este personaje, impidieron tal desatino. Así y todo, teniendo muchas denuncias y evidencias acerca de los actos de acoso a los que sometía, a las compañeras que jerárquicamente dependían de él, se tardó mucho (demasiado) tiempo cinco meses en hacer efectivo el expediente de expulsión y en el caso de José Luís Ábalos fueron seis los meses.
El feminismo que ha sido una de las principales señas de identidad del PSOE y en consecuencia, en gran medida propiciaba el apoyo electoral de las mujeres, por culpa de estos indeseables y la escasa y tardía reacción de los órganos internos y de las instituciones implicadas gobernadas por el PSOE, éste con toda probabilidad será cuestionado y probablemente no al menos como hasta ahora respaldado.
Próximamente el domingo 21 de éste mes de diciembre, se celebrarán elecciones autonómicas en Extremadura y el candidato del PSOE es Miguel Ángel Gallardo, secretario general del Partido Socialista Extremeño que, está a expensas de un procesamiento, según parece debido a la contratación irregular en la Diputación de Badajoz de David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez. Se le imputa los delitos de tráfico de influencia y prevaricación administrativa.
No ha podido ser juzgado debido a su carácter de aforado (cerca de 250.000 en toda España, con muchísima diferencia el país de Europa con mayor número de aforados). Es de esperar que salga absuelto, pero puede ser que esa situación electoralmente le pase factura, no ya solamente a él y sí también, al Partido Socialista, en esta y próximas contiendas electorales.
Pedro Sánchez a sus 53 años, lleva 27 viviendo de la política. No es cuestión de compararlo con otros muchos casos que les ocurre lo mismo. Él tendría que dar ejemplo y apoyar un relevo tanto para la Presidencia del Gobierno, como para la Secretaria General del PSOE. En este sentido, va siendo hora de que para esos cargos por primera vez, sean ocupados por mujeres, como las integras, experimentadas y capacitadas, Susana Lastra y Zaida Cantera respectivamente. Pedro Sánchez al ser el presidente de la Internacional Socialista, tendría que dedicarse a reactivarla y potenciarla, para hacerle frente con garantías, a la extrema derecha cada vez más arraigada y extendida.