Los resultados de la consulta a la militancia del PSE-EE
21
de Noviembre
de
2016
Actualizado
el
02
de julio
de
2024
Guardar
En estos días se ha hecho oficial el acuerdo político entre el Partido Nacionalista Vasco y el Partido Socialista de Euskadi por el que los socialistas pactan con los nacionalistas la formación de un gobierno de coalición. Es importante tener en cuenta que dicho pacto ha sido posible gracias a la consulta a la militancia socialista realizada en estos días por parte de Idoia Mendía. Ah, ¿que no ha habido consulta? Pero… ¿no era la secretaria general de los socialistas vascos la que clamaba porque la gestora le hurtaba la voz a la militancia? Entonces… ¿por qué no se ha consultado a la militancia por un acuerdo político cuando era la misma Mendía la que pretendía que se hiciera una consulta a las bases para que se decidiera sobre la abstención? ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué nos hemos perdido? Fue la propia Idoia Mendía la que afirmó pocos días después de que exigiera la consulta a los militantes para decidir sobre la abstención que «la militancia no tiene que decidirlo todo». Como pueden comprobar, la coherencia es inexistente en el comportamiento de los dirigentes alineados con Pedro Sánchez. Otro ejemplo lo tenemos en Sara Hernández, la secretaria general de los socialistas madrileños que okupó el puesto legítimo de Tomás Gómez tras la intervención autoritaria de Sánchez y Luena al PSM, quien aprovecha cualquier ocasión en que le ponen un micrófono delante de la boca para pedir la convocatoria de un Congreso Federal y de las preceptivas primarias cuando está negando la convocatoria del Congreso Regional y de las primarias en Madrid. Idoia Mendía, al no convocar esa consulta sobre el acuerdo con la derecha vasca, es coherente con el modelo «pedrista». Lo mismo ocurre con su concepto de asunción de responsabilidades políticas tras un fracaso electoral. Al igual que su líder obtuvo los peores resultados de la historia del Partido Socialista de Euskadi. Sin embargo, sigue ahí, ni se ha planteado presentar su dimisión. Lo mismo que hizo Pedro Sánchez tras lograr dos fracasos históricos a pesar de que él lo quisiera disfrazar con el adjetivo «históricos» en diciembre y de «un gran logro» en junio. Hay que recordar a los lectores que fue el propio Sánchez quien afirmó en Gijón en un acto del partido que «quien pierde elecciones debe dimitir». En eso sí que son coherentes los pedristas, en la falta de decencia política.Este comportamiento incoherente del «pedrismo» y de los militantes pedromitas me hace reflexionar sobre la situación actual del PSOE. ¿Qué quieren realmente los que se pasan el día exigiendo la convocatoria del Congreso Federal? ¿Acaso el PSOE necesita ahora celebrar dicho Congreso deprisa y corriendo? Evidentemente, no, por una razón muy simple: el Partido Socialista Obrero Español precisa de un tiempo de reflexión y de análisis de la situación política actual para adaptar su proyecto a la realidad en que vivimos ahora los españoles, un proyecto que vuelva a conectar con la sociedad. Realmente, lo que quieren los pedristas es la vuelta de Pedro Sánchez, el secretario general que llevó al socialismo español a tener los peores resultados de su historia, el presunto líder que perdió la confianza de los españoles de los jóvenes y de los votantes de las principales ciudades de España. ¿Necesita el PSOE la vuelta de Sánchez? Es lo último que necesita. Una vez resuelta la problemática de la gobernabilidad, el PSOE debe comenzar ya a realizar una profunda reflexión sobre todos y cada uno de los puntos que preocupan a la sociedad. A la ciudadanía le importa una higa quién sea el secretario general, es decir, lo contrario que pretenden los dirigentes pedristas y su cohorte pedromita. Lo que menos necesita ahora el Partido Socialista es que se vuelva a los proyectos personalistas basados en el culto a la personalidad del líder, y esto lo afirmo sin referirme a Pedro Sánchez en concreto, sino que me refiero a cualquier posible candidato a la Secretaría General. El PSOE debe reformular su proyecto social, darse cuenta de que la socialdemocracia, en la tesitura actual, es un proyecto fracasado que no da respuesta a las necesidades de los ciudadanos. Hasta ahora la socialdemocracia fue el mejor sistema para realizar un reparto justo de la riqueza. Sin embargo, en el contexto socioeconómico actual lo que se espera de un proyecto de izquierdas es que encuentren las herramientas para, desde el poder, generar el escenario adecuado para generar riqueza y, de ese modo, reducir las escandalosas tasas de desigualdad que se han generado gracias a las políticas de la derecha neoliberal y de la falta de respuesta de los socialdemócratas.Por otro lado, el PSOE debe plantearse algo que parece lógico pero que hay algunos dirigentes «no pedristas» que olvidan: el Partido Socialista de Felipe González, el de las mayorías absolutas, no va a volver porque la sociedad española ha cambiado. Como saben los lectores que me hayan seguido a lo largo de los años, soy un creyente absoluto de la colaboración entre las dos principales fuerzas de la izquierda. No como lo planteó Pedro Sánchez, pero si el socialismo no tiene en cuenta que existe otra fuerza a su izquierda con la que inevitablemente hay que contar y quiere seguir su camino en solitario se cometerá el mismo error que cometió Sánchez. Con esto no quiero decir que el PSOE se podemice sino que debe crear su proyecto en torno a la realidad actual y dentro de esa realidad se encuentra la existencia de Podemos. Si lo que se pretende es luchar contra el partido de Iglesias Turrión se fracasará y con el suelo que dejó Pedro Sánchez ese fracaso llevará hacia la insignificancia.¿Esta reformulación de su proyecto se puede hacer en 40 días? Es imposible. Es la hora de iniciar la creación de una ponencia marco en la que participen todos y cada uno de los militantes a través de debates temáticos en cada una de las agrupaciones y, de esta forma, refundar un partido que desde el año 2.010 fue perdiendo la confianza de los españoles y al que Pedro Sánchez le dio la puntilla. Eso sí, si lo único importante es la vuelta de Sánchez…
Lo + leído