Quienes más hacen gala de su españolismo, ni estaban ni se les esperaba en los años más duros del terrorismo etarraY mi heroína Mafalda, con el ¡gran Quino!, y el espacio de honor para el feminismo y mis feministas: ahí no podían faltar biografías como la de la más grande: Clara Campoamor, escritoras como Rosa Montero o Maruja Torres -que tantas aventuras periodísticas me permitió vivir sin salir de casa- y hasta a Virginie Despentes con su Teoría King Kong.Pero tengo otra debilidad literaria: Miguel de Unamuno. El novelista, ensayista, profesor de la excelencia, Rector de Salamanca para siempre, y quien desde Bilbao, como yo, terminó en tierras castellanas. El inconformismo, la evolución de su pensamiento, la oposición a casi todo - ni le gustó la República ni consintió ni colaboró con el golpe de estado de Franco- su ejemplo, valentía, independencia y, en definitiva, su esencia, me da fuerza cada día. Porque nadie ha superado, para mí, en la historia de España del siglo XX su oportuna frase ante Millán Astray: “Venceréis, pero no convenceréis”.
Descubierta
Y así me descubro: una feminista que lee a más hombres que mujeres, una mujer progresista -que jamás militó en partido alguno ni se llevó bien con el bipartidismo- a quien el PSOE jamás defendió mientras el PP trataba de borrarla del mapa periodístico, una lectora incansable -lo llevo en los genes heredaros de mi madre- que se arrodilla ante grandes literatos que no representan a la izquierda: como Delibes y Unamuno… Pues ya está, descubierta. Esa soy yo, quien me conoce, lo sabe.Soy esa española que no apoya el independentismo y que, sin embargo, sufre cada día por los presos del procés. Soy y, sobre todo fui cuando era necesario serlo, una activa militante antietarra -en la calle y con la pluma-, y, por encima de todo, soy una periodista romántica que cree en la libertad de expresión, en el Periodismo de verdad, en el que casi nunca se ejerce, y en vivir con pasión para dar voz a quien no la tiene: el Periodismo social de toda la vida. Que no dará entradas, pero que sí hace justicia y aporta mucha paz interior.Pues nada, que el descerebrado ése del tuit me ha permitido reivindicarme. Así que, como diría mi amiga Pilar: ¡Qué Dios le confunda!Jamás llegaré al nivel de ninguno de mis autores y autoras de cabecera, lo sé, pero vivo con la certeza absoluta de que ninguno de ellos me hubiera llamado etarra. Con eso me vale. Sigamos…Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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