Desde que Sánchez es secretario general el Partido Socialista ha perdido un 10% de su militanciaSin embargo, lo que más impacto generó fue la intervención por parte de Ferraz de la Federación Socialista Madrileña y la defenestración del secretario general y del candidato elegido por la militancia. Según César Luena esa medida se tomó porque a Tomás Gómez le iban a imputar por los sobrecostes del tranvía de Parla. Esto generó una reacción lógica por parte de la militancia madrileña que veía que los que no habían podido ganar a Gómez en las urnas, que los que habían guardado su rencor y sus ansias de venganza hacia Gómez durante años, se hacían con el poder sin ningún tipo de democracia interna.En estos días el Tribunal de Cuentas le quitó toda la responsabilidad a Tomás Gómez de esos sobrecostes y, por tanto, Pedro Sánchez debería haber pedido disculpas a quien le apoyó en las primarias y a quien traicionó con el único fin de tomar una medida ejemplarizante hacia otros dirigentes regionales que podrían hacerle sombra de cara a las primarias para la elección de candidato a las generales de diciembre. El mensaje que Sánchez y Luena mandaban era el siguiente: «si os movéis contra el líder, ya sabéis lo que os va a pasar». Una de las consecuencias de la defenestración injusta de Tomás Gómez fue la apertura de un expediente de expulsión a Martu Garrote, una socialista de las de verdad, por el mero hecho de haber escrito diferentes artículos de opinión en distintos medios de comunicación, en varias tertulias televisivas y en su blog personal que iban en contra de la decisión tomada por Luena y Sánchez, expediente que conculcaba claramente el derecho a la libertad de expresión que todos y cada uno de los españoles tenemos reconocido en la Constitución Española, además de ir en contra de la cultura democrática y de respeto a los derechos humanos del propio PSOE.El viernes pasado ese expediente fue ejecutado y Garrote ha sido expulsada del Partido Socialista, es decir, ha sido purgada porque no seguía al palmerismo/mamporrerismo obsceno que guía a una pequeña parte de la militancia socialista ni se sometía a las exigencias de culto a la personalidad de Pedro Sánchez impuestas por Ferraz. Por tanto, podemos afirmar que en el PSOE de Pedro Sánchez se está aplicando una especie de Ley Mordaza.No es casualidad que esta decisión se haya tomado precisamente al día siguiente de que el Tribunal de Cuentas dejara sin responsabilidad a Tomás Gómez de los sobrecostes del tranvía de Parla. En los regímenes totalitarios los reveses se suelen responder con más represión. En el PSOE de Pedro Sánchez ocurre así, como es el caso que nos ocupa.
Lo más grave es que el caso de Martu Garrote no es el único, ni tampoco el de Tomás Gómez. Son muchos los militantes que han sido expulsados desde que Sánchez es secretario general por el mero hecho de discrepar en libertad de lo dispuesto por la Ejecutiva. Son muchos los militantes que se han dado de baja antes que darles el gusto de que los echaran.En los diferentes Expedientes de Regulación de Empleo aplicados en las Federaciones socialistas debido a los recortes de recursos derivados de los «históricos» resultados del 20-D se ha elegido muy bien a los trabajadores que debían salir del PSOE entre los más críticos con la Ejecutiva. En muchos grupos municipales y autonómicos se han cambiado de liderazgos por el mero hecho de que quienes estaban al frente de los mismos son críticos con Sánchez. Esto son purgas, directas o indirectas, digan lo que digan, se pongan como se pongan. Sin embargo, sólo se atreven con los militantes de base y con pequeños dirigentes porque su liderazgo está cimentado en pilares de barro y saben perfectamente que un ataque directo a un dirigente de alto nivel les debilitaría aún más. Lo intentaron con la defenestración de Tomás Gómez y la jugada no les salió bien porque la crítica interna continuó. Hay un dato importante que César Luena intenta ocultar: desde que Sánchez es secretario general el Partido Socialista ha perdido un 10% de su militancia.Pedro Sánchez y César Luena han impuesto un régimen autoritario en el PSOE y, como cualquier régimen autoritario, conculcan el derecho a la libertad de expresión de su militancia y, por lo tanto, están aplicando una especie de Ley Mordaza que más pronto que tarde les pasará factura.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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