Callar a todos aquellos que se ponen en contra del líder supremoEl Partido Socialista Obrero Español ha sido una organización en la que la crítica interna fue, es y espero que siga siendo una de sus señas de identidad porque el respeto a la diversidad de opinión y a la libertad de uso de la misma. Sin embargo, desde que Pedro Sánchez es Secretario General las cosas han cambiado mucho, sobre todo en la base. Se marcó una estrategia en la que el culto a la personalidad y de su imagen era el centro sobre el que se asentaba todo. De cara a las elecciones que ha habido desde julio de 2014 todo estaba centrado en la imagen del Secretario General. Incluso se llegó a utilizar una pancarta de setenta metros cuadrados con una foto suya del mismo modo en que la CEDA hizo con Gil Robles en las elecciones de febrero de 1936. La estrategia en redes sociales estaba basada en la presencia constante de la cara de Sánchez en todos y cada uno de los actos de partido que hubiera, estuviera él presente o no, tal y como ocurrió en las andaluzas o en las municipales. En algunos casos se llegó al absurdo.En la misma medida, desde Ferraz se comenzaron a ultimar estrategias en las que no se quería que existiera duda alguna sobre Sánchez. No se admitía la crítica o que los militantes, en su libertad de voto, eligieran a un cabeza de lista distinto al que estuviera más en consonancia con la Ejecutiva. Lo vimos con las intervenciones vergonzosas de federaciones y agrupaciones cuando la militancia eligió a listas no acordes con los intereses de Ferraz. Vitoria, Murcia, Ávila o Madrid son algunos ejemplos de ese intervencionismo más propio de un régimen autoritario que de un partido que siempre se caracterizó por la convivencia de distintos sectores y por la crítica interna lo cual es un ejemplo de democracia interna. Esta estrategia impositiva se vio reflejada en el juicio al candidato elegido por los militantes en primarias para encabezar la lista al ayuntamiento de Parla. En el juzgado los abogados de Ferraz no tuvieron reparo en afirmar que las primarias no eran más que una distracción para la base porque su decisión podía no ser respetada por los órganos del partido. Todo un ejemplo de democracia, como se puede ver.
Han comenzado a ejecutar expedientes de expulsión por el simple hecho de ser críticos con el Secretario General y con su estrategiaAhora estamos viendo cómo se ha dado un paso más. De cara al Congreso que se debería celebrar en el mes de mayo han comenzado a ejecutar expedientes de expulsión por el simple hecho de ser críticos con el Secretario General y con su estrategia. Pedro Sánchez no acepta la democrática discrepancia que debe haber en cualquier organización basada en la libertad como debería ser el PSOE. No son ni uno ni dos, son muchos más. En algunos casos se ha decidido tirar por la calle de en medio y con la excusa de la falta de liquidez se está despidiendo aplicando la Reforma Laboral de Mariano Rajoy a todos aquellos trabajadores/militantes que son críticos o que están cercanos a dirigentes locales, provinciales o regionales que no aceptan el modo en que se está gestionando el partido. De momento, sólo se están atreviendo con la base porque si lo hicieran con algún dirigente el escándalo sería mayúsculo y se descubriría a la opinión pública el autoritarismo con que funciona la actual Ejecutiva. Este comportamiento, estas purgas a quienes no acatan los principios marcados por Ferraz o no se pliegan a la adulación del líder, es, en parte, un modo de aplicar la estrategia del miedo tan común en los regímenes autoritarios: «si hablas, ya sabes» o «calladitos estáis mejor».El PSOE de Pedro Sánchez se está convirtiendo en un partido que no respeta la crítica interna y, por tanto, desprecia el funcionamiento democrático basado en la libertad de expresión. La gente debe saber que se está purgando a militantes por el mero hecho de disentir con la Ejecutiva. ¿Hasta dónde llegará?
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